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El desorden de la basura en El Manteco de Barquismeto tiene cansados a los comerciantes

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Si el camión recolector de desechos no pasara a partir de las 8:00 p.m. por el centro de Barquisimeto, El Manteco amanecería con el reguero dejado por algunos vendedores informales que no recogen la basura y por los indigentes acostumbrados a hurgar en busca de alimentos. Lo que más se aprecian son cartones, así como residuos de comida, que pese a los sacos o bolsas llenos de desechos siempre quedan esparcidos desde la carrera 22 con calle 30 hasta la 34.

Cuando el crepúsculo está en su máxima intensidad y la ciudad comenzará a dormir, se pueden ver a los transeúntes apurados que regresan a sus casas y en su paso rápido les toca brincar entre algunas cajas y basura. Además de que en algunos tramos hay daños en la vialidad y la capa asfáltica está húmeda por ciertos líquidos liberados de las bolsas.

Es como una película a cámara rápida, donde la mayoría de vendedores informales se apuran para llevar la mercancía a sus respectivos depósitos. Esa veloz carrera deja a los responsables empacando sus residuos, así como la “premura” de otros que solamente recogen los de mayor tamaño y obvian el resto de los desperdicios.

Mario Romero junto a su compañero es parte de esas excepciones en la calle 31, que al culminar la jornada diaria proceden a guardar las plantas medicinales, condimentos y cualquier producto que tengan a la venta. “Crecimos por acá y cuidamos el lugar. Pero no se puede ocultar que los indigentes siempre andan cazando la basura y causan tanto caos”, señala resaltando la responsabilidad de quienes se esmeran como él, sin dejar una ramita en la calle, reforzando con el cepillo y la pala para terminar de dejar todo limpio.

Señala que el camión recolector desde las 8:00 p.m. puede hacer hasta 3 recorridos hasta la medianoche, lo cual evita el acumulado de desechos. De allí, la necesidad de que se tome conciencia del sentido de pertenencia y cuidado del entorno.

Cuando se quejaba de la puntualidad de las personas en pobreza extrema o en condición de calle, a la esquina siguiente llega José Luis Medina en su bicicleta y con varias bolsas amarradas en el manubrio para buscar comida. Admite que busca restos de comida para sus perros, gatos y hasta una tortuga que aprovecha los trozos de lechuga, pedazos de tomates, otros vegetales y frutas. “Uno lo hace por necesidad, incluso a veces hasta termino comiendo”, dice en voz baja.

Resaltan el llamado de conciencia y el orden en una ciudad que cede sus espacios para trabajar.

Guiomar López – La Prensa Lara

 

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