Julieta Cantos: Y seguimos con la basura

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La información que envían los lectores de la columna complementan permanentemente los artículos. Por ejemplo, me informaron que los residuos orgánicos de mataderos y carnicerías son tratados en una planta de subproductos cárnicos, la cual está ubicada en Caño Amarillo, pasando Coloncito, que se llama “Doña Diosa”. Dicen que posee una flota de camiones pequeños que mediante varias rutas recogen los desperdicios de mataderos, mercados y carnicerías de Táchira y Mérida, elaborando con ello harina proteica y sebo. Explican que son materias primas para la elaboración de alimentos balanceados para animales y otros usos, como el jabón. Yo en lo personal, me alegré por lo que significa la reutilización y reciclaje, pero tengo mis dudas que se puedan producir alimentos “balanceados” para animales a partir de estos residuos. Cuando algo se hace, criticar siempre es fácil, justamente porque está hecho y se puede evaluar.

Resulta sumamente difícil cubrir todos los campos y en este tema de la basura, me pasa igual que con las energías alternativas. Se van cubriendo ciertos aspectos, pero siguen pendientes otros…no queda otra que continuar con el compromiso de seguir investigando para mejorar los pendientes. Dura tarea la de la industria. Pero aquí es donde nosotros como seres humanos comunes podemos contribuir con cosas pequeñas pero muy importantes. Ya las 3-R del manejo de los desechos se convirtieron en 4: reducir, reutilizar, reciclar, recuperar. Y yo diría que casi en 5, si incorporamos RECHAZAR, lo cual significa simplemente estar más atentos a lo que compramos. Por ejemplo, no comprar productos que dañen al ambiente (aerosoles, esterofam, empaques que no se pueden reciclar, etc.), especialmente aquellos que hayan sido probados en animales. En vez de cloro se puede utilizar vinagre o limón. Lo que se pretende es obligar a la industria a investigar más a fondo en la elaboración de sus productos finales, contribuyendo a minimizar la contaminación y el cambio climático. Ya sé que van a aducir que esas investigaciones significan mayor costo, pero a la larga ese costo se distribuye y es mínimo y, lo más importante, prolongan la vida útil del planeta. Pero, por favor, no generen soluciones como las del cigarro electrónico para inhibir el consumo de cigarrillos, que han resultado tan letales como el que se pretende sustituir.

Es complejo esto de querer industrial y comercialmente complacer gustos, incrementar mercados, mantener costos, ampliar ganancias…e intentar contribuir con el ambiente. Por eso, nosotros, los “comunes”, somos los que tenemos el mayor poder. Pienso que la mejor manera es con la R de rechazar, y con la de REDUCIR, la cual considero la más significativa, ya que es donde se inicia todo este proceso, porque al reducir el consumo de cosas que realmente no necesitamos generamos menos residuos. Muchas veces se compra simplemente por estímulo publicitario.

Cosas tan sencillas como organizar nuestro menú, evitará comprar comida de más, evitando tirar alimentos. Los alimentos perecederos deben ser comprados en menor cantidad y más asiduamente, garantizando su frescura y evitando que se dañen. Sé que van a decir… ¿oye, pero tú crees que tengo tiempo para hacer mercado todos los días?

San Cristóbal está bendecida, tenemos puestos de mercado extendidos por toda la ciudad. Nos topamos con ellos en nuestro camino al trabajo y a la casa. El tener un menú planificado nos facilitará esta tarea, y además incorporamos a toda la familia, en su ruta al colegio, la universidad, el centro de salud, el trabajo, etc., etc.

Empecemos por llevar la bolsa para nuestras compras, evitando la de los mercados, que además ahora las venden. Así ahorramos y contribuimos. Uno de los elementos más contaminantes y que duran más en desintegrarse es el plástico.

 

La otra R fundamental es la de reutilizar. Cuando algo ya no nos sirve podemos darle un nuevo uso. Si está en buen estado puede ser útil para otra persona. Incluso funciona con los desechos orgánicos. Podemos reutilizar sobrantes de comida para alimentar a las mascotas, o realizar composteros pequeños en nuestros hogares para abonar nuestras matas ornamentales, o aromáticas.

Y finalmente entramos en la r de RECICLAR, la cual consiste, básicamente, en convertir un residuo en un producto nuevo o diferente, pero esto no se puede lograr si no clasificamos los desechos o residuos. Y este es nuestro gran aporte, porque permite separarlos y colocarlos en los contenedores según su clasificación, apoyando con esto la iniciativa realizada hasta ahora, por la alcaldía.

La clasificación es tan importante, que si no se hace correctamente, convierte en inútiles muchas de las soluciones propuestas. Por ejemplo, los invito cuando salgan de San Cristóbal, hacia San Josecito y observen los receptáculos de basura que han sido instalados desde hace mucho tiempo. Simplemente los habitantes del sector los utilizan como vertederos. No hay ninguna clasificación. Vi personalmente cómo los camiones recolectores y su personal recogen los residuos totalmente mezclados. Al hacerlo, los papeles y sobre todo los plásticos, por su volatilidad, estaban desperdigados por doquier, siendo que es la salida y entrada principal a San Cristóbal, convirtiendo una tarea de limpieza en una tarea de desperdigamiento de la BASURA. Necesariamente y de manera urgente se deben colocar contenedores a todo lo largo de la vía. Sabiamente diseñados, tanto para que los habitantes puedan depositar como el aseo recoger.

Bueno, se acabó el espacio, nos encontraremos de nuevo la próxima semana.

Comentarios bienvenidos a julietasinlimite28@gmail.com

 

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