Alirio Pérez Lo Presti: La adolescencia

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De acuerdo con una primera impresión y dejándose llevar por el hecho de que desde hace varias décadas se ha generado un gran interés hacia la edad adolescente, se podrá pensar que estamos ante un tema muy valorado y estudiado a lo largo de la historia. No es así. Hasta el siglo XVIII los estudios de psicología del desarrollo se limitaron a la infancia. Se consideraba que la clave para explicar el desarrollo del hombre estaba en esa primera etapa de la vida.

Stanley Hall fue el autor del primer compendio sobre la adolescencia, Adolescence, en 1904. Considera la adolescencia, al igual que Rousseau, un segundo nacimiento que conlleva una gran inestabilidad psicológica. La describe como una etapa de la vida caracterizada por las perturbaciones de la conducta, como un periodo de tormenta y tensión (storm and stress). Atribuye un papel muy importante a la emotividad en la vida del adolescente. Por todo ello considera que la adolescencia necesita un tratamiento educativo aparte.

Piaget presenta la adolescencia como un estadio del desarrollo del ser humano ligado a la reestructuración de las capacidades cognoscitivas. Considera que con el acceso al pensamiento formal (forma suprema de pensamiento) se produce un salto cualitativo en el desarrollo con respecto al estadio infantil.

El comienzo de la adolescencia puede fijarse con bastante precisión. La adolescencia comienza cuando se inician los cambios biológicos de la pubertad. En las hembras ocurre alrededor de los once años, con la primera menstruación. En los varones sucede alrededor de los trece años, con la primera emisión de esperma. Hay que añadir que actualmente la pubertad tiende a adelantarse, a aparecer de modo prematuro.

El final de la adolescencia es mucho más complicado para determinar.

No hay unanimidad entre los diferentes autores con respecto a cuántas subetapas componen la adolescencia, cómo denominarlas y cuál es la duración de cada una de ellas. En la mayoría de los libros de psicología del desarrollo se habla de tres adolescencias:

1. Adolescencia temprana o adolescencia inicial o pubertad.

2. Adolescencia o adolescencia media.

3. Adolescencia tardía o final o superior o edad juvenil.

En cuanto a la duración de estas tres etapas, hay bastante coincidencia en lo siguiente:

– Primera adolescencia: 11-13 años -femenino- y 13-15 -masculino-.

– Segunda adolescencia: 13-16 años -femenino- y 13-15 -masculino-.

– Tercera adolescencia: 16-19 años -femenino- y 13-15 -masculino-.

 

La adolescencia primaria o pubertad:

Es la fase de arranque de la maduración, el impulso inicial de la crisis del desarrollo. Es una transformación referida esencialmente al plano biológico, aunque no exclusivamente. Estos primeros cambios incitan al púber a romper con el pasado, a salir de la infancia, pero esta tarea no le resulta nada fácil. De hecho, son bastante frecuentes las conductas que denotan regresión a la etapa infantil (por ejemplo, seguir acudiendo a los padres cuando surge cualquier dificultad, o recurrir a la rabieta para conseguir la satisfacción de un capricho).

La segunda adolescencia o adolescencia media:

Es de mucho más difícil caracterización que la pubertad. Es la fase que no admite una caracterización universal, ya que las transformaciones de tipo psíquico son menos repetibles que las de tipo físico.

Si la pubertad se refiere sobre todo al desarrollo en el plano físico, la adolescencia media se centra en el desarrollo mental, afectivo y social. Si la pubertad era, esencialmente, una crisis de tipo biológico y hacia afuera, la adolescencia media es una crisis interior o de personalidad. En esta crisis tiene un papel clave una nueva capacidad: El pensamiento reflexivo. La capacidad de reflexión supone volver el pensamiento sobre sí mismo (pensar sobre lo que se piensa y sobre quien lo piensa). Esto hace posible el “descubrimiento del yo” y la revisión de la identidad personal.

En la medida en que el adolescente quiere ser él mismo y valerse por sí mismo, se encuentra con la necesidad imperiosa de adoptar nuevas formas de comportamiento, lo que le mueve, a su vez, a romper definitivamente con el pasado, con el modo de vida infantil.

La tercera adolescencia o edad juvenil:

Se inicia a partir del notable desarrollo de la personalidad alcanzado al término de la fase anterior. El joven cuenta de “salida” con estos puntos de apoyo:

· Cierto conocimiento y aceptación de sí mismo.

· Cierta información acerca de qué es lo que quiere en la vida.

· Cierta disposición para realizar lo que desea sin esperarlo todo de los demás.

· Cierta capacidad para convivir y cooperar con personas que piensan de modo diferente.

 

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