El cambio Climático se está acelerando más de lo previsto, y ya la humanidad está comenzando a sufrir sus gravísimas consecuencias.
De hecho, el aumento promedio de la temperatura de 1.5° sobre loa valores de la era preindustrial, estimado originalmente por los expertos que se alcanzara para el año 2050, y que sirvió de base para la toma de medidas para contrarrestarlo, se espera que se alcance para el año próximo, ¡26 Años antes de lo esperado!, al punto que el mismo Secretario General de la ONU ha expresado dramáticamente que La crisis climática nos está matando.
Bástese ver lo que recientemente expresó Gavin Schmidt, director del Instituto de Estudios Especiales de la NASA: La actual ola de calor no es una sorpresa y va a continuar, porque seguimos lanzando gases con efecto invernadero a la atmósfera y hasta que no dejemos de hacerlo, las temperaturas seguirán aumentando
Para que la humanidad pueda enfrentarlo exitosamente, hay que tener presente dos aspectos claves: Es un fenómeno que afecta a toda la humanidad y su solución es política. No ideológicamente hablando, sino tomada por los Estados.
La ONU no está a la altura del desafío
Las Naciones Unidas, que debería ser el organismo idóneo para afrontar este tipo de situaciones, no lo es ya que fue diseñado para solucionar situaciones bélicas, y resulta inoperante ante las mismas, como lo apreciamos en la reciente pandemia del COVID 19. Se hace imperativo, o modificarlo o crear otra instancia.
En ese escenario, es vital que latinoamericanos y caribeños tengamos una voz unida y fuerte, que defienda los intereses de la región y del planeta porque, además, somos el continente que más está sufriendo, y sufrirá, los embates de ese Cambio Climático.
Pero estamos muy lejos de alcanzar esa unidad de acción, como lo vimos en la reciente cumbre UE-CELAC, que dejó profundos sentimientos de tristeza y preocupación.
Tristeza, porque pudimos apreciar como nuestra región se presentó sin una agenda ni objetivos comunes, que pudiesen culminar con éxito la defensa de los pueblos latinoamericanos y caribeños.
Preocupación, porque en la declaración final se establecieron conceptos y acciones que nos perjudican seriamente, aceptadas mansamente por los gobiernos de la región.
Aspectos negativos de la declaración
Para no extendernos demasiado, resaltaremos solo algunos puntos:
* Se institucionaliza la práctica de establecer directamente convenios entre la Unión Europea como tal y países individuales, a espaldas y en contra de los intereses del resto de los países de la CELAC;
* Se dejó asentado como punto de primerísimo orden, la garantía de la cadena de suministros y el garantizar el acceso a las materias primas de nuestro continente;
* No se concretaron acciones contundentes referidas al Cambio Climático, derivando hacia las agendas cuasi-inútiles de las ya abundantes reuniones internacionales sobre el tema;
* Se acepta la intromisión de la Unión Europea en los asuntos internos de nuestros Estados, con frases, como la de exigir elecciones creíbles. ¿Creíbles por quién? ¿Por ellos? Y si no son creíbles, ¿A qué les daría derecho?;
* Se omitió el tema de la descolonización de nuestra región, en la cual aún perviven colonias como la Guayana Francesa, Puerto Rico, las islas de Gran Bretaña, Holanda y Francia y las Malvinas. Tema tratado como un saludo a la bandera, pero, ciertamente, tratado al fin por vez primera;
* No se tomaron acciones contundentes para abordar los lamentables episodios de la migración y del narcotráfico.
* No se condenó explícitamente los planes de una intervención militar en Haití, ni el asesinato de su Presidente, ni los Golpes de Estado en contra de Evo Morales y Castillo, ni el despojo de los valiosos activos de Venezuela en países aliados de la UE, ni siquiera se fijó una política de acción común ante gobiernos que hayan accedido al poder mediante la fuerza.
* En el caso de Ucrania, resultó bochornoso que las delegaciones hayan tomado partido al declarar la guerra en curso contra Ucrania, en vez de la guerra en Ucrania, ignorando el carácter pacífico de nuestros pueblos y boicoteando cualquier intento por reestablecer la paz.
* Y para colmo, queda asentado el apoyo continental al plan neocolonialista de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, incorporando países miembros o amigos de la OTAN como Alemania, Japón y Brasil con estatus de permanentes.
Esa conducta genuflexa debe cambiar
Con esa conducta de los Estados, la región no puede afrontar exitosamente los desafíos del futuro.
Consciente de ello, nuestra Asociación se ha propuesto la meta de construir una instancia que agrupe las ONG y organizaciones sociales de la región con preocupaciones afines a nuestra lucha, que pueda influenciar decididamente en la toma de decisiones que lleven a buen puerto la consecución de una unidad regional de países progresistas, a fin de que esta tenga una participación efectiva a nivel global en defensa de los intereses de nuestros pueblos y del Medio Ambiente.
Si estás de acuerdo con lo antes expuesto y deseas incorpórate a nuestra lucha, individualmente o en representación de alguna ONG o Movimiento Social, puedes escribirnos a nuestro correo contacto@aprosima.com.
Los gravísimos problemas que hoy padece la humanidad son consecuencia directa de la indiferencia o ignorancia de líderes del pasado, el mundo en el cual vivan nuestros hijos y nietos será consecuencia de lo que hagamos hoy.
Nota de prensa – Aprosima

