Alfredo Monsalve López: Docentes ¿Zapatos o salario?

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En nuestra Venezuela hemos escuchado a rabiar, la canción titulada “Los zapatos de Manacho”, de El Gran Combo de Puerto Rico. Parte de la letra de la misma hace referencia a que “Manacho  tenía tremendo zapatos y cuando llovía andaba descalzo…”. Es decir, que era igual tener grandes zapatos pero a la vez no tenía nada. Y este símil lo tomo a colación a los zapatos de 9 bolívares que Maduro piensa venderles a los educadores venezolanos. Y esta oferta, una ofensa para este servidor quien escribe, ha sido tomada como una gran burla para todo el gremio docente y el pueblo en general. Además, razones no les faltan. Porque, pienso que lo que debiera hacer, y desde hace algunos años, es aumentarles el salario a quienes han entregado todo por educar y formar a nuestros niños, niñas y adolescentes. Han dado toda su alma, espíritu y corazón, por la educación venezolana. A pesar de las condiciones paupérrimas en las que se encuentra nuestro sistema educacional. Es público y notorio.

Que “no hay recursos económico”, eso no les interesa al pueblo. Porque bastante dinero ha habido en todos estos últimos 20 años que el régimen lleva “encaramado en el poder”. Allí tienen ustedes los jalones de greñas que ahora mismo tienen algunos “rojos rojitos” que han manejado a sus anchas, los recursos de todos los venezolanos como lo es la industria petrolera y otros organismos del Estado. Además, es de ellos resolver ese gravísimo problema y satisfacer las necesidades de la gente. Es una altísima obligación. Así lo establece nuestra Constitución y las leyes. No es que quien esto escribe, está alborotando el avispero. No señor. Repito, es público y además, notorio. Punto.

Una d las vainas por las cuales los docentes protestan es el bajo y menguado salario que devengan. Razón hay. Ni siquiera es por las llamados “zapatos de Manacho” que ofrece Maduro. Es por la situación de “mendicidad” en que han llegado los colegas profesores. Vemos a muchos docentes vendiendo en algunas de las calles de cualquier de las ciudades en el territorio nacional.  En Táchira por ejemplo, para algunos docentes, su segundo lugar de trabajo, es la frontera colombo-venezolana. Parecen, con todo respeto, hormigas llevando y trayendo mercancía para “rebuscarse” el pan de sus respectivas familias. ¿Saben, mis estimados lectores cuando cuesta una consulta médica en cualquier clínica venezolana? No bajan de 40, 50 y hasta 160 dólares. ¿Acaso funciona a plenitud el HCM docente? Un rotundo no. O sea, no son los “Zapatos de Manacho” por lo que protestan (con todo derecho), los educadores. Repito, es por las condiciones infrahumanas en cuanto a lo social y económico se refiere. Esa es la razón.

 

Vean ustedes apreciados lectores, lo que gana un maestro venezolano y otro de cualquier nación Suramericana. Para no meterme con Suiza, Japón, Inglaterra, Luxemburgo, Irlanda, Corea del Sur, entre otras naciones que invierten en educación para su prosperidad. Y sabemos que los países que no lo hacen, estarán condenados al rotundo fracaso. Pero muchos mandatarios ni bola le paran a esta situación. Solo les interesa que su bienestar y el de su familia sea el mejor. Ojalá que el astro Sol les ilumine para que en su testa les funciones las neuronas y se apiaden y no sigan “derrochando” en eventos musicales o en cantos de cumpleaños, en carteras, relojes, trajes de marca, corbatas y calzados lujosos el dinero de todos los venezolanos. “El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”. Simón Bolívar. ¿El régimen que dice ser “Bolivariano”, se anota en este principio de El Libertador? Usted, mi querido amigo, ¿qué opina? ¿Es justo que al docente que educa a sus hijos con pasión le vendan un par de zapatos, que algunos de la cúpula “roja rojita” se agarren de las greñas por la corrupción o que le aumenten el salario? Pregunta tonta esta última, pero vale. Se abre el debate en santa paz.

alfredo.monsalve10@h

 

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