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title: "Juan Antonio Sacaluga: El capitalismo renano se viste de caqui"
description: "&nbsp; Donald Trump quiere retirar los soldados norteamericanos de Europa, enfadado por la falta de colaboración de sus aliados en su insensata guerra contra Irán. A golpe de represalias,..."
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date: 2026-05-07
modified: 2026-05-07
author: "Fran Tovar"
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categories: ["El pizarrón opinión"]
tags: ["Juan Antonio Sacaluga"]
type: post
lang: es
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# Juan Antonio Sacaluga: El capitalismo renano se viste de caqui

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Donald Trump quiere retirar los **soldados norteamericanos** de **Europa**, enfadado por la falta de colaboración de sus aliados en su **insensata guerra contra Irán**. A golpe de **represalias**, como en él es habitual, la ha emprendido con el socio mayor, **Alemania**, pero ha advertido con hacer lo mismo con **Italia** (decepcionado con **Giorgia Meloni**) y con **España** (a la que no tolera las críticas del Gobierno sobre sus decisiones en **Oriente Medio**).

Aunque las decisiones de Trump no suelen ser fiables debido a sus continuos **cambios de humor y opinión**, lo que ha dicho de momento es que quiere que vuelvan a **Estados Unidos** unos **5.000 soldados** de los cerca de **40.000** que tiene desplegados en una treintena de **bases e instalaciones militares alemanas**.

“Yankee, come home”

Durante décadas, uno de los lemas fundamentales de la **izquierda crítica europea** era “Yankee, go home”. Quién iba a decir que, con una guerra en Europa lanzada por la **vieja Rusia**, Trump iba a transmutar esa proclama en “Yankee, come home”.

El malestar del **Presidente norteamericano** con Europa en general y con **Alemania** en particular viene de lejos. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido un atrevido comentario del canciller sobre la guerra de Irán. En un coloquio con escolares, **Friedrich Merz** se permitió decir que Estados Unidos había sido “**humillado**”, debido al bloqueo del **estrecho de Ormuz** y a la tenaz resistencia del **régimen iraní**, a pesar de dos meses de amplios e intensos bombardeos.

Debería sorprender que un dirigente político como Merz, que ha hecho su fortuna en un **fondo de inversiones norteamericano**, se comporte de forma tan imprudente con un colega que ha demostrado una **piel tan fina** como el actual inquilino de la **Casa Blanca**. Pero este canciller suele cometer estos **gafes**. Un año en el cargo le ha desgastado enormemente. Su índice de aceptación aparece por debajo del **20%**. Su partido, la **CDU**, es superado por los ultras de **AfD** en **intención de voto**.

La réplica de Trump era de esperar: espetó al canciller que se ocupara de “**arreglar su fallido país**”, en vez de criticarlo a él (1). Y, a continuación, anunció la **retirada de parte de las tropas americanas**.

**Cambio de era**

Después de la invasión rusa de Ucrania, el entonces canciller federal, **Olaf Scholz**, dijo que Europa estaba asistiendo a una **Zeitwende** (“**cambio de era**”). Ante lo que se percibía como una amenaza directa y reforzada de **Moscú**, Europa debía asumir una mayor **responsabilidad en su defensa**. Ese designio se ha transformado notablemente en apenas cuatro años, no porque haya habido una modificación del comportamiento ruso, sino por el **cambio radical en la Casa Blanca**.

La vuelta de Trump al poder ha sido **devastadora** para el **vínculo transatlántico**. Los desplantes y regañinas de Trump a sus colegas han sido continuos e impropios entre **países aliados**: **represalias comerciales** solo neutralizadas a medias, padrinazgo político de las **extremas derechas**, exigencias intemperantes sobre el incremento de **gasto militar** y enfados infantiles ante la mínima discrepancia con las decisiones de **política exterior** de esta administración estadounidense.

En **Europa Occidental**, Alemania e Italia (las dos potencias derrotadas en la **Segunda Guerra Mundial**, en parte por la participación americana) han sido los partidarios más claros de evitar una ruptura con Trump. Los alemanes por coherencia con una política practicada desde la **posguerra**, frente a las consecuencias de la división del país y la supuesta amenaza de la **URSS**. Los italianos, por gratitud ante lo ocurrido en la contienda y por su condición de **guardianes del flanco sur occidental**, a lo que se unió la **sintonía ideológica** entre la neofascista jefa del Gobierno y el oportunista ultraconservador norteamericano.

La **dupla germano-italiana** se distribuyó los papeles en este juego de **contención de daños** en la agitada relación transatlántica. Los alemanes se ofrecieron como agente mayor de la **defensa europea** para contentar al irritable socio mayor, rompiendo con décadas de **timidez militar**. Meloni se contentó con palabras halagadoras, a cambio de esparcir las **proclamas demagógicas** de la derecha tradicional y combatir sin complejos la supuesta superioridad socio-cultural izquierdista (**el wokismo**).

Era de esperar que ese acuerdo para salir del paso no lograra restañar las **grietas en la Alianza Atlántica**. Las discrepancias eran demasiado amplias y profundas: una relación comercial agria, falta de una **estrategia común** hacia el desafío chino, políticas contrarias sobre la **amenaza rusa**, visiones no coincidentes en la cooperación con el **Sur global**, ásperos enfrentamientos sobre el **modelo político y social**, etc.

Las guerras de **Oriente Medio** han terminado de complicar unas relaciones bajo **tensión creciente**. Primero, **Gaza**: en particular los planes de Trump para convertir ese territorio palestino en un **resort turístico**, con desprecio total y absoluto por la martirizada población y sus **derechos políticos** reconocidos por la mayoría de la **comunidad internacional**. Y ahora esta guerra bilateral israelo-norteamericana sin **aval jurídico alguno**, que ha provocado miles de **muertos inocentes** y ha generado una **crisis energética y económica** gratuita en casi todo el mundo por el bloqueo del **estrecho de Ormuz**, enclave de tránsito del **25% del tráfico de petróleo**.

Por todo ello, Europa parece decidida a reducir la **dependencia militar de Washington** y construir una estrategia de **defensa más autónoma**. Pero el proyecto está aún muy verde. No por razones políticas, sino por **imperativos estratégicos, económicos y técnicos**. Hay exceso de **proclamas** y déficit de **soluciones viables**. Se avanza con mucha cautela, porque se sigue pensando que, después de Trump, las aguas se calmarán.

**Un rearme sin precedentes**

El **modelo económico alemán** ha diferido sensiblemente del anglosajón en el orden internacional de las últimas décadas. El fuerte peso del **sector público** y la participación de los **sindicatos** en la organización de la producción han sido las principales características de ese “**capitalismo renano**” que intentó combinar los principios e intereses de la **industria y el comercio privados** con los derechos de los **trabajadores y empleados** en una sociedad que se pretendía **interclasista**. Esa fue la base social del **consenso centrista alemán**, que ha gravitado sobre la alternancia de Gobierno entre democristianos y socialdemócratas desde 1949, cuando no sobre la cooperación entre ambos en la fórmula de la **Gross-Koalition**.

Ahora, con la crisis desplegada y tres competidores de Europa activos (**EE. UU., Rusia y China**), Alemania se ve obligada a introducir **cambios sustanciales** en su modelo. Frente al **desenganche norteamericano**, tiene que producir **armas y sistemas militares efectivos**. Frente a la proclamada **amenaza rusa**, tiene que resultar suficientemente **disuasoria** y liquidar la **dependencia energética** que ha tenido de Moscú en las últimas décadas. Y, frente al **desafío económico chino**, tiene que reinventar su **modelo productivo** para preservar su **liderazgo exportador industrial**. Ese viejo capitalismo renano se ve obligado a **vestirse de caqui**, a convertir una inesperada **industria militar** en motor de un nuevo desarrollo económico.

La fórmula consabida de la **Gross-Koalition** parecía dar consistencia sistémica a los nuevos propósitos alemanes. Democristianos y socialdemócratas se pusieron de acuerdo en impulsar el mayor **programa de rearme e inversión militar** desde el **III Reich**. Alemania se gastará más de **160.000 millones de euros** de aquí a final de la década para fortalecer su **sistema de defensa**, lo que supondrá un **3,5% del PIB**.

Pero hay numerosos inconvenientes, tal y como se percibe el empeño desde dentro y desde fuera del país. Desde dentro, el supuesto **consenso nacional** no parece muy sólido. En una interesantísima entrevista con la corresponsal de *Le Monde* en Berlín, la economista **Philippa Sigl-Glöckner** resalta que los gastos consagrados a la **defensa e infraestructuras** “no generarán crecimiento o no el suficiente para compensar los **problemas estructurales**” de la economía alemana (2).

Esta investigadora, independiente pero cercana al **Partido Socialdemócrata**, considera que el gran desafío del país frente a la creciente competencia de **China** debe consistir en cambiar el **modelo productivo**. Y eso no puede gravitar de manera preferente sobre una reforzada **industria militar**.

La idea de que la fabricación de **armamentos** compensará la crisis del **sector automovilístico** es **ilusoria**. Si bien la mano de obra empleada por la industria militar se ha incrementado en un **50%** en la última década, esta fuerza de trabajo suplementaria (unas **17.000 personas**) es insignificante para la que se perderá en la **industria del motor**, que emplea hoy a casi **un millón de trabajadores**.

Para Sigl-Glöckner, “Alemania debe modernizar masivamente sus **servicios públicos**, construir suficientes **viviendas**, descarbonizar y recuperar el papel puntero en la **innovación**”. Cada año ingresan **800.000 infantes** nuevos en las escuelas. La educación va a precisar de **127.000 millones de euros** de inversión en lo que resta de década. Parte de estos fondos deben salir, en su opinión, de lo que ahora se emplea en subvencionar el **sobrevalorado coste energético** para las industrias tradicionales.

Este **pensamiento crítico** es raro en estos tiempos en Alemania. Aunque los dos socios de la **Gran Coalición** mantienen diferencias importantes sobre el modelo económico y las **inversiones sociales**, algo habitual en esa fórmula de responsabilidad compartida, no hay discrepancias de peso sobre la **política de rearme**. El ministro de Defensa, el socialdemócrata **Boris Pistorius**, es tanto o más ferviente defensor del incremento de la **inversión en defensa** que el cristiano conservador canciller Merz.

Los socios europeos de Alemania contemplan este **entusiasmo militar** con cierta **aprensión**. La historia pesa, y si a todos interesa que la potencia germana tire del **carro armamentístico** ante las vacilaciones del otro lado del Atlántico, se mide el riesgo de un exceso. La última vez que Alemania se convirtió en primera **potencia militar europea** es bien sabido lo que pasó. Hoy en día, Alemania es ya el **cuarto país del mundo en gasto defensivo**. Se teme que, si la **ultraderecha** continúa subiendo, esta tendencia a la **superioridad militar** crezca. Los sondeos otorgan a la **AfD (Alternativa por Alemania)** un **27% de los votos**, si las elecciones se celebraran ahora; es decir, se convertiría en la principal fuerza política del país, aunque no necesariamente podría gobernar si se mantuviera el “**cordón sanitario**” del resto de fuerzas políticas.

Incluso los analistas favorables a la política alemana actual creen que, aparte de embarcarse en un gasto tan intensivo, los líderes del país deben afrontar dos tareas más importantes. En primer lugar, definir una **doctrina de defensa**, sin la cual se corre el riesgo de incurrir en una “**incoherencia estratégica**”, en opinión de **Grégoire Roos**, director del Programa Europa del *think tank* británico **Chatham House** (3).

El otro esfuerzo, conectado con el anterior, consiste en integrar su **sistema defensivo** con el de sus **vecinos europeos**, como resalta **Liana Fix**, especialista norteamericana en Alemania (4). Pero se está muy lejos de eso. El **neonacionalismo**, imperante en todos los ámbitos políticos y sociales, es especialmente activo entre los impulsores del **esfuerzo militar**.

La **industria pesada** respaldó e impulsó el poderío del **nazismo**. Sin el músculo del **hierro y el acero**, la maquinaria de guerra de **Adolf Hitler** no hubiera conquistado Europa en apenas dos años. Esa lección no debe olvidarse, en opinión de la mayoría de **historiadores alemanes y europeos**.

 
