Ines Pohl: La democracia estadounidense vive después de todo

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Más alta que otras veces fue la participación electoral en estos comicios intermedios.

Las elecciones de mediados de mandato en Estados Unidos no suelen despertar gran interés en la comunidad internacional. Normalmente, los debates de los candidatos al Congreso o a cargos de gobernadores giran en torno a problemas regionales que no tienen repercusiones en el acontecer mundial.

Pero ya no hay “normalidad” en este país que, desde la presidencia de Donald Trump, se encuentra en una crisis existencial. Y que por largo tiempo pareció que se acercaría más al abismo tras las elecciones de medio mandato.

¿Cuánta influencia tiene Trump?

Por eso, los ojos del mundo entero estaban puestos en este 8 de noviembre. La pregunta era si Donald Trump y los que piensan como él conseguirían seguir minando los sistemas democráticos y colocar a gran cantidad de negacionistas, racistas y extremistas de derecha en cargos que en los próximos comicios presidenciales decidirán si los legítimos resultados electorales son reconocidos o no.

Se trataba finalmente de si Donald Trump conseguiría, desde fuera de la Casa Blanca, proseguir con su política corrosiva, que llegó a su clímax el 6 de enero con el asalto al Capitolio, protagonizado por sus seguidores.

Buen resultado demócrata

No lo consiguió. La preocupación de que su gente obtuviera responsabilidades políticas a gran escala no se convirtió en realidad. Por el contrario. Desde hace décadas, ningún partido de gobierno había conseguido en elecciones de medio mandato un resultado tan bueno como los demócratas del presidente Joe Biden.

Los primeros sondeos muestran que también en Estados Unidos lo que más mueve a la gente son naturalmente las preocupaciones económicas. También en algunas regiones de Estados Unidos suben inconmensurablemente los precios en el mercado inmobiliario, la inflación es alta y hay gran inquietud en torno al futuro.

 

Pero estos sondeos revelan que muchos ciudadanos también están preocupados por el estado de su democracia. Y han comprendido que no acudir a votar solo favorece a los fanáticos. Alta fue, por consiguiente, la participación electoral.

Los jóvenes quieren protección ambiental

Llama la atención que votó por primera vez mucha gente a la que le interesa especialmente la lucha contra la catástrofe climática. Un tema que ridiculizan casi todos los republicanos.

Todo eso, y el debate sobre el derecho al aborto, frenó el temido avance arrollador de los republicanos de Trump.

Todo esto fortalece al presidente Biden. Aunque gobernar no le resultará más fácil si los demócratas pierden, como ocurrirá con suma probabilidad, la mayoría en el Congreso.

¿Cómo reaccionarán los republicanos?

La pregunta es qué significa este resultado para el Partido Republicano, ¿Conseguirá liberarse ahora que se ha demostrado que las posiciones extremas de Trump no son capaces de concitar mayorías, al menos no a gran escala? ¿Anunciará Trump en la próxima semana su candidatura presidencial? ¿Tendrán el valor de enfrentarse a él figuras como Ron DeSantis, el gobernador de Florida que logró un claro triunfo electoral debido a que se mantuvo alejado de Trump?

En la mira están las próximas elecciones. El resultado tampoco dejó dudas al respecto el presidente Biden, quien hizo suyo el relativo triunfo de los demócratas y anunció que decidirá con su mujer, a comienzos del año próximo, si se presentará a la reelección.

Hay pues muchas preguntas que habrá que responder en las próximas semanas. Pero por el momento hay un respiro de alivio. La democracia estadounidense, que casi se había dado por muerta, vive. Y esa es realmente una buena noticia.

 

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