Griselda Reyes: ¡Gracias!

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Hace algunos días atrás vi un tuit en el que funcionarios de la Policía de Baruta, persuadieron a un ciudadano que quiso atentar contra su vida desde el puente que comunica a Prados del Este con la avenida Parque Humboldt.

Les confieso que me conmovió profundamente. No solo por la desdicha que esa persona estaba sintiendo hasta el punto de querer morir sino también porque imaginé la angustia de esos policías intentando convencer a aquel hombre de que la vida siempre vale la pena.

Afortunadamente, ese día algunas personas vieron el extraño proceder del señor y alertaron a través de grupos de WhatsApp y Telegram a algunos cuerpos de seguridad. Los funcionarios de PoliBaruta llegaron a tiempo y evitaron una tragedia que enlutara a otra familia venezolana.

Por eso, hoy quiero destacar el trabajo de esos hombres y mujeres anónimos que forman parte de los cuerpos de seguridad, de bomberos y de protección civil de todo el territorio nacional.

Muchas veces nos empeñamos en ver y señalar lo mal que lo estamos pasando en el país; pero no volteamos la mirada hacia esos servidores públicos que no solamente viven en carne propia la misma crisis que nos agobia a todos, sino que además se echan a cuestas la tragedia de otros, porque así lo decidieron, porque es su vocación.

Los venezolanos estamos en deuda con cada uno de ustedes, porque de alguna u otra manera, han ayudado a minimizar el dolor de otros, aun a costa de su propia vida; han llevado palabras de aliento, fe y esperanza a quienes lo dan todo por perdido; han evitado que otros mueran por impericia o por ignorancia; y porque nos recuerdan que hay gente valerosa, humana, dispuesta a dar.

Meterse en Las Tejerías o en El Castaño en Aragua; en La Pedregosa en Mérida; en los caseríos de Unare en Anzoátegui; o en Chichiriviche de la Costa, en Vargas –solo por mencionar algunas de las localidades severamente afectadas en las últimas semanas–, demuestra su temple de acero.

 

La vulnerabilidad de nuestro país ante eventos fortuitos como las lluvias intensas, deja al descubierto el compromiso, el amor y la entrega de tanta gente que, en definitiva, ama a su prójimo y está presta a tenderle una mano al que más lo necesita.

En Baruta vivimos dos momentos tensos. Uno en Hoyo de La Puerta y otro en Santa Cruz del Este.

Pero siempre en medio de estas tragedias hay momentos de alegría, escenificados en el reencuentro de familias cuyos miembros se daban por desaparecidos; o hasta en el rescate de una mascota y su posterior reencuentro con su dueño, que quedó capturado en una imagen que recorrió el mundo.

Por eso exijo que los cuerpos de seguridad ciudadana, de bomberos y de protección civil, reciban el reconocimiento que merecen; que cuenten con la dotación necesaria para enfrentar cualquier evento fortuito –llámese deslave, terremoto, incendio, inundación, tormenta, derrumbe, accidente, inmersión, derrame de sustancias tóxicas–; que se les brinde de manera permanente asistencia psicológica, porque para nadie es fácil enfrentarse con la muerte tantas veces como lo hacen ellos; que reciban formación y capacitación constante en la profesión que eligieron; y también que devenguen salarios y beneficios que les permita garantizar la calidad de vida de ellos y sus familias.

No me cansaré de darles las gracias por sus servicios prestados al país, como tampoco dejaré de reconocer el heroísmo que demuestran en cada evento que se les presenta. Les debemos mucho. Sin embargo, este es mi tributo para ustedes ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

griseldareyes@gmail.com -@griseldareyesq – www.griseldareyes.com

 

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