Ocho monasterios benedictinos podrían ser patrimonio de la Humanidad

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Relanzan la candidatura ante la UNESCO como lugares en los que cultura, paisaje, arquitectura, respeto de la naturaleza y fe se unieron, marcando profundamente el desarrollo de Europa y del mundo

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) está estudiando la posibilidad de reconocer como patrimonio de la Humanidad la irradiación cultural, espiritual y paisajística de ocho históricos monasterios benedictinos.

La propuesta se presentó por primera vez en 2016, incluyendo el nombre de los monasterios en la lista candidatos por Italia. Tras un periodo de estancamiento, debido en parte a la pandemia, la candidatura acaba de ser relanzada por la Fundación italiana de las Comunidades de Lecco.

Como explica la candidatura de los monasterios en la página web de la UNESCO, «la popuesta se centra en la experiencia monástica medieval en Europa y en el papel decisivo de Benito de Nursia y su Regla».

«Esta Regla se irradió desde Italia a todo el Occidente latino y dio lugar a un monacato que influyó profundamente en la formación intelectual y política de Europa, en el desarrollo del patrimonio cultural del continente, en el paisaje y en la tradición artística».

No piedras, sino armonía entre el hombre y la naturaleza

La candidatura aceptada por la UNESCO aclara las verdaderas razones de la propuesta:

«La Regla benedictina instaba a los monjes a una confrontación abierta con la ‘Creación’ y la Tierra. Estas grandes abadías -con su inseparable armonía de oración y trabajo en la que se sintetizó la tradición benedictina- tuvieron un eficaz impacto en el paisaje y en las poblaciones rurales durante toda la Edad Media, estimulando formas de civilización y condiciones de vida».

La propuesta concluye constatando que «el monacato benedictino representa un excelente ejemplo de intercambio y convivencia cultural en la historia del mundo, reflejado y conservado en la arquitectura y el arte de la Europa medieval».

Subiaco

El primero de los monasterios propuestos es el de Subiaco, donde san Benito pasó tres años de su vida como ermitaño.

«Representa el testimonio más importante de los primeros asentamientos monásticos benedictinos. Su soberbia arquitectura encaramada en un acantilado con vistas al monte Taleo se distingue por una mezcla única de muros irregulares, escaleras y capillas excavadas en la roca», explica la candidatura de la UNESCO.

Monte Cassino

El segundo monasterio propuesto es el de Montecasino, fundado por san Benito en el año 529, donde escribió su Regla.

«A pesar del número de destrucciones y reconstrucciones», explica el documento oficial presentado a la UNESCO, «el conjunto constituye uno de los ejemplos más representativos de una abadía benedictina regular y uniforme, perfectamente adherida a los cánones de la vida cenobítica. Esta gran abadía, como ejemplo vivo del monacato benedictino, con su biblioteca -rica en manuscritos- y sus numerosas obras de arte conservadas, es un lugar clave para la formación y la transmisión de la cultura en Europa».

Volturno

El tercer monasterio que forma parte de la candidatura de la UNESCO es la Abadía de San Vicente en Volturno, un notable centro de transmisión cultural, gracias a su prolífico scriptorium (la sala de los monasterios dedicada a la copia de manuscritos por los monjes).

A pesar de las heridas de la historia, la cripta del abad Epifanio, con sus frescos, constituye todavía  hoy un importante ejemplo del arte benedictino del siglo IX.

Iglesia de San Pietro Al Monte

La iglesia de San Pietro al Monte en Civate (Lecco) es un sorprendente ejemplo de arquitectura románica.

Su candidatura se justifica por su “especial relación con el paisaje circundante, protegido por la presencia de un parque natural regional, convirtiendo este complejo en uno de los asentamientos benedictinos mejor conservados en Europa».

Sacra de San Michele

Para los promotores de esta propuesta, el complejo de la Sacra di San Michele (Sant’Ambrogio, Turín), con su paisaje circundante, es un «ejemplo sorprendente de cómo la arquitectura románica se integra en el entorno alpino».

«Fundado por San Romualdo entre 983 y 987, el actual monumento fue construido entre 1099 y 1131: su estructura audaz -obra maestra del genio medieval- se apoya en un impresionante basamento artificial, cuyas piedras se mezclan con las rocas del monte Pirchiriano. El complejo se levanta sobre un afloramiento rocoso en la desembocadura del valle de Susa, una importante vía de comunicación entre la península italiana y Europa».

San Vittore Alle Chiuse Di Genga

El complejo de San Vittore alle Chiuse di Genga (1058-1098), fundado en una posición aislada en los Apeninos de las Marcas, es un ejemplo excepcional de la transmisión de la cultura y los conocimientos arquitectónicos, un lugar de intercambio entre las tradiciones bizantinas orientales y alemanas europeas.

«Basado en un modelo de origen bizantino, el edificio tiene una planta de cruz griega, mientras que la fachada -con su parte central que conecta las dos torres de las esquinas- es un claro eco de la westwerk germánica», explican los promotores de la iniciativa de la UNESCO.

Una manera de subrayar cómo los monasterios se convirtieron también en crisol de diferentes culturas europeas, que frecuentemente estaban entrelazadas por violentas guerras

Abadía De Santo Angelo In Formis

La abadía de Santo Angelo in Formis, cerca de Capua, constituye a nivel arquitectónico una síntesis entre las primeras basílicas cristianas de Roma y la cultura bizantina oriental.

«El ciclo de frescos que se conserva en la iglesia representa el documento figurativo más importante de la cultura de esa región del siglo XI, como precioso testimonio de la renovación de la cultura local que se produjo con la reforma gregoriana, apoyada po la llegada de artesanos bizantinos», señala la propuesta.

Abadía De Santa María De Farfa

La prestigiosa abadía de Santa María de Farfa, fundada hacia las dos últimas décadas del siglo VII, se convirtió en un monasterio imperial, protegido por la dinastía carolingia.

«Los fragmentos de frescos descubiertos en la cripta semicircular son un testimonio único de la cultura carolingia. La abadía alberga una antigua biblioteca -una de las más ricas de Europa hasta el siglo XII- con su importante scriptorium«, concluye el documento de solicitud.-

Jesús Colina – Aleteia.org

 

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