Neuro Villalobos: Advertencias

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En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder. Yuval N. Harari.

Sin lugar a dudas tenemos que poner mucha atención lo que implica para la humanidad el avance determinante del desarrollo científico y los saltos cuantitativos y cualitativos del arrollador impulso tecnológico, sobre todo en las denominadas tecnologías de la información y las comunicaciones, (TICs).

La Iglesia Católica mundial, con el Papa a la cabeza, nos advierte en su Encíclica Fratelli Tutti (Hermanos Todos) que “los medios de comunicación digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva pérdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales auténticas”. Ese hecho lo venimos observando diariamente en las familias en general donde se dificulta progresivamente la comunicación entre padres e hijos y más aún entre nietos y abuelos. Es una tendencia que crece entre adultos y jóvenes de la sociedad actual con los peligros que esa disfuncionalidad social supone.

Estamos en presencia de un cambio de paradigma total que nos obliga a no ser indiferentes ya que todas las ciencias deben hacer una revisión ontológica y praxeológica por que es a los seres humanos y su vida en sociedad lo que está afectando, trastocando sus valores y sus actividades vitales, sobre todo, en educación y empleo, en el transcurso de su existencia.

Hay que reconceptualizar todo a la luz de lo que el historiador Yuval N. Harari afirma en su libro “21 lecciones para el siglo XXI”: “Los algoritmos de macrodatos pueden crear dictaduras digitales en las que todo el poder esté concentrado en las manos de una élite minúscula al tiempo que la mayor parte de la gente padezca no ya de explotación, sino algo muchísimo peor: irrelevancia”.

Tan es así que el Papa manifiesta su pesar en la encíclica mencionada donde escribe aterradoramente lo siguiente: “partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites.” En el fondo, “No se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitados, si todavía no son útiles, como los no nacidos, o si ya no sirven, como los ancianos.”

 

Hay que reconceptualizar todo a la luz de lo que el historiador Yuval N. Harari afirma en su libro “21 lecciones para el siglo XXI”: “Los algoritmos de macrodatos pueden crear dictaduras digitales en las que todo el poder esté concentrado en las manos de una élite minúscula al tiempo que la mayor parte de la gente padezca no ya de explotación, sino algo muchísimo peor: irrelevancia”.

Tan es así que el Papa manifiesta su pesar en la encíclica mencionada donde escribe aterradoramente lo siguiente: “partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites.” En el fondo, “No se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitados, si todavía no son útiles, como los no nacidos, o si ya no sirven, como los ancianos.”

Por nuestra parte, en Venamerica, una de las organizaciones de la diáspora existente en el Estado de La Florida, USA, a través del Comité de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, hemos venido organizando conversatorios que nos llevan a reflexionar sobre esta realidad mundial, en especial los dos últimos, uno realizado el 28 de junio de este año, cuyo ponente fue el acreditado Dr. Carlos Guevara, denominado: “La punta del iceberg: las comunicaciones y su impacto en la sociedad”, y el otro, realizado recientemente, el 26 de julio pasado, con la exposición central del reconocido docente e investigador Paúl Rosillón, cuyo tema central fue: “La industria 4.0: desafíos para un nuevo liderazgo empresarial”.

En dichos conversatorios hemos tenido la oportunidad de intercambiar ideas sobre estos temas que revolucionan al mundo, que pueden ser tan esperanzadores como aterradores para la humanidad. Todo depende de lo que todos nosotros hagamos y de cómo hacemos los cambios necesarios que nos pongan en sintonía con los vertiginosos avances que se han desencadenado en el planeta y por la velocidad que es necesario imprimir ya que los mismos cambios lo imponen.

Las decisiones solo se materializan cuando las convertimos en acción, además, también es cierto que tomar decisiones y aceptar nuestra identidad es el mayor precio para conservar nuestra dignidad, como lo advierte Habif. Es necesario actuar con rapidez y con claridad de objetivos si queremos retomar el ritmo que el progreso de las sociedades más avanzadas nos señalan.

nevillarin@gmail.com

 

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