Rafael Ramírez: El país posible

 

La regresión que ha provocado el desastre del madurismo, se expresa en todos los niveles de la vida nacional: en el colapso de nuestra economía; la pérdida de nuestras capacidades de producción petrolera (la producción actual de petróleo es la misma que teníamos en 1940), de nuestra Soberanía Territorial, Económica y Jurisdiccional, de nuestras conquistas laborales, sociales y políticas, retrogradándonos a un país sometido a la violencia del Estado, sin ley, libertades, ni  garantías.

El país, bajo el madurismo, se encuentra en una situación similar a la de la larga noche del Gomecismo, entregado a las transnacionales, con su propia oligarquía y políticos, especialistas en “Oficios de difuntos”, que han emergido a la sombra del saqueo de la patria.

El retroceso que ha causado el madurismo en la espiritualidad y en las aspiraciones políticas y sociales del pueblo, es tan grande, que han logrado revivir a la peor clase política de la Cuarta República. Bajo el madurismo, los desafueros del bipartidismo y sus Apóstoles, del Paquetazo de Carlos Andrés Pérez, de la privatización del país y la entrega del petróleo, quedaron en pañales.

Pero, uno de los aspectos más preocupantes de esta situación de oscurantismo y la desesperación del pueblo,  se refleja en el surgimiento de conductas fascistas, intolerantes, revanchistas, en el discurso político de las élites del país. Esta conducta, ciertamente ha sido alimentada, estimulada, desde el mismo gobierno, con su narrativa del odio, las descalificaciones y la persecución a las ideas, así como, el haber convertido la infamia y la violencia permanentes en todos los espacios de la sociedad, en una conducta, en una categoría política.

Éstos son los antivalores de la política con “p” minúscula, que ha ejercido el madurismo en estos 10 largos años que lleva en el poder, para desmantelar el país que teníamos, que habíamos conquistado e imponer su paquetazo y su modelo político.   El madurismo ha sembrado el odio, la violencia y el revanchismo; y eso es lo que cosechará.

En el escarceo político actual, ante la ausencia de un debate de ideas, y de plenas libertades políticas y democráticas, se impone nuevamente el escenario de aniquilación del contrario, un escenario donde el madurismo ha demostrado que se mueve con facilidad, pues posee todo el poder del Estado; y, sobre todo, ha demostrado estar dispuesto a seguir violando la Constitución y las leyes, para mantenerse en el poder.

Ésto es lo que estimula el madurismo cuando descalifica y persigue a sus oponentes políticos, los exilia y encarcela, secuestra a sus familiares, interviene partidos políticos,  inhabilita candidatos y hace un ejercicio cínico de la política y del poder.

Considero que es un grave error de los actores políticos del país, que nos oponemos al madurismo, y que queremos, como la inmensa mayoría del pueblo venezolano, un cambio político en la conducción del gobierno, estimular el fascismo y la intolerancia con un discurso que, contrariamente a lo que se pueda pensar, favorece a maduro, porque divide o mantiene desmovilizado al pueblo, por el temor y la confrontación.

Por su parte, en el sector popular y en el campo del bolivariano, la confusión es enorme, la desmovilización y la indiferencia ha hecho un tremendo daño a las posibilidades de salir de esta crisis, preservando las conquistas económicas, políticas y sociales del período de gobierno del Presidente Chávez.

Entre el chantaje y la manipulación, el miedo y la persecución del madurismo en contra del chavismo y del Poder Popular, los otroras dirigentes del campo bolivariano, a todos los niveles, en el PSUV y en el gobierno, han adoptado la actitud del avestruz, han dejado que el madurismo desmantele las instituciones y golpee las bases sociales del chavismo, abriéndole espacios a propuestas políticas diametralmente opuestas o claramente contrarrevolucionarias.

Muchos dirigentes políticos populares o jefes militares que acompañaron al Comandante Chávez en sus inicios políticos o en su gobierno, se encuentran apoltronados en sus pequeños espacios de poder, haciendo caso omiso  a la destrucción del país. Otros, se han convertido en “emprendedores” y la “burguesía revolucionaria» del madurismo, y los más, han guardado un silencio incomprensible, temeroso, que, a la final, resulta en complicidad.

Chávez no tiene quien lo defienda, los que hemos mantenido una postura de reivindicarlo y defender su gestión de gobierno, hemos sido objeto de las más feroz persecución por parte del madurismo y de los sectores intolerantes de la oposición,  porque el perseguido, no es la persona, el Ministro de Petróleo de Chávez, en mi caso, sino la idea, los planteamientos profundamente revolucionarios plasmados en los Objetivos Históricos del Plan de la Patria, en el socialismo: ¡aquí el gran perseguido y vilipendiado es Chávez!  

Ante esta situación de desbandada generalizada y desmovilización del pueblo, el movimiento popular y el campo bolivariano; el chavismo y más allá de él, debemos fijar una posición que contenga la deriva hacia la extrema derecha, la intolerancia y que pueda confrontar con éxito al madurismo. Se deben construir elementos para el debate político, objetivos de lucha que enmarquen la acción, y sobre todo, que una vez removido el madurismo del poder, pueda garantizar la gobernabilidad y reconstrucción del país.

No se trata de retroceder más aún de lo que estamos, seguir en el país del “ojo por ojo”, donde todos estamos tuertos, se trata de avanzar hacia el futuro, hacia el país posible.

En nuestras discusiones y nuestra propuesta, existen elementos que deben ser reivindicados, como aspectos fundamentales de la acción política, del futuro del país. Mencionaremos solo algunos, para compartir y abrir la discusión con los sectores políticos del país, no con la pretensión de la unanimidad, cosa que no contribuye a la democracia, sino con la esperanza de poder contar con elementos para el debate político enriquecedor, necesario, urgente.

Proponemos:

*El restablecimiento de la plena vigencia de la Constitución de 1999 y las leyes de la República.

*Restablecimiento del Estado de Derecho y de las garantías constitucionales. 

*Restablecimiento del principio constitucional de que la soberanía reside en el pueblo. Garantizar todos los mecanismos de participación política de los ciudadanos. 

*Derogar las leyes y decretos inconstitucionales.

*Asumir como base fundamental del desarrollo del país los objetivos establecidos en el Plan de la Patria. 

*Restablecer el manejo soberano del petróleo y la Plena Soberanía Petrolera. Restablecer la plena vigencia de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. 

*Recuperar PDVSA, sus capacidades operacionales  y ponerla a trabajar para el país, como una empresa nacional de petróleo.

*Poner la economía y el ingreso petróleo al servicio del pueblo, como instrumento fundamental para resolver los graves problemas económicos y sociales, la crisis humanitaria que existe en Venezuela. 

*Desarrollar Misiones Sociales para abordar los problemas sociales urgentes del pueblo.

*Desarrollar una política agresiva para recuperar los servicios públicos fundamentales, la alimentación, la salud y la educación. 

*Establecer un Fondo Petrolero para la Emergencia Social.

*Restablecer la Soberanía en el manejo de la economía , con una política monetaria nacional, que fortalezca el Bolívar como moneda de curso legal. Revertir la dolarización de la economía. 

*Restablecer un salario mínimo digno para los trabajadores y todos los derechos laborales arrebatados por el gobierno. Restablecer la plena vigencia de la Ley Orgánica del Trabajo.

*Revertir todas las cesiones y desnacionalizaciones de empresas y activos del Estado, petroleros y no petroleros, de interés nacional realizadas al amparo de la Ley Anti Bloqueo.

*Derogar el Decreto de creación del Arco Minero y suspender las actividades de explotación minera en las áreas protegidas y sensibles ambientalmente. Atender de manera prioritaria a los pueblos indígenas y el daño ambiental causado en el Arco Minero. Proteger el Amazonas y el ambiente como una política de Estado. 

*Restablecer la Soberanía en el manejo de todos nuestros asuntos, sin injerencias extranjeras de ningún tipo.

*La Fuerza Armada Nacional Bolivariana debe estar libre de cualquier injerencia militar extranjera. Apegarse estrictamente a sus roles constitucionales y a la Doctrina Militar Bolivariana. 

*Restablecer la plena vigencia de los Derechos Humanos. Liberar a todos los presos políticos y detenidos arbitrariamente.   

*Desmantelar los Cuerpos Represivos del Estado señalados de violaciones de Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad. Llevar a la justicia a los perpetradores.

*Intervenir el Poder Judicial, la Fiscalía y el Sistema de Justicia. Desjudicializar la política. Restablecer los mecanismos constitucionales para la conformación del Sistema de Justicia.

*Establecer una política de atención y protección a la diáspora venezolana en el exterior. Desarrollar un Plan Extraordinario para facilitar y promover el reingreso y restablecimiento en el país como una Prioridad. 

Éstos son algunos aspectos que hemos debatido y que proponemos sean incorporados al debate político y a la propuesta de cambio. Pero a la vez, estos asuntos deben ser parte de una Agenda de Lucha, una plataforma nacional, popular y revolucionaria para salir del abismo del madurismo.

A pesar de las dificultades y agresiones del madurismo, nosotros mantenemos una discusión  permanente en el chavismo, con segmentos importantes del movimiento popular y con otros factores políticos del país, en el propósito común de lograr un cambio político en el país.

Lo que presentamos a la consideración  de todos, es producto de nuestras comunes reflexiones, de nuestra experiencia, del aprendizaje de nuestros errores y nuestros aciertos, y sobre todo, del inmenso amor por nuestro pueblo y la convicción de que podemos encontrarnos en un futuro común, colectivo, mejor para las mayorías del país, para los humildes, para todos los venezolanos.

Nosotros trabajamos y luchamos de manera incansable con la certeza que saldremos de este abismo, y de que, más allá del caos y la destrucción, de la desesperanza o resignación, existe un país posible, el país del “Vivir Bien”, del pueblo libre, consciente, del trabajo, el conocimiento, la justicia, la igualdad, y la solidaridad.

 

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