Rafael Fauquié: Lecturas y aprendizajes (Evocación de un diario)

Compartir

 

Tras la Primera Guerra Mundial, el poeta Hugo von Hofmannsthal, escribió que, tras el horror que el mundo acababa de conocer, resultaba “indecente la elocuencia”. Indecente sería, según Hofmannsthal, hablar muy directamente, o pretender nombrar con demasiada nitidez o excesiva contundencia. Décadas después, y finalizada la Segunda Guerra Mundial, Theodor Adorno diría algo muy parecido: “Toda cultura después de Auschwitz no es sino basura”. De un lado, se acusa de  indecente a la elocuencia que busca esclarecimientos y propone respuestas; del otro, se califica de basura cualquier expresión cultural tras los horrores del Holocausto. En uno y otro caso, se repite la misma suspicacia, el mismo rechazo a lo más humano de nuestra humana condición: la comunicación de las palabras.

Sin embargo, por siempre los hombres precisamos y hemos precisado escuchar y entender voces que nos apoyen, nos orienten, nos estimulen… Han existido, existen  y existirán palabras destinadas a ser entendidas y creídas por todos. Evoco uno de los más famosos y trágicos ejemplos de la elocuencia humana: El diario de Ana Frank. Desgarrador testimonio de supervivencia de una jovencita en medio de un universo que se desmoronaba, las páginas de ese diario nos permiten distinguir elocuentes respuestas humanas ante el dolor y la adversidad.

En una de las páginas de El diario… leemos: “escribo (para) desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas”. Introspección como una manera de resistir, de actuar, de hacer…  Mensaje de aliento ante lo trágicamente desalentador, esperanzadora comunicación al interior de un universo donde toda forma de esperanza pareciera imposible… Los lectores de El Diario… nos convertimos en interlocutores del diálogo que se establece entre la autora y esas páginas suyas a las cuales personaliza, asignándole, incluso, un nombre: Kitty; interlocutores, principalmente, de una de las intenciones centrales de su autora: descubrir en sí misma la plenitud que brutalmente le niega la realidad exterior. “Yo, como tú -leemos en el diario- ansío tener un poco de aire y de libertad … La riqueza, la fama, todo se puede perder, pero la dicha en el corazón … mientras vivas volverá a hacerte feliz”.

Esperanzadoras afirmaciones en las cuales un ser humano se rescata de las terribles circunstancias que lo rodean; y, haciéndolo, lega a la Humanidad una de las más profundas expresiones de sabiduría: la voluntad de felicidad como forma de destino. Ante una felicidad, asociada a cierto “paraíso perdido” de la infancia o a un futuro idealizado, Ana Frank propone algo mucho más válido y sustentador: obligarnos nosotros mismos a conquistar la felicidad. Convertirla en propósito o meta al alcance de nuestras manos. Hacer de ella un logro que solo a nosotros concierne.

Leer lo que nos propone Ana Frank en su diario, comprender su “elocuencia” significa entender la honda humanidad de una mirada y una palabra que vale la pena compartir.

 

 

Con tu apoyo, seguiremos trabajando para informar...
Logotipo de Costa del Sol FM

Con tu apoyo, seguiremos trabajando para informar...

Costa del Sol FM necesita de tu solidaridad, para asegurar las noticias sin censura. Esto es vital para recuperar la libertad y la democracia.

Jornada de búsqueda y recolección de donativos para Costa del Sol 93.1 FM


 
Compartir
Traducción »