Luis Bravo: La proyección de los cambios en el tiempo

 

Una luz de esperanza, por Gioconda Cunto de San Blas / Tal Cual / Costadelsolfm.org

Hay una ruta que recorrer para lograr un cambio real en la educación y en sociedad toda. Para instrumentar decentemente la esperanza. Visto el cambio desde las necesidades sociales más urgentes, con visión de largo alcance estructural. Evitando la mentira de las soluciones fáciles alejadas del que es posible vivir mejor sin esfuerzo y por la exclusiva   magnanimidad estatal. Un cambio que reivindique el trabajo como factor fundamental de la generación de riqueza y la solidaridad social (pública y privada) como mecanismo compensación de quienes se queden atrás en materia de derechos sociales constitucionalmente expresados. Un cambio que convierta a la educación y la salud en las prioridades reales de la nación para asegurar el futuro digno de la patria, evitando los comportamientos electoreros que merecen el calificativo: de la boca para afuera.

Si vemos ese camino en términos estrictamente democráticos y en favor de las mayorías excluidas de la más elemental calidad de vida que hoy proporciona cualquier sociedad que se preste de respetar los derechos humanos.  La ruta es electoral,   con varios episodios que puede tener mayor probabilidad de éxito y duración que cualquier otra fórmula que respire autoritarismo excluyente, en forma de oferta electoral demagógica y clientelar. Ruta electoral que dosifique las energías populares como bien podría ser,   en primer lugar, la definición de un Manifiesto Electoral que vislumbre un pacto entre distintos (con unidad de propósito más allá de las distancias ideológicas y de clase) y conjugue una oferta atractiva y confiable bajo forma de documento que convoque a las mayorías necesitadas del cambio. En segundo lugar, un Programa de Gobierno que desarrolle la oferta electoral con las previsiones económicas y culturales que hagan probable su desarrollo. Tercero, una vez en funciones de gobierno, el cambio vislumbrado en el manifiesto lectoral y en el programa de gobierno tienen que ser Administrados en el Tiempo: Para lo más urgente en los primeros 100 DÍAS de gobierno, los primeros TRES AÑOS para consolidarlo y finalmente la circunstancia electoral que asegure la Proyección de los Cambios en el Tiempo, pero que de ningún modo signifique continuismo ciego a las necesidades de cambio permanente en una sociedad inserta en el siglo XXI. Donde nada tiene más presencia que el cambio mismo, al paso de la vertiginosa revolución tecnológico-digital que impacta la historia mundial presente.

De lo que se trata es de superar la emergencia humanitaria compleja y la desinstitucionalización del país que tenemos, como resultado de un gobierno que solo ha sabido gobernar para seguir gobernando de espaldas a las señales de retroceso económico y social ocurridas. En contrario a lo que ha ocurrido desde 1999 y para hacer verdad contable las prioridades, hay que definir escrupulosamente los requerimientos reales (técnicamente sustentados y dosificados) para el cumplimiento de los mandatos constitucionales para el Deber Ser de la Educación y Salud de calidad para todos.

Por los momentos hay que evitar el peine electoral que le están poniendo al cambio inaplazable, por intermedio de una campaña electoral por medios educativos teñidos de Esequibo. Valorar bien el asunto y jamás quedar fuera de los supremos intereses de la nación, aunque la provocación parezca intolerable y la posición oficial sea una bufonada. Ponerse de espaldas al trapo rojo de la reclamación, aunque sea tardía e hipócrita, sería un suicidio para los gestores del cambio en la nueva primavera de la Alternativa Democrática. Que no ocurra lo que pasó con el fenómeno GUAIDO. Hay que alargar los efectos políticos de este viento favorable al cambio estructural hasta lo que decida el CNE… y más allá.

Revista: Nº 977 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

 

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