De la poesía tres visiones conjugadas

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León Felipe ;  Mery SananesSaint y John Perse,

II de León Felipe

Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta

¿Bastará para este fin? –Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.

Y ya es bastante, para el poeta, ser la mala conciencia de su tiempo.*

Mientras exista, tumbado sobre la luz, el perro negro de la injusticia,  toda la poesía del mundo tendrá una verruga violácea en la frente.

III de Mery Sananes

Mientras persista ese dominio ignominioso e inmisericorde de unos contra otros, la poesía no tiene tiempo para festejarse.

Y cuando la muerte impuesta alguna vez sea vencida, la poesía dejará de ser tal, para ser el hombre mismo.

Como una flor soltando su estirpe al viento.

I de Saint John Perse

No es verdad que la vida pueda renegar de sí misma. Nada viviente procede de la nada, ni de la nada se enamora.

Pero tampoco nada guarda forma ni medida bajo el incesante aflujo del Ser.

La tragedia no finca en la metamorfosis misma.

El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal.

El hombre iluminado sobre una vertiente ¿irá acaso a oscurecerse en la otra?

Y su maduración forzada, en una comunidad sin comunión, ¿no sería quizá una falsa madurez?

Al poeta indiviso tócale atestiguar entre nosotros la doble vocación del hombre.

Y esto es alzar ante el espíritu un espejo más sensible a sus posibilidades espirituales.

Es evocar en el siglo mismo una condición humana más digna del hombre original.

Es asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo…

 

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