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Luisa Pernalete: Para educar se requieren condiciones

 

Hagamos las paces

Maestra, mis hijos no vendrán hoy, pasamos la noche sin electricidad y con ese calor que hay, no pudieron dormir.

Eso me lo contó una maestra que le había dicho una mamá, pero estamos hablando de una situación que se está haciendo común en muchas escuelas y en unas cuantas ciudades. Apagones de 5, 6, hasta 10 horas, como en el Táchira, me cuentan.

Para educar, un derecho fundamental muy importante, pues sin educación no hay presente ni futuro para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, se requiere condiciones. Como esa de los servicios públicos, al menos agua, electricidad y transporte público. Incluso la LOPNNA lo establece como un derecho de los NNA: Art. 30, Derecho a un nivel de vida adecuado, literal c: Vivienda digna, segura higiénica y salubre, con acceso a servicios públicos esenciales. Agua y electricidad, mínimo.

Lo de los apagones, también está afectando al personal: los maestros tienen que preparar clases, corregir tareas, exámenes, investigar, descansar… sin electricidad está difícil. Manejar tantas angustias adecuadamente todos los días…

Estuve en Monagas 10 días, no de paseo sino de trabajo, y en 8 días sufrí de esos apagones… Plan A, plan B, y plan S, decía una maestra chistosa: sudar, sudar y sudar. Y ciertamente seguían trabajando, y sudando.

Lo de la falta de agua está siendo, también, tragedia en unas cuantas comunidades. Ya se sabe la situación de Cumaná, mas de 2 meses sin agua… También en Nueva Esparta: “Le he dicho a las mamás que manden a los hijos con la ropa que tengan, pues no pueden lavar los uniformes, la poca agua que pueden conseguir es para cocinar, y a veces ni para eso”, me contaba la directora de la escuela de Fe y Alegría en ese estado. Es admirable la capacidad de resiliencia de muchos educadores, y de directora como esta que he citado.

Y pensemos también en el tema de la importancia del salario digno para el personal que trabaja en las escuelas. No nos cansamos de repetir que nuestra Constitución vigente, dedica varios artículos a este derecho fundamental de la Educación. Recordemos el 103 que dice, entre otras cosas, que “el Estado realizará una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de la Naciones Unidas”. Y es super necesario recordar también el 91, según el cual, ,“todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia sus necesidades básicas materiales, sociales en intelectuales”. ¿Puede un maestro de escuelas públicas o subsidiadas – como el caso de las de Fe y Alegría – cubrir sus necesidades básicas y de su familia con el salario que gana?

Hay que detenernos en este aspecto fundamental para poder garantizar el Derecho a la Educación. Sepamos que los sueldos de los educadore venezolanos son los más bajos de toda América Latina, incluso mas bajos que los de Haití – el país mas pobre de AL – y de Cuba. Agravada esta situación por la inflación altísima que padecemos en Venezuela. Los educadores que perseveran son verdaderos héroes, lo hacen por vocación, por amor a sus alumnos, pero no se puede pedir heroísmotodo el tiempo. Por ese salario indigno, muchos han renunciado a las aulas.

En este mes se dio una noticia que brindó esperanza a los que trabajaos en educación, el bono de responsabilidad profesional para los educadores. Pero resulta que, al menos para los docentes de colegios afiliados a la AVEC, aún no llega. Con razón el padre José Gregorio Terán sj, director nacional de Fe y Alegría, institución como se sabe está en sectores populares, dijo que no lograba entender por qué razón a esos docentes de colegios afiliados a la AVEC, no se les está pagando ese bono. “Esos docentes – dijo el padre Terán – que dan lo mejor de sí, que planifican, que evalúan, que le ponen cuerpo y alma cinco días a la semana para educar a cientos de jóvenes, y por tanto merecen una respuesta oportuna por parte de las autoridades del Ministerio de Educación”.

Ciertamente padre, cuesta entender esa falta de la respuesta oportuna para esos docentes. Muchos salen de sus escuelas y en otro turno, dan tareas dirigidas, hacen tortas, se las ingenian para conseguir recursos extras, alimentar a sus familias y además poner creatividad en sus clases y tener a sus alumnos felices por estar estudiando.

Seguro que usted conoce muchos casos de maestros haciendo malabarismos para no abandonar las aulas.

Hay que recordar que también necesitamos locales dignos para educar, pero sin embargo algo que suelo repetir, Fe y Alegría ha fundado escuelas que al principio han funcionado en locales prestados, casas de familias… pero con maestros: sin maestros no hay escuela, ni educación posible, ni presencial ni a distancia.

Y, finalmente, Venezuela está en un momento de “transición”, queremos un mejor país, mas humano, mas digno para todos, ese país necesita de una educación de calidad… requerimos condiciones para ello.

Moral y luces son nuestras primeras necesidades, Simón Bolívar.

 

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