Alirio Pérez Lo Presti: La adultez

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Muchos teóricos consideran que las preocupaciones e intereses adultos están dispuestas en un patrón, de tal manera que se puede hablar de etapas del desarrollo adulto. Tres tipos de influencia pueden afectar la manera en que uno se desarrolla en la adultez:

1- Las influencias normativas graduadas por la edad: son cambios biológicos (como la menopausia) y sociales (como el matrimonio y la paternidad), ocurren a edades relativamente predecibles.

2- Las influencias normativas graduadas por la historia: son sucesos históricos que afectan a generaciones completas o cohortes aproximadamente al mismo tiempo (los ejemplos incluyen guerras, recesiones y epidemias).

3- Las influencias no normativas son transiciones idiosincrásicas, como el divorcio, desempleo y enfermedad.

Algunos sucesos vitales críticos – como el divorcio, el desempleo y el duelo – pueden ocurrir en cualquier época durante la adultez. Otros ocurren tarde en la adultez, como el retiro o la jubilación. Mientras que otros tienden a presentarse al inicio de la edad adulta, como el matrimonio (o vida en pareja) y la paternidad.

El matrimonio es un ejemplo de influencia normativa graduada por la edad.  Durante largo tiempo se ha reconocido que el estado civil afecta la mortalidad. Las personas casadas tienden a vivir más tiempo que los solteros, son más estables, sanos y tienen menores tasas de trastornos mentales que los solteros, viudos o divorciados.

 

En relación con el concubinato: Cerca del 40% de las parejas que cohabitan no se casan. Quienes cohabitan y posteriormente se casan, están en mayor posibilidad de divorciarse.

El divorcio es un factor estresante tanto para hombres como para mujeres, dado que implica la pérdida de una de las principales figuras de apego y fuente de apoyo emocional. Pero los hombres parecen experimentar más estrés que las mujeres, lo cual quizá no sea del todo sorprendente dados los potenciales mayores beneficios del matrimonio para el varón. También, el divorcio puede tener graves efectos sobre la adaptación psicológica de los hijos de padres que se están separando.

La paternidad trae consigo diversas adaptaciones psicológicas: Por ejemplo, muchas mujeres se preocupan de que su bebé pueda ser anormal y sobre los cambios en su cuerpo y qué tan bien podrán afrontar la maternidad. Otra preocupación es la manera en que se verá afectada la relación con sus maridos o parejas. Aunque el embarazo puede unir de manera estrecha a muchas parejas, muchos hombres requieren más tiempo que las mujeres para sentir que participan emocionalmente – y algunos sienten que se les ha excluido -. Es posible que este sentimiento de exclusión continúe después de que el bebé haya nacido, ya que la madre se preocupa por él. Quizá estar en el nacimiento de su hijo puede contrarrestar los sentimientos del padre acerca de haber sido excluido durante el embarazo – y después -. También puede ayudarle a formar un lazo emocional con el bebé.

La satisfacción matrimonial tiende a ser más alta antes de que lleguen los hijos. Después cae y permanece relativamente baja mientras haya hijos dependientes en el hogar. Finalmente, se eleva de nuevo durante las etapas de “pospaternidad” y retiro. Para los nuevos padres, sus roles como padres y cónyuges son, cuando menos, parcialmente incompatibles. Los nuevos progenitores informan que tienen menos tiempo para dedicarse el uno al otro, ya sea para la conversación, para las relaciones sexuales, para ser afectuosos o para continuar con las tareas rutinarias que solían hacer juntos.

Por supuesto, padres y madres son figuras de vinculación para sus hijos dependientes. A diferencia de la relación con una pareja, la relación con un hijo es asimétrica. Esta nueva forma de responsabilidad puede ser muy estresante y tiene implicaciones para la manera en que los padres se adaptan a estas nuevas se adaptan a estas nuevas demandas del rol y para la calidad de sus interacciones con el niño. Gross, Richard (2004).

 

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