Pedro R. García: En búsqueda de la función social de la poesía

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Agotados los modos de expresión, el arte se orienta hacia el sinsentido, hacia un universo privado e incomunicable. Todo estremecimiento inteligible, tanto en pintura como en música o en poesía nos parece, con razón anticuada o vulgar. El público desaparecerá pronto: El arte la seguirá de cerca una Civilización que comenzó con las catedrales tenía que acabar en el hermetismo de la esquizofrenia. . .  E.M Cioran

Una acotación necesaria…

En el libro VI de La Metafísica (1025 b 25) divide el Estagirita todo conocimiento intelectual en tres especies 1- práctico 2- poético 3- teórico.  El tercero corresponde a la ciencia especulativa, este es aquel saber cuya finalidad estrictamente inmanente al saber mismo y son física, matemática, teología. El primero corresponde a lo que hoy yamaríamos ciencia normativa y se refieren al obrar del hombre en cuanto sujeto dotado de libre albedrío (ética, política y demás).  El segundo corresponde a lo que podría denominarse la técnica, no sin que en ella se incluyan también las bellas artes y se refiere al hacer en cuanto comporta una modificación de las cosas., con el fin de satisfacer necesidades “espirituales” del ser humano.  En el capítulo 4 del libro VI de la Ética a Nicómano, distingue el Saber práctico (disposición racional a la acción libre), es decir, la ciencia, la cual se concreta siempre en la producción de una obra. Aunque tal vez más importante todavía es recordar que el acto Supremo de conocimiento humano, identificable tal vez con el Acto puro o Acto absoluto. La esencia de las beyas artes y por lo tanto de la poesía, es para el Estagirita la imitación; esto también lo hace Platón, a quien no se le ocurre considerar el arte (poesía) como creación sino, a lo sumo, como re-creación (en el caso de ese Gran Artesano que es el Demiurgo) el poeta no hace sino copiar la realidad sensible, pero el concepto de “imitación” se hace mucho más amplio en el Estagirita.  Es cierto que se trata de una imitación de la naturaleza (PHYS II 81), pero dentro de la naturaleza hay un elemento privilegiado que es el hombre, cuya vida y actividad representa especialmente la poesía. En tal caso cualesquiera sean los objetos que imita la poesía, pero en especial imita los seres humanos y la que no se queda sólo en la figura exterior sino a su forma interior, este es su esencia y su naturaleza.  En este sentido no se trata de repetición de las cosas sensibles las cuales siempre son singulares, sino de las realidades inteligibles que son universales.  Si Platón consideró la poesía ajena a la filosofía por cuanto no se ocupa sino de lo individual y contingente, Aristóteles la juzga cercana a ella por cuanto versa sobre lo universal y necesario.  Excluye, en cambio del ámbito filosófico y científico a la historia, porque solo trata de individuos y de hechos singulares (1451 a 36-11) G. Finsler.

La poesía ¡universal y necesaria?

En Platón hay una metafísica de la beyeza (Hipias Mayor. Fedro el Banquete) y por otra parte casi sin conexión alguna con ella, (una filosofía social) (República Leyes). En Aristóteles no hay una teoría de lo bello ni siguiera una definición o un concepto claro de la belleza.   A veces consideraba a lo bello como equivalente y casi sinónimo de lo bueno (Rhet.1366 a; 1389 b.) Dice que también lo beyo se da en los elementos inmutables, como son los entes matemáticos (Metaph. 1078 a 31-36), de las matemáticas toma precisamente las notas o especificaciones que sirven para caracterizar la beyeza: el orden, la simetría y la limitación (Metaph. 1078 b 1-2), según lo dicho, resulta evidente que no es tarea del poeta referir lo que realmente sucede sino lo que podría suceder, los acontecimientos posibles de acuerdo con la probabilidad o la necesidad.  El historiador y el poeta no difieren por el hecho de escribir en prosa o en verso.  Si las obras de Herodoto fueran versificadas, de modo alguno dejaría de ser historia, tanto en prosa como en verso.  Pero, (el historiador y el poeta) difieren en que el uno narra lo que sucedió y el otro lo que podría suceder. Por eso la poesía es algo más filosófico y serio que la historia, por referirse a lo universal.

Tragedias poéticas

Al principio los poetas acogían cualquier argumento que les salía al paso y así las Tragedias Poéticas más bellas se constituyeron sobre unas pocas familias como, por ejemplo, Alemeon, Edipo, Orestes, Meleagro, Tiestes, Télefo y otros, a los que les toca hacer o padecer cosas terribles.  Si el éxito de la obra poética se mide por la aptitud para conmover al oyente, al espectador o al lector habrá que inferir que la poesía es propia de quien posee una naturaleza adaptable y capaz de situarse en el molde de las almas ajenas, o de un enajenado capaz de salir de sí mismo para entrar en el alma de los demás.  Aristóteles reconoce, además de la locura, otra fuente de la poesía junto a los vates extáticos.  Existen otros que se adaptan al ser de las cosas y captan sus formas.  Estos pueden identificarse tal vez con aquellos poetas dotados del espíritu filosófico, como podrían ser en la antigüedad, Hesíodo o Eurípides (que Aristóteles no nombra), o en nuestra época Rilke o Mallárme.  El Estagirita insiste en la imposibilidad de construir una tragedia con todo el relato épico como el de La Ilíada… Quienes lo intentaron y quisieron yevar a la escena toda la caída de Troya (y no solo una parte como Eurípides) o La Historia completa de Níobe (y no un fragmento de la misma, como Esquilo), fracasaron siempre. Insiste el Estagirita que una historia versificada no llegará nunca a ser verdadera epopeya.  Por otra parte, muchos poetas confunden la unidad de acción (siempre imprescindible) con una unidad accidental (más o menos arbitraria) de tiempo, la cual es propia de la historia.  Aristóteles encuentra una confirmación  de la genialidad de Homero ( a quien valora por encima de todos los poetas contra Heraclito, Jenófanes, y aún Platón) en el hecho que este no incurrió en el error de encarar La Guerra de Troya con criterios de historiador sino que, aún teniendo conciencia de que era un guerra con límites temporales bien definidos, circunscribió el relato épico solo al sitio y la caída, con eyo salvó dos escollos opuestos: alargar la narración hasta hacer difícil su total retención por la memoria y tornarla tan complicada al tratar de reducirla hasta hacer agotador su total comprensión. El pensamiento y el lenguaje deben ser bellos tanto en la tragedia como en la epopeya-exige el Estagirita.

¿Homero el poeta mayor?

Homero sigue siendo para él, no solo el primero que utilizó todos los elementos de la epopeya sino el que mejor lo hizo.  En La Ilíada dejó un modelo de poema épico y simple en La Odisea, un ejemplo de epopeya completa y ética.  Ambos superan a todos los de su genero por el lenguaje y constituyen para el filósofo, la más alta cumbre de la poesía griega, cualquiera hayan sido las críticas negativas de los Presocráticos y de Platón.  Esta admiración por el antiguo poeta es lo que quiso expresar Rembrandt en su cuadro Aristóteles contemplando el busto de Homero (1653), señalo el filósofo que la epopeya debe ser más amplia porque tiene el privilegio de la magnificencia; la tragedia más breve para evitar la monotonía.  En lo que al metro, la epopeya se atiene indiscutiblemente al hexámetro, llamado por eso “heroico” mientras la tragedia se vale de trímetros y ámbitos y tetrámetros trocaicos en los diálogos y es por naturaleza polémica por su compleja estructura, para él, el hexámetro resulta el más sereno y solemne y también el más abierto de todos los metros, el que acepta más ampliamente locuciones exóticas y metáforas, frente a las criticas contra una obra poética en general.

El Estagirita frente a las críticas de la poesía

El Estagirita da las siguientes respuestas que son doce. Según explica Halmilton Fyfe, el filósofo opina que “toda expresión que es criticada debería ser considerada en relación con:1- las cosas cómo eran; 2- las cosas cómo son; 3- las cosas cómo se dicen que son; 4- las cosas cómo parecen ser; 5- las cosas cómo deberían ser.  Además, habría que tener en cuenta si 6- una palabra exótica, o 7- una metáfora es usada y cuáles son 8- el acento y 9- la puntuación correctos, y además, si puede haber allí 10)-ambigüedad, y cuál es 11- el uso habitual de la frase, y también cuál es 12- el apropiado modelo de corrección para la poesía como diferente de las otras artes”.

Interés de la Escuela Peripatético por la poesía

La escuela peripatética no hecho al olvido el interés de el Estagirita por la poesía y el arte Teofrasto, su sucesor en la dirección del liceo, escribió un tratado sobre poética (Diog. XLVII) y otro sobre la comedia (Athen. VI 2161 d). En nuestro siglo se ha intentado reconstruir la estética sistemática de Teofrasto a partir del testimonio de algunos comentaristas antiguos, como Amonio y Dionisio de Halicarnaso. Para O. Immisch, Teofrasto oponía el “silogismo imaginativo” de la poesía al silogismo científico 2.  Según R. Walter, definía la poesía como discurso no racional y con metro”, por oposición a la retórica que caracteriza como discurso “no racional y sin metro”.

Escuela de Pergamo

También el estoicismo inspiro sobre todo a la escuela filológica de Pérgamo. Mientras los filólogos de Alejandría se ocupaban de crítica textual, de lexicología y de cuestiones históricas y gramaticales, los de Pérgamo dieron mayor importancia al contenido del texto poético.  El más notable representante de esta escuela fue Crates de Malo, que explico no solo a Homero sino también a Hesioto a partir de la física y la ética de los estoicos. Su crítica literaria tiende así a ver en cada poema una obra filosófica. De hecho, para los filólogos de Pérgamo, la gramática no constituye una ciencia en si misma, sino que forma parte de la lógica, una manera de lograr el estilo sublime consiste en hacer adecuada selección de los elementos que integran la obra, hasta articular con ello un todo orgánico.  Entre los diversos ejemplos sobresale un poema de Sáfo, La Oda a Anactoria. Muchos escritores son movidos por una fuerza que les es extraña, de igual modo que La Pitia se ve invadida.  Junto al trípode por un demonio, porque hay allí una profunda grieta de la cual surgen sacras emanaciones que le confieren extraordinarios poderes, que le permiten hacer revelaciones. Para el pseudo-longino, los antiguos arquetipos poéticos resultan semejantes a los espíritus que habitan las subterráneas. Entre quienes se llenaron con los divinos efluvios de Homero cuenta el pseudo-longino.

El lirismo

También aquellos poetas líricos como Estedícoro y Arquíloco, que traducen los ideales y sentimientos de la aristocracia guerrera, pero sobre todo, a Platón, quien aún criticando la inmortalidad de los mitos de Homero y excluyendo del Estado ideal la lectura de sus poemas, alcanza no pocas veces la elevación épica de los mismos y canta en sus diálogos el combate de la ideas con no menos grandeza que aquel la guerra de Ilión.  Del mismo modo que las vacilantes luces se desvanecen ante los rayos del sol, dice pseudo-longino, “las argucias y los sofismas de los retóricos desaparecen ante el contundente brillo de lo sublime”. Evoca tal vez la obra de Fílon de Alejandría; en la cual las minucias exegéticas y las mismas contradicciones del texto bíblico parecen superarlas por la luz de lo absoluto.  

Mediocridad vs. Genialidad

El cuidado minucioso de los detalles y la preocupación obsesiva por las reglas son habilidades propias de espíritus pequeños, revelan mediocridad.  Una excesiva corrección entraña el peligro de la trivialidad (Cfr. Horat Epist t 6, 45).  Lo mediocres no cometen faltas ni se ensucian porque no se atreven a realizar acciones atrevidas.  Contradicen la ley dialéctica de la transformación de la cantidad en cualidad, al contraponer absolutamente la multitud de pequeñas virtudes contra la grandeza única de la genialidad.  La ejemplificación resulta contundente. La Argonáutica de Apolonio es un poema impecable, pero ¿Quién se atrevería a afirmar que Apolonio es superior a Homero? (con todos sus errores y defectos). Hipérides tiene una serie de admirables cualidades literarias; Demóstenes, por su parte, presenta numerosas deficiencias.  No delinea bien los caracteres, no expone con soltura, es menos ágil y teatral.  Cuando quiere ser cómico resulta más bien ridículo.  Nunca hubiera podido escribir, como Hipérides, el discurso contra Atenógenes o la defensa de La Hetaira Friné.  Sin embargo, la obra de Hipérides no es sublime, le falta esa grandeza que impacta el corazón y la emotividad que excita y apasiona. Deja al oyente sereno y es incapaz de producirle sobresaltos.  La de Demóstenes en cambio, pese a muchos defectos, revela la condición de genialidad en su más alta expresión: tono acantilado, sobreabundancia, rapidez, penetración y sobre todo, insuperable fuerza y potencia.  Humanas son la razón y la lógica, la gracia y la armonía propias de las obras bellas, pero la noción estética de lo sublime se vincula con una definición ontológica por la cual el ser humano es lo que es por su tendencia a lo divino y por su vocación de trascendencia.  Su capacidad de contemplación y de entendimiento penetra por eso en los insondables límites del cosmos.  Así como el piano suscita en las oyentes emociones profundas y los enajena forzándolos a acompasarse a su ritmo, la citara mediante adecuada fusión de sonidos, produce fascinación y placer, también la composición poética implica una armonía de palabras connaturales al hombre, que no solo conmueve sus oídos sino también su alma.  Hay poetas ingeniosos, historiadores diligentes, elocuentes oradores, pero muy pocos verdaderos escritores y los puntos de referencia cardinal siguen siendo, Homero, Platón y Demóstenes.

¿Modernidad poética?

El juicio moderno sobre la época puede ser más severo. Hay que debatir las causas de la esterilidad literaria, será la corrupción moral que afecta todos los cimientos de la sociedad.  La codicia que a todos atormenta, la búsqueda del placer que todos esclaviza, ¿cómo podrá pronunciar un juicio libre y defender una noble causa quién se ha dejado sobornar?  La decadencia ética trae aparejada la declinación estética; la ceguera para el valor moral comporta la ineptitud para la subliminidad poética o lo que ha llamado Harold Bloom, en su Canon Accidental. “Los Lemures o escuela del resentimiento, o sea todos los estudiosos de la literatura que no la analizan desde una perspectiva puramente estética y que hacen lo mismo que esos roedores: cuando uno se lanza por un precipicio, todos le siguen.  Nuestra civilización sigue escindida entre un conocimiento, una estética Helena, una moralidad y una religión Judea cristiana”.

¿Puede la poesía hacer un juicio moral?

George Eliot, en Middemarch que es su obra maestra, reboza observaciones morales fascinantes, como lector “uno debería decidir si el juicio moral es relevante y después tendrá que juzgar por su cuenta”. Por eso si la manera Chejoviano-hemingwayana nos satisface el apetito de la realidad, la Kafkiano-borgiana nos enseña cuál ávidos seguimos estando de lo que hay más allá de la realidad supuesta. La poesía tiende a ser más libre respecto que a la filosofía y la ficción.  La poesía es la culminación de la literatura imaginativa, de un mundo abstracto, el poema atrapa y mantiene a la perfección el acento tardío en lo que percibimos, es una lírica generalmente amorosa , la especie más triste:  La que recuerda sueños juveniles con frecuencia visionaria y por “visionario” entiendo un modo de percepción por el cual objetos, personas y acontecimientos son vistos con una intensidad amplificada con dejos proféticos, la poesía intenta domesticar al lector para llevarlos a un mundo donde todo lo que mira tiene un aura trascendental.  La poesía nos ayuda a comunicarnos con los otros; pensar lo contrario es bello idealismo.  La marca más frecuente de nuestra condición es la soledad ¿cómo poblaremos esa soledad, entonces?  Los poemas pueden ayudarnos a hablar más plena y claramente con nosotros mismos.  Hablamos con una otredad que hay en nosotros. Leemos y escuchamos poesía para encontrarnos plenamente y con más sorpresas de la que habíamos esperado.  Un contemporáneo de Tenyson, el filósofo John Stuart Mill, en su ensayo “¿Qué es poesía? (1833), dice de un aria de Mozart “la imaginamos oída al pasar”. También la poesía, da a entender Mill, es algo que se oye como de pasada, o más que el sentido habitual de oír.  Para muestra leamos a uno de los padres de la iglesia San Agustín en sus Confesiones y su salmo abecedario isosilábico, la prosa rimada que influencio significativamente en la literatura y en la música medieval, hay que leer a Whitman y a su mentor Emerson que innovó sobre todo en la forma y la actitud poética.  Como Shakespeare y William Blake, igual que Emily Dickinson con el que hay que  estar preparado para luchar con su originalidad cognitiva , nos educa  para pensar con más sutileza y con más conciencia sobre lo difícil que es romper con las respuestas convencionales que nos han inculcado, de los sonetos que son a su vez autobiográficos y universales, personales e impersonales, irónicos, apasionados, bisexuales y heterosexuales, íntegros escindidos y heridos;Walt Whitman nos ofrece tres metáforas de su ser: yo, mi alma y el yo real o mí mismo.  En los sonetos hay casi tantas metáforas del ser de Shakespeare. ¿Qué es lo que es su sustancia? ¿De qué estás tu hecho que mil sombras se te trasparecen?

Es suficiente el análisis filosófico con respecto a la poesía

Goethe comentó de Shakespeare, que cada una de sus obras “gira alrededor de un punto invisible que ningún filosofo ha descubierto o definido y donde la cualidad característica de nuestro ser, de nuestro presunto libre albedrío, colisiona con el inevitable curso de la totalidad de las cosas.” Goethe distingue entre literatura antigua y moderna. En la literatura antigua, el conflicto tiene lugar entre la obligación moral y su cumplimiento, mientras que en la moderna la lucha es entre el deseo y su satisfacción. En un momento de sus conversaciones con Eckermann, Goethe le pide a su boswell particular, que lea por él Rásselas, de su contemporáneo Johnson.  Una conversación entre Johnson y Goethe es casi inconcebible.  Quizás si pusiéramos en La Eternidad a Shakespeare, Platón y Oscar Wilde, pudiéramos crearla. Imlac, la voz de Johnson en Rásselas el Johnson crítico como en el capitulo 10, donde discursea sobre poesía: El oficio de poeta dijo Imlac-es contemplar, no lo individual sino lo genérico; notar las características de los grandes fenómenos; el poeta no cuenta las rayas del tulipán ni describe la diferentes sombras en el verdor de la selva, debe mostrar en sus pinturas de la naturaleza aquellos trazos prominentes y llamativos que evocarían el original en todas las mentes y debe olvidarse de distinciones minuciosas, que uno puede captar y otro no notar, y preocuparse de aquellas características que son igualmente obvias al atento y al distraído.  Más el conocimiento de la naturaleza es sólo la mitad de la tarea del poeta; tiene que familiarizarse con todos los aspectos de la vida.  Su carácter requiere que evalúe la felicidad y la desgracia de cada cual, que observe las fuerzas de todas las pasiones en todas sus combinaciones y que desde la vivacidad de la infancia hasta el abatimiento de la decrepitud, estudie los cambios del humano pensamiento según los efectúan las diferentes enseñanzas y las casuales influencias del clima y costumbres. Debe despojarse de los prejuicios de su siglo y país, debe entender el bien y el mal en su forma abstracta y absoluta. Debe ignorar las leyes e ideologías del momento y elevarse a verdades generales y trascendentes, que serán siempre las mismas; se contentar, por tanto, con el lento progreso de su fama, desdeñará el aplauso de sus contemporáneos y confiará sus pretensiones a la justicia de la posteridad.  Deberá escribir como interprete de la naturaleza y legislador de la humanidad y pensar que preside las ideas y costumbres de las generaciones futuras, como ser que está por encima del tiempo y el espacio. Sus trabajos no terminan ahí; debe conocer mucha lenguas y ciencias y para que su estilo sea digno de sus pensamientos, debe, por la práctica constante, familiarizarse con toda delicadeza de palabra y toda exquisitez de armonía. La poesía ha sido en todo tiempo la expresión del estado social, epidermis que revela el estado de pubertad o senectud de los pueblos en la cloaca, inmoralidad en el convento, abuso en el hacha revolucionaria. (Samuel   Johnson La historia de Rásselas príncipe de Abisinia.  Madrid, Alianza, 1991, trad Pólluv Hernüdez).

Hacia la comprensión de la filosofía

Quienes arrancan de la lógica, quienes del lenguaje, quienes de lo fatuo, quienes del ensueño, quienes de su intelecto, quienes de la emoción, quienes de lo místico, quienes de la virtud, quienes de lo gnóstico, quienes de la belleza, quienes desde el dolor, quienes de lo impreciso, quienes de la naturaleza, quienes desde la religión, quienes desde lo ideológico, quienes desde lo efímero, todos hablan en nombre de una “ razón” y nos señalan algunos textos y se adscriben algún profeta o dogma, estremecedor, luchan La Biblia y La Odisea, la curva y el zigzag, la armonía y el aullido, el bien y el mal.  Desde el profeta del pórtico al demoledor y agudo Kan…A Dante se le olvido tal vez un circulo, en donde se cocieran, los que habiendo podido concretar su espíritu en un “quantum” de generosa humanidad, pasaron su vida entre el porqué y el cómo, haciendo cabriolas sobre el vórtice de la ciencia en una fina cuerda ficcional, libremos a la poesía de todo el peso histórico de los atavismos. Nadie pregunta a Safo; ¿eres hetaira? y a Tereza de Jesús: ¿sos santa? y a Corina ¿sois bisexual? y a Rachilde: ¿sos súcubo?  Nos gustan y nos producen goce: eso es, y eso no basta.  Por eso todavía viven, por eso vivirán lo mismo, lo desagradable, lo repugnante y lo demoníaco, lo absurdo, fuertemente sugestivos, constituyen a veces los dementes sustantivos en la poética y agradan en un conjunto armónico a fuerza de repelernos por separado.  Hasta lo inverosímil en poesía es una verdad, la sensación, según la filosofía contemporánea es una alucinación verdadera, el devaneo de los sentidos humanos, hay que ver en el fondo tanto de la materia como el ser, la naturaleza esta llena de incubos que la imaginación jamás podrá igualar, rige en la “modernidad” unas posturas tomadas, una ciega manía, contra lo sutil se hacen oleajes de mofa bufa de esta condición. El panfletarismo literario intenta fulminarnos con necedades.  Hay un instinto primitivo, fosílico de fenomenalismo salvaje pero jamás podrán sofocar el espíritu de absoluto que hay en el hombre y que sobrevivirán a la destrucción de los templos, así como a la desaparición de las religiones sobre la tierra, por momentos no nos hemos aproximado al fondo, nos topamos con el velo tras el velo la noche, dentro de la noche levantemos un pliegue y avancemos algunos pasos en la sombra, la poesía es parte de la belleza y la misma al final es un misterio como la vida.

 

Al cumplir 75 años

Por nada me esforcé, pues nada lo valía

Amé la naturaleza, amé también el arte

Me calenté ambas manos ante el fuego de vida;

Ahora ella se hunde, y yo soy una que parte.

Poeta romántico. Walter Savage Candor.

 

Desolación Absurda

 “En este instante de esplín

Mi cerebro es como un piano

Donde un aire wagneriano

Toca el loco en el festín

De la ontológica altura

Muestra la luna su dura

Calavera torva y seca,

Y hace una rígida mueca

Con su mandíbula oscura.

 

(Es medianoche).  Las ranas

Torturan en su acordeón

Un “piano” de Mendelhson

 

Y en su gemido de ranas;

Habla de cosas lejanas

Un clamoreo sutil;

Y con aire acrobatil

Bajo la inquieta laguna

Hace piruetas la luna

Sobre una red de marfil.

 

Tú eres póstuma y marchita

Misteriosa flor erótica

Miliunanochesca, hipnótica,

Flor de Estigia acre y marchita;

Tú eres absurda y maldita;

Desterrada del placer,

La paradoja del ser

En el borrón de la nada,

Una húri desesperada

Del harem de Baudelaire…

                                    

Ven… declina tu cabeza

De honda noche delincuente

Sobre mi tétrica frente,

Sobre mi aciaga cabeza;

Deja su indócil rareza

Tu numen desolador,

Que en el drama inmolador

De nuestros mudos abrazos

Yo te abriré con mis brazos

Un paréntesis de amor”.

(Julio Herrera Y Reissig).

 

El Espejo

¿Por qué persistes incesante espejo?

¿Por qué duplicas, misterioso hermano,

¿El menor movimiento de mi mano?

¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?

Eres el otro yo de que habla el griego

y acechas desde siempre en la tersura

Del agua incierta o del cristal que dura

Me buscas y es inútil estar ciego.

El hecho de no verte y de saberte

Te agrega horror, cosa de magia que osas

Multiplicar la cifra de las cosas

Que somos y que abarca nuestra suerte.

Cuando estés muerto copiarás a otro

Y luego a otro a otro, a otro, a otro…”

Jorge Luís Borges.  Obras Completas…

pgpgarcia5@gmail.com

 

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