Marina Ayala: La era digital y la distorsión del pensamiento

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Existe una fuerte distorsión del razonamiento que lo encuentro muy perjudicial. Ahora más que antes, por la incertidumbre del porvenir, debemos ser cuidadosos y agudos pensadores con la infinidad de signos y símbolos que genera la experiencia. No podemos o mejor dicho no debemos aceptar interpretaciones dirigidas a las masas moldeables a las que intensionales campañas del terror se dirigen. Esta distorsión la están facilitando los medios digitales, un mundo virtual que aun no sabemos colocar en su justa dimensión. Cada vez nos apartamos mas de la lógica necesaria para un acertado análisis de la realidad, realidad cada vez mas cambiante y complicada. Acertada afirmación que nos hace Víctor Krebs al expresar “el advenimiento del mundo virtual, está engendrando formas de ser, específicamente formas de constituir identidades, que van obligando a la mirada racionalista, ceñida a la exactitud y secuencialidad lógica, a contorsionarse y transformarse en una mirada fragmentaria y discontinua, ambigua y polivalente”.

La dimensión digital nos reta a volver a dudar como una vez lo hizo Descartes sobre que es real y que es un engaño de nuestros sentidos y de esos demonios malignos que ahora se multiplicaron. Cada vez estamos más cercano a un mundo onírico distorsionado. El criterio por el que nos guiábamos para conocer las verdades debe ser blindado, no puedo dudar de mi propia lógica y sí debo dudar de conclusiones masivas arrojadas como dádivas desde un camión populista en campaña. El mundo se nos complicó no podemos bailar sobre su superficie siendo ligeros. La confianza no es ciega, estamos obligados a mantener una sospecha razonable pero también estamos obligados a controlar tanto fantasma persecutorio. No, querido amigos, los musulmanes no quieren apoderarse de las playas de Margarita ni de arrebatarle el bikini a las derrocha físico por esas pasarelas de arena. Tranquilos, podemos volver a lo importante.

 

Asumir estos cambios que nos impone el mundo digital y hacernos dueños de su verdad es lo que salvará de no sucumbir a un nihilismo que nos deje sin asideros confiables. Es nuestro devenir y es nuestra verdad. Todo cambió a nuestro alrededor y se fueron para siempre esas referencias que nos guiaban sin muchas complicaciones. Despues de negar valores, costumbres, creencias y percepciones necesariamente hay que comenzar con las afirmaciones para seguir viviendo. Los ideales de antaño ya no iluminan el camino y como afirma Savater “la razón dilucida el jeroglífico que ella misma plantea y reduce el puro goce y el puro dolor a lenguaje”. Las razones que nos justificaran por qué seguir viviendo y de qué manera. Espero que de forma mas libre que las simples marionetas por lo que fuimos empujados mansamente hacia la catástrofe. Deberíamos haber aprendido algo. Solo el lenguaje y la comunicación razonable podrá llevarnos a buen puerto. Para toda civilización es indispensable las ideas políticas y las formas económicas, sin dejar de lado como fundamental los sentimientos que despiertan los otros que comparten el viaje. Si se muere el amor de tanto mal usarlo la civilización automáticamente desaparece, sería el fin de la civilización como una vez afirmó Octavio Paz. Ya no sería posible seguir viviendo. Esta capacidad que todavía es nuestra puede ser aniquilada por una realidad robótica. La era digital.

 

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