Arturo Molina: Sin arrogancia se ven mejor

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La tensión sociopolítica no cesa en suelo venezolano. La proximidad de la fecha para que se realice la elección del presidente del país se encuentra en una permanente encrucijada. La mirada de la gente está puesta sobre cualquier evento sobrevenido que pudiera ocurrir. Incluso ha corrido el rumor de una posible suspensión de esa elección, si no se llegan a acuerdos entre el sector mayoritario de la oposición, representada por el liderazgo de la ingeniera María Corina Machado, y el candidato, el señor Edmundo Gonzáles Urrutia con el gobierno y su candidato el señor Nicolás Maduro Moros.

El cuadro anterior es un escenario, entre otros, que también están sobre la mesa. Uno de ellos es que surja una decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y saquen del juego electoral la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la demanda la hizo el señor Luis Ratti, y con ello a su candidato Edmundo González Urrutia, generándose una nueva arremetida contra el Estado de Derecho. Esa expectativa, al parecer, tiene a algunos candidatos en espera, porque sacan sus cuentas y creen que así ellos serían los ungidos. Pero, no parece ser esa la jugada que tengan en la plataforma, de ocurrir ese evento. Lo ideal es que se permita que el proceso electoral llegue a feliz termino el 28 de julio, y que se den los reconocimientos de parte de los perdedores para con el ganador. La elección en todo caso es atípica, y son otros los elementos que pesan para que el poder sea entregado por el oficialismo, a un factor de la oposición, de llegar a ganar. Aquí surge el antes y el después. La elección presidencial es un paso, y debe seguirse gobernando con la actual Asamblea Nacional, TSJ, gobernadores, alcaldes, CNE…

Apostando a la realización de la elección presidencial surgen preguntas de importancia para dar respuesta a los electores. ¿Tiene la oposición los testigos electorales completos? ¿los están formando? ¿son esos los testigos ideales para la defensa del voto? ¿han integrado a los testigos de todos los factores políticos involucrados y de su voluntariado? ¿Existe la sana convivencia de los factores políticos que integran las alianzas respectivas para blindar la defensa y movilización de los electores? ¿tienen claro que desde el día en que se constituyan las mesas electorales hasta el cierre del proceso lo que debe prevalecer es el desprendimiento y la hermandad para generar confianza en los electores? ¿están claros que ningún testigo se puede mover de la mesa de votación hasta que el proceso se cierre totalmente? ¿qué no pueden afligirse ante las estrategias de los contrarios que buscan afanosamente el abandono de los testigos de las mesas electorales? O, ¿queriendo algunos ser más papistas que el propio papa, juegan al desprecio del otro, y con esa arrogancia lo que están es facilitando las cosas al oficialismo para que haga lo que mejor les parezca en las urnas electorales? El juego termina, cuando termina, antes no. Cuidado con el exceso de confianza. Sin arrogancia se ven mejor.

jarturomolina@gmail.com – @jarturomolina1- www.trincheratachirense.blogspot.com

 

Traducción »

Sobre María Corina Machado