Carlos Casanova: De la modernidad regresamos al pasado y ¿el futuro?

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Cuando se inició el período democrático en Venezuela, y surge el cambio del país rural al urbano, nació la necesidad de definir el proyecto de desarrollo y la planificación de un proyecto educativo donde se fundaría ese desarrollo.

Así, planificar la educación surge en el contexto de la problemática del desarrollo que considera el planeamiento educativo como uno de los medios más poderosos para apoyar el logro del crecimiento económico y del desarrollo social y cultural.

Por ello la planificación cualitativa y la cuantitativa del sector educativo estaba inserta en los planes de la Nación, y giraban en torno a los temas que han sido parte de la agenda educativa internacional.

Así la primera misión de la democracia, fue alfabetizar, construir escuelas donde existieran asentamientos poblacionales, y por supuesto, los programas primero de formación de maestros normalistas, al paso de ese tiempo de seis años ir construyendo los liceos y formando pedagogos y licenciados para atender a los estudiantes que salían de la escuela, y luego la creación de universidades para atender a los que venían de los liceos.

Importante considerar que en Venezuela existían universidades desde tiempos coloniales, Por otro lado, los gobiernos democráticos entendieron que formar docentes era una tarea altamente importante y por ello desde el comienzo fueron bien remunerados, constituyéndose en un estímulo para las vocaciones docentes.

Vistas así las cosas, al docente hay que reconocerlo, apreciarlo, gratificarlo, estimularlo y emocionarlo, para que se sienta en la dimensión que debe estar, la de ser un agente de cambio y transformación, para liderar estimulando a su comunidad de representantes y junto a sus compañeros docentes asuman la experiencia común derivada de las propias experiencias individuales ahora compartidas de identificar los elementos comunes que impliquen progreso en la gestión educativa.

La gran pregunta: ¿Para dónde lleva la revolución comunista chavista a Venezuela?

Lo que sí sabemos es como llegamos al tiempo llamado de modernidad: con un proyecto de desarrollo y con una educación que sirva para fortalecer capacidades en los estudiantes cuyo beneficiario sea la sociedad en su conjunto.

El requerimiento formativo de la tercera revolución industrial es distinto del requerimiento de la cuarta revolución industrial, ésta a donde ya está inmersa el mundo. ¿Cómo enfrenta la revolución chavista este reto educativo? Con la educación endógena, que es una educación alienante del siglo pasado.

Hoy se requiere alcanzar habilidades llamadas «blandas», que permitirán el aprendizaje continuo, para toda la vida, pues así enfrentarán el cambiante y cada vez más rápido mundo tecnológico de la 4ª Revolución Industrial: alfabetización mediática, pensar imaginativamente, resolver problemas complejos y adaptarse a circunstancias cambiantes.

La velocidad de los cambios viene de la mano ahora de la inteligencia artificial, las formas de producir están cambiando, las propias relaciones sociales cambian, la cultura y los valores inspirados por el cambio de era que vivimos, lo conocido ya no será.

Si el futuro se construye hoy, la revolución chavista nos regresó al pasado, y de forma muy peligrosa, ya que estando en el pasado es posible que ya no entendamos el futuro que se hace presente en el mundo.

Quiero manifestarles a los docentes: los admiro por su entrega. Dios Los Bendiga.

 

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