(…) La población venezolana está inhabilitada para poder alimentarse como corresponde.@miropopiceditor
Salario digno, cestaticket para los jubilados, contrato colectivo indexado al dólar, reivindicaciones laborales, derechos humanos, HCM, Art. 89 y 91 CRBV y cese de los salarios de hambre.: @fordisivzla Síguenos en Informativo Docente.
La chavoesfera sería una palabra que distinguiría a los sectores más extremos en el poder configurado desde 1999, de ser usada en la actualidad política venezolana. Refiere a la capa que domina las altas esferas del poder, cruce postmoderno de estalinismo político con neoliberalismo economicista. Que no identifica, hay que decirlo, a todo el chavismo hecho pueblo. Significaría la chavoesfera algo parecido, pero de signo contrario, al de la chavoesfera, término que creó el mandatario socialista español Pedro Sánchez para estigmatizar a los sectores más beligerantes de la derecha española, no a toda la derecha, sólo a quienes retrógradamente se niegan a reconocer que el franquismo es cosa del pasado. La chavoesfera alude a una parte del oficialismo, que se niega a reconocer que su tiempo ha expirado. Que persigue despiadadamente la actuación de los sectores democráticos en la vida política del país.
En el mundo de la teoría bien intencionada o en el de la candidez frente a la oscurana, dirían algunos, cabía esperar que el estatus quo diera un paso a delante para la democratización del país, habilitando la candidatura de María Corina Machado tal cual lo pautaban los acuerdos de Barbados. Pero la chavoesfera dijo niet. No permitió el fluir constitucional de la democracia. Hizo su movimiento más drástico de pre-campaña electoral, apartó a su rival más temido al más puro estilo orteguiano (el de la pareja que reina en Nicaragua) De nuevo triunfó la racionalidad del terror. Se impuso el miedo a los resultados de las primarias.
Toca ahora seguir entendiendo, como tantas otras veces, que la transición viable tiene que ser por la vía electoral, a pesar de los impedimentos que haya que sortear y las arrecheras que hemos acumulado. De igual modo hay que seguir sosteniendo una negociación política que garantice claramente los derechos humanos y políticos de quienes hoy obstinadamente se aferran a un poder que no pueden administrar en favor de las mayorías.
El estatus quo actual se siente obligado a mantener al trabajo en educación dentro de las restricciones propias que exige el achicamiento del compromiso estatal con los sectores desfavorecidos de la estructura social. Más estado para el provecho propio y el gobernar para siempre, menos estado para el progreso e inclusión social de las mayorías en el sistema educativo escolar. Incondicionales de la búsqueda desesperada de opciones financieras que le permitan alimentar la bonificación liquidadora del salario de lo que se paga por el poco exigente trabajo en la educación. Protagonistas de la narcótica práctica de que “el patrono hace que paga y el trabajo pedagógico hace que trabaja”, de clara inspiración en la soviética Rusia anterior al Glasnot y la Perestroika. Cuestión que enfada no sólo a la pedagogía más crítica, sino a amplios sectores del chavismo no comprometido a muerte con la chavoesfera.
Revista 989 Memoria Educativa Venezolana paso a paso

