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title: "Rafael Fauquié: Nombrar y condenar"
description: "&nbsp; Nos nutrimos de ese mundo exterior que nos rodea e influye en nuestras reacciones, verdades, creencias y elecciones. La inmensa mayoría de nosotros carecemos de la potestad de transformar..."
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date: 2026-06-23
modified: 2026-06-22
author: "Fran Tovar"
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categories: ["El pizarrón opinión"]
tags: ["Rafael Fauquié"]
type: post
lang: es
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# Rafael Fauquié: Nombrar y condenar

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Nos nutrimos de ese mundo exterior que nos rodea e influye en nuestras reacciones, verdades, creencias y elecciones. La inmensa mayoría de nosotros carecemos de la potestad de transformar significativamente nuestro entorno, pero, al menos, sí poseemos la posibilidad de inmiscuirnos en él a través de nuestras voces. Y a menudo sentimos la necesidad de tomar la palabra para expresarnos sobre eso que vemos, sobre esas circunstancias ante las cuales nos resulta imposible no tomar partido.

Tomar partido: reaccionar a las cosas desde una inexorable fidelidad a nosotros mismos. Nombrar lo que consideramos importante, necesario, imprescindible. Acaso una muy humana manera de legitimarnos sea hablar cuando -sintamos, sepamos- que es preciso hacerlo. Las palabras nunca podrán dejar de poseer el valor de su exacta oportunidad a la hora de aludir a situaciones ante las que es imposible callar porque hacerlo sería una forma de apatía o cobarde complicidad.

Cuando a nuestro alrededor muchas cosas se degradan, cuando valores en los cuales fervientemente creíamos porque formaban parte de nuestras más sólidas referencias, cuando aquello que entendimos siempre como principios democráticos de una digna convivencia entre los venezolanos pareciera haberse desvanecido, entonces acaso resulte imposible el silencio y sea necesario apostar por una palabra compañera de dolorosas travesías.

Se trata de nombrar -y condenar- como una manera de actuar, de proyectarnos sobre principios que -creemos- todo ser humano debería respetar y apoyar. Si percibimos cómo tantos y tantos valores fueron desvaneciéndose a nuestro alrededor; si percibimos cómo la pobreza, la infinita corrupción, la violencia mafiosa, la ley de la selva, el grosero robo y despilfarro de miles de millones de dólares en contraste con los ingresos paupérrimos de quienes permanecimos trabajando honestamente en Venezuela, entonces resulta indigno no tomar la palabra y expresar nuestra condena ante lo sucedido en el país estos últimos veintisiete años.

Recientemente, en un texto que escribí a propósito del fallecimiento de Edgar Morin, dije: “Vivir poéticamente (es vivir) de acuerdo a nuestras ilusiones … Vivir sabiendo elegir cuanto nos conviene…” En otras palabras: entender el significado de vivir desde un profundo compromiso con ese tiempo y ese lugar que nos entorna. Compromiso que bien pudiera conducirnos hacia la denuncia, la interpretación crítica, la condena de tanas y tantas miserias ante las cuales es inaceptable no expresar nuestro más hondo rechazo.

En solitaria comunicación con lo real podemos llegar a sentir cómo el destino de nuestras palabras, en sus muy diversas formas, nos lleva a denunciar eso que nunca debió ocurrir, eso que se perdió trágicamente, eso que tardará muchos años en reconstruirse… En fin: nombrar para condenar la actual situación venezolana desde la enunciación de verdades que nos obligamos a compartir con todos aquellos que, al igual que nosotros, y, acaso con una excesiva ingenuidad, dimos absolutamente por sentado.

 
