Julieta Cantos: Oda a Fruto Vivas

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Todos los que participamos en una visión transformadora de la arquitectura, tenemos historia con Fruto.

En 1975 se creó en la Facultad de Arquitectura de la UCV, la Unidad Docente 11, como un nuevo proyecto en el que se integraban las materias teóricas con el diseño, pero además con una visión humanista y social. Fruto Vivas como asesor, incorporando su visión de las Estructuras Límites.

Fruto todavía estaba en condiciones de clandestino. Sus idas a la universidad eran organizadas muy sigilosamente, de manera precavida y a escondidas. Entraba por una puerta al auditorio de la escuela, daba un discurso y salía prontamente por la otra…dejándonos a los estudiantes impactados y desconcertados. Estos fueron mis primeros encuentros con él. Nos despertaba al hecho cierto de la arquitectura como instrumento para satisfacer las necesidades del hombre. La arquitectura para y por el hombre.

Luego, ya legalizado, iba un par de veces al mes, a la U.D. 11 y nos asombraba con sus planteamientos sobre las Estructuras Límites. De hecho yo acuciosa como era y teniendo como herramienta práctica el manejo de la taquigrafia, copiaba todo lo que escuchaba deslumbrada.

Muchos años después, ya como docente de diseño en la UNET, incentive a mis alumnos a que descubrieran la similitud en las estructuras límites existentes en la naturaleza y sus posibles y ciertas aplicaciones en la arquitectura. Todavía guardo esos trabajos…muchos de ellos increíblemente creativos y asertivos.

Y así fue como en una de sus muchas venidas a San Cristóbal, y por supuesto a mi casa, tratando de reactivar ese seminario, le conté que yo tenía todas las transcripciones de sus charlas. Fruto no lo podía creer. Era dar un salto hacia adelante no pensado de algo que creía diluido y/o perdido. Se las fotocopié y se las entregué.

O la vez en que, como estudiante, con mi grupo de diseño en VI semestre, hicimos un trabajo con las arcillas de Barquisimeto, haciendo las pruebas de resistencia en el IMME de la UCV, para diseñar un sistema prefabricado para viviendas de autoconstrucción, en donde las personas participarán desde la hechura de los componentes (ladrillos) hasta la construcción de sus casas, con alta resistencia, en base a proyectos diseñados por nosotros, teniendo como zona de aplicación el Barrio San José de Barquisimeto.

Él vivía y trabajaba en ese entonces en Lara, y nos recibía en su casa y en su oficina, dedicándonos largas horas de discusión en torno al tema; pero además nos vinculó con gente de la zona, y con arquitectos e intelectuales que nos apoyaban prestándonos sus apartamentos para evitar pagar hotel…siendo como eramos estudiantes. Y luego más tarde, cuando escogimos el Valle de Quibor para la realización de nuestra tesis y nos acompañó a visitar a Sixto Sarmiento, presentándonos al excelso tejedor y mejor músico, por los lados de Tintorero, para finalmente asistir a nuestra primera entrega del marco teórico en el mismo auditorio en el que lo conocí, apoyando nuestro análisis y propuestas.

 

O las tantas veces que nos conseguimos, ya yo como profesional, en sus charlas en la UNET, en el Ateneo del Táchira, o en mis clases actuando como orador de orden para mis estudiantes.

Escuchar sus múltiples cuentos, antes, durante y después de sus conversatorios, es una de las cosas que más me hicieron sentir plena como estudiante y como profesional de la arquitectura.

La última vez que nos vimos, fugazmente, fue en el homenaje que le hicieron en Caracas por su cumpleaños.

Me decía Julieta Cantor…derivado de mi apellido.

Fueron muchos los encuentros y los desencuentros. Le gustaba pelear, argumentar…y a mí también. Lo recuerdo vivo, fogoso, coherente e incluso paradójicamente contradictorio. Ni triste ni derrotado. Su ida no me produce tristeza, más bien me produce alegría constatar que si se puede vivir la vida intensamente, disfrutarla y aprovecharla…mientras se exista.

¡A tu salud Fruto!

Fruto Vivas
Fruto Vivas

Comentarios bienvenidos a julietasinlimite28@gmail.com

 

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