12 de octubre de 1492 Día del Nuevo Mundo
Cristóbal Colón al arribar por desorientación, error o casualidad a las playas de lo que se llamaría Macuro, en su tercer viaje el 2 de agosto de 1498 y de todo el territorio de Venezuela desde la desembocadura del río Orinoco al mar Caribe, no bajó a tierra ni vio nada por padecer de conjuntivitis, artritis y gota (Pablo Ojer S.J. La Formación del Oriente Venezolano), es así, cuando del palo mayor, se gritó “tierra, tierra”, Colón enfermo como estaba, exclamó “Tierra… gracias a Dios”, “tierra de gracia”. El nombre de Macuro, le viene de una misión católica fundada en 1738, con el nombre de San Carlos Borromeo de Macuro y el de Paria bautizada esa punta de tierra en devoción a San Miguel de Paria, por Diego de Ordaz en 1531. Colón no navegó en el tercer viaje con la original nao Santa María debido que había zozobrado en el mar de la isla La Española en su segundo viaje, habiendo zarpado de Cádiz el 25 de septiembre de 1493 con 17 barcos, 5 nao y 12 carabelas, teniendo de acompañantes a sus hermanos Diego y Bartolomé, a los hermanos Niño a Pedro de Las Casas (padre de Fray Bartolomé de Las Casas, el apóstol de los indios); también a Juan Ponce de León, Alonso de Ojeda, Diego de Ordaz y Américo Vespucio, entre otros. En su primer viaje arribó a la isla Guanahani, que llamó San Salvador, el 12 de octubre de 1492, hoy Santo Domingo. Día del Nuevo Mundo.
Cristóbal Colón, ha sido criminalizado por fanatismos de ultra aborigen, derrumbándose su estatura en el Paseo Colón en Caracas, imputándosele de ser asesino de aborígenes; desaparecieron la estatua en el cerro El Calvario de Caracas; se destruyó la réplica de la Nao Santa María, emblema del Parque del Este de Caracas, donde los niños se recreaban cada 12 de octubre al festejarse el día de la raza o día de la Hispanidad, eliminadas y hoy, denominándose “día de la resistencia indígena” o preferible y de lógica histórica “día de del nuevo mundo”.
Colón fue un “descubridor”, no un conquistador y este continente llamado “América” por Américo Vespucio, debió llamarse “Colombeia”, como la bautizó Francisco de Miranda en sus memorias.
Hasta la estatua de Colón en mi ciudad natal, Carúpano, en donde nos recreábamos en nuestra niñez en su plaza Colón y es patrimonio del toda la ciudad fue sentenciado al paredón y no la han pulverizado gracias a la custodia que ha hecho valientemente el Museo Histórico de Carúpano. Hoy, más que nunca, debemos insistir en que regrese a su pedestal en la plaza lo más pronto, porque no es asunto de política o de fanatismo sino de sana convivencia histórica y de respeto a la tradición de la ciudad.
Yo, defiendo a Cristóbal Colón.
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