Raúl Ochoa Cuenca: El despertar de la mujer en Irán

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Todas las mujeres iraníes han tenido roces con un cuerpo represivo nacido el mismo día en  el cual el Ayatola Komeini, o líder Supremo llegó al poder en lo que antes fue un país que si bien es cierto que el Sha de Irán Mohammad Reza Pahlavi nunca hubiere sido acreedor a un premio de las Naciones Unidas como defensor de las libertades, gobernaba una nación mucho más libre en todas las manifestaciones que la actual República Islámica de Irán, nación esta, la cual el 12 de febrero del año 1979 fue tomada por asalto con la llegada al aeropuerto de Teherán del ayatolá Ruhollah Musavi Komeine.

Así han pasado 40 años, entre represiones de índole política y represiones religiosas. La represión política no ha sido distinta a la que ejercía la temida policía política de los gobiernos constitucionales del Sha de Persia, la célebre Savak, que como en toda dictadura sustitutiva tiene diferente nombre, pero con iguales métodos de violencia, en este caso hablamos de la división de represión política de la Guardia de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, conocida por el pueblo irani como la Policía Moral.

Pero realmente lo que me ha motivado a escribir este trabajo son los acontecimientos que a partir de mediados de septiembre vemos que tiene como protagonistas las mujeres y la juventud de una parte y a las fuerzas represivas de la Guardia Revolucionaria de la parte contraria, o sea de la parte de los represores y trogloditas actuantes en pleno siglo XXI. Quienes pretenden mantener al ser supremo del universo: la mujer, en condiciones de inferioridad por el solo hecho de haber sido concebidas de género femenino.

Amigos lectores les propongo que veamos rápidamente  en qué consiste este brutal y aberrante cuerpo represivo de seres humanos, conocido como la Policía de la Moral, Gasht-e-Ershad,  instrumento con el cual los ayatolas pretenden mantener una sociedad viviente del siglo XXI en seres humanos como prisioneros de épocas medievales.

La Policía de la Moral  el régimen la define eufemísticamente como “patrullas de orientación”,  y no son otra cosa que una unidad de las fuerzas de seguridad iraníes, cuya tarea es revisar que se cumpla el decreto del 15 de noviembre del 2007, firmado e inspirado  por el líder religioso del momento, el ayatolá Ali Jamenei y el presidente Mahmud Ahmadiyad. Según la normativa, todas las mujeres después de la pubertad deben cubrirse la cabeza y llevar ropa holgada en público, aunque la edad exacta a partir de la cual se hace obligatorio hacerlo no está claramente definida.

En las escuelas, las mujeres tienen que usar el hiyab.  El hiyab​ es un velo que cubre la cabeza y el pecho que las mujeres musulmanas de uso obligatorio en presencia de personas que no sean de su familia inmediata norma de obligatorio cumplimiento desde los siete años. Una parte importante de las leyes sociales iraníes están basadas en la interpretación de la sharía, la ley islámica que pide a hombres y mujeres vestir de forma modesta. Sin embargo, en la práctica, la “policía de la moral” actúa principalmente contra las mujeres. Tampoco hay claridad sobre cuáles son los tipos de ropa que calificarían como inapropiados, dejando demasiado espacio a la interpretación personal de cada funcionario.

 

Enfado. Desesperación y rabia son solo algunas de las emociones que el pueblo iraní ha estado experimentando desde el asesinato de Mahsa ‘Zhina’ Amini a manos de la “policía de la moral” de Irán.   Si efectivamente el 13 de septiembre, esta joven, también conocida como Zhina, kurdo-iraní de 22 años, viajó a Teherán con su familia. La policía la arrestó, alegando que no estaba usando su hiyab de acuerdo con las leyes sobre cubrirse la cabeza obligatoriamente. La familia de Amini dice que la policía moral se la quitó a la fuerza y ​​la arrojó a una camioneta patrulla. Testigos de los hechos cuentan que, en la camioneta, la policía le dio varios golpes en la cabeza. Después la llevaron a un centro de detención para asistir a una “clase de reeducación”, donde se la vio en las cámaras de seguridad, cayendo violentamente en el suelo. De ahí fue llevada a un hospital, donde murió el viernes 16 de septiembre.

Cuando se supo la noticia de que Zhina había muerto a manos de la policía de la moral, muchas personas pensaron que esta vez le ocurrió a Zhina, mañana podría ser a cualquier familia iraniana. Gente que se ha mantenido al margen en el pasado, ahora ha salido con fuerza contra las injusticias que han enfrentado todos estos años. La juventud de Irán, que solo ha conocido la vida bajo la brutalidad de la República Islámica, que ha crecido en las redes sociales viendo a personas de todo el mundo vivir como quieren, ahora exige poder hacer lo mismo, a lo cual un régimen opresor y que basa su estabilidad en el poder e influencia en la sociedad del clero chiita, así como en la aplicación de principios absolutistas y de represión ante cualquier posibilidad de contestación de los principios con los cuales Ayatola Komeini se hizo dueño de esa nación, argumentando los mismas razones que muchos autócratas o simplemente aspirantes a dictadores, se convirtieron en jefes absolutos de sus naciones.

Lo que estamos viendo ahora es la reacción humana a cuatro décadas de gobierno opresivo y teocrático. En 1979, el ayatolá Jomeini tomó el poder en la revolución iraní, declaró una nueva República Islámica y transformó el país de una monarquía a una teocracia. Desde entonces, las mujeres en Irán, que, según la República Islámica, son las niñas mayores de nueve años, se han visto obligadas a cubrirse con un chador, que es una pieza de tela larga, generalmente negra, que cubre todo menos la cara. O con un roosario (hiyab) y manteau (el equivalente a un abrigo largo). Los agentes de la represión de este decreto, que es una vergüenza para el mundo, deambulan por las calles, vigilando a cualquiera que no se adhiere a las reglas. El ejemplo de estas muestras de no civilidad la tenemos hoy con el asesinato de Zhina.

Todas las mujeres iraníes, fundamentalmente las jóvenes, han tenido roces con la policía moral o han sido testigos de la experiencia de otras. Es aterrador y su objetivo es subyugar, hacer que las mujeres obedezcan. Es patriarcado y misoginia a la vez, y nadie está a salvo de sus garras. “Nací en los Estados Unidos, pero tengo una familia bastante numerosa y la mayoría de ella todavía está en Irán. Ir allí solo de visita no me ha eximido de los estrictos códigos de vestimenta de la República Islámica y he tenido mis propios roces con la policía confiesa” en un reportaje que el diario El País de Uruguay le hace a Rana Rahimpour, presentadora irani-británica del servicio persa de la BBC.

La mujer iraní, si es considerada que está en la calle sin la vestimenta adecuada, puede ser castigada con arrestos, multas, palizas, hasta 70 latigazos y 2 años de cárcel. Algunas incluso han sido amenazadas con la ejecución.

Anfi del Mar el 10 de octubre del año 2022.

 

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