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Las mejores películas del año 2022

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A pesar de la crisis que afecta al negocio de hacer películas, los estrenos de este año recompensaron a los cinéfilos, tanto a los aficionados al cine de autor como a los apasionados de las superproducciones.

Las perspectivas más audaces

En 1985, el veterano crítico de cine Vincent Canby escribió un inspirado y admirable ensayo malhumorado en The New York Times sobre el futuro del séptimo arte. Lo que detonó sus cavilaciones fue Habitación 666, el documental de Wim Wenders que acababa de estrenarse en Nueva York. Filmada durante el Festival de Cine de Cannes de 1982, la película retrata a distintos directores solos en una habitación de hotel, donde responden a una pregunta que Wenders había escrito en un pedazo de papel: “¿El cine es un lenguaje que está a punto de perderse, un arte al borde de la extinción?”.

El primer director —y la otra fuente del desasosiego de Canby— fue Jean-Luc Godard, que describió el proyecto de Wenders como una pesquisa sobre el futuro de las películas. Durante los siguientes 10 minutos más o menos, Godard, con su conocido puro en mano, medita sobre esta pregunta exasperante y perpetua con su característica inteligencia, opacidad e ingenio epigramático. El diagnóstico no es nada bueno. “El sueño de Hollywood es hacer una película”, afirma Godard, “pero la televisión termina haciéndola y la distribuye en todas partes”, lo cual es la mejor descripción que he leído de nuestro mundo actual de NetflixDisneyMarvel.

Para Canby, la predicción de Godard de un mundo donde se hace una sola película ya se había materializado. Películas aclamadas de figuras como Jonathan Demme tenían dificultades para competir en taquilla con estrenos nacionales como Un detective suelto en Hollywood. Canby creía que había múltiples culpables de esto, y señaló con el dedo a los inversionistas aversos al riesgo y a un público “aborregado”. Y escribió: “Nuestra sociedad está cada vez más homogenizada, tal vez debido a la capacidad ubicua de la televisión de sembrar las mismas ideas, los mismos miedos y las mismas modas en más personas, con más rapidez, de lo que jamás había sido posible en la historia del mundo”. ¡Uf!

No creo que los argumentos de Canby y Godard sean del todo acertados (pueden debatirlo entre ustedes), pero tras casi cuatro décadas e innumerables secuelas de franquicias permutables, está claro que tampoco estaban del todo equivocados. Sin embargo, después de todos estos años —incluso ahora que la industria atraviesa otra más de sus crisis interminables— una vez más me siento conmovida por las películas buenas y grandiosas que siguen estrenándose. A menudo la gente me pregunta si he visto una buena película últimamente. Sí, he visto muchas, este y todos los años, pero si no puedo convencerlos de ver una de mis favoritas de 2022, les sugiero que vean una o dos de Godard.

1. EO (Jerzy Skolimowski)

En los minutos iniciales de esta desgarradora cinta, un pequeño burro de circo llamado EO —nombrado así por los sonidos que emite— emprende una aventura extraña, y a veces fantasmagórica. En el camino, conoce a otros animales, pero los encuentros que más le impactan son las personas, amables y crueles, cuyo trato hacia él refleja el mundo desnaturalizado que hemos creado. Skolimowski, ahora de 84 años, ha realizado una de esas películas poco comunes que exploran las preguntas más esenciales de la vida, y lo hizo con la visión exultante y la intrepidez de un genio cinematográfico que parece estar en sus albores. (En salas de Estados Unidos).

2. Petite Maman (Céline Sciamma)

Contada en su mayoría adentro, y en torno, a una casa ubicada en lo profundo del bosque, la épica liliputiense de Sciamma es un perspicaz cuento de hadas moderno y un ejemplo de narrativa económica y elegante. Su encantadora protagonista es una niña pequeña que junto con una nueva amiga se embarca en un viaje modesto pero trascendental, repleto de encanto y asombro, que lleva a nuestra pequeña heroína a vivir la aventura más grandiosa y misteriosa de todas: el amor. (Disponible en Hulu).

3. ¡Nope! (Jordan Peele)

En su obra más reciente, Peele recurre a referentes y géneros variados —es una cinta de terror, una comedia familiar, un western revisionista, una ciencia ficción descabellada— para crear una historia innegablemente propia. La trama de Nop tiene muchas vertientes, pero lo que destaca es cómo Peele te seduce con estrategias cinematográficas conocidas para llevarte a una reflexión elegíaca sobre las personas de color en una industria —en un país— que ha convertido su sufrimiento en espectáculo. Es una narrativa que Peele ya ha subvertido al convertirse en uno de los directores estadounidenses más importantes de la actualidad. (Disponible para renta en la mayoría de las plataformas de emisión en continuo).

4. No Bears (Jafar Panahi)

Durante años, el cineasta veterano Panahi —crítico desde hace tiempo del gobierno iraní— ha dirigido películas en circunstancias increíblemente complicadas, incluido el arresto domiciliario. En No Bears, se interpreta a sí mismo (según parece, con algo de libertad artística), un cineasta llamado Jafar Panahi que se muda por una temporada a un pequeño pueblo para dirigir a distancia una película en la cercana Turquía. Es un proceso difícil y, a la vez, un acto de profunda resistencia. Ahí, en una historia sobre asentamiento y desplazamiento, Panahi trasciende fronteras tanto imaginarias como aterradoramente reales. (Próximamente en cines).

5. Kimi: Alguien está escuchando (Steven Soderbergh)

No hay notas falsas ni erróneas en esta ingeniosa película de suspenso sobre una mujer que enfrenta varios desafíos, incluidas sus propias ansiedades (¡justificadas!) con respecto al mundo. Ambientada con firmeza en el presente —nuestra heroína, una hábil empleada de una empresa tecnológica interpretada por la magnífica Zoë Kravitz, usa cubrebocas cuando sale de su casa— la cinta toca múltiples temas interconectados, como el aislamiento y la vigilancia tecnológica como un medio de opresión. Pero es la gran realización de Soderbergh la que me hace regresar una y otra vez a este animado relato. (Disponible en HBO Max).

6. The Eternal Daughter (Joanna Hogg)

Una luminosa Tilda Swinton interpreta tanto a una madre como a su hija adulta en esta historia conmovedora y hermosamente controlada sobre la memoria y el duelo. Al inicio, madre e hija van rumbo a unas vacaciones en una propiedad elegante, un viaje que resulta ser misterioso e hipnotizante. Con precisión, humor sutil y algunos trucos cinematográficos astutos, Hogg y su brillante actriz estelar convierten una producción que parece simple en algo bastante extraordinario. (En cines de Estados Unidos).

7. El acontecimiento (Audrey Diwan)

Basada en las memorias de Annie Ernaux —ganadora del Premio Nobel de literatura este año— El acontecimiento es una de varias películas poderosas recientes que comprenden el aborto como un derecho fundamental y un indicador de la actitud que tiene una cultura hacia las mujeres. Con una mirada íntima y una determinación lúcida, Diwan deja claro que el aborto no es solo un pretexto para postureos y debates políticos; es el medio práctico y necesario con el cual su heroína puede asegurar su soberanía, un futuro, una vida. Para ella, solo hay una elección y es la suya. (Disponible para renta en la mayoría de las plataformas de emisión en continuo).

8. Decision to Leave (Park Chan-wook)

Uno de los placeres vertiginosos de ver esta película laberíntica es que se trata de un derivado delirante de Vértigo, el doloroso drama de 1958 dirigido por Alfred Hitchcock sobre la obsesión de un detective con una mujer misteriosa. Una vez más, hay un hombre y una mujer, y también hay amor y traición. Pero conforme avanza la trama de Decision to Leave y se instala en su propio tono retorcido y único, el foco emocional de la cinta se va alejando del amante obsesionado para acercarse al objeto de su incesante e insensato deseo, y el homenaje habilidoso de Park se transforma en una contestación aguda. (En cines de Estados Unidos).

9. Expedition Content (Ernst Karel y Veronika Kusumaryati)

Este documental fue la experiencia más extraña que tuve en una sala de cine este año. En parte se debió a que, durante casi todos sus 78 minutos de duración, la pantalla está en negro. Aunque el largometraje muestra algunos visuales breves, la ausencia relativa de imágenes vira la atención hacia la banda sonora, que consiste en audios grabados durante el rodaje de Pájaros muertos (1964), un clásico etnográfico sobre la etnia dani en Nueva Guinea. El resultado es una indagación estimulante sobre la antropología —cómo se expresa y para quién— y sobre el propio cine. (Encuentra más información sobre la película aquí).

10. All the Beauty and the Bloodshed (Laura Poitras)

El retrato tenaz y elegante que presenta Poitras de la fotógrafa Nan Goldin, su arte y su activismo, inicia con Goldin reunida con otros compatriotas de ideas afines fuera del Museo Metropolitano de Arte. Poco después, Goldin y compañía, están montando una protesta, acostándose en el suelo, dentro de la institución, una de muchas manifestaciones que ella y otros organizaron contra las instituciones que habían tomado dinero de integrantes de la familia Sackler, cuya empresa, Purdue Pharma, desarrolló el analgésico opiáceo oxicodona. Como muestra Poitras más adelante, la protesta de Goldin es tan solo el capítulo más reciente de una artista que crea belleza a partir de la masacre. (En cines de Estados Unidos).

Manohla Dargis y A.O. Scott – The New York Times

 

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