Maryclen Stelling: Una guerra telenovelada

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En trabajo anterior analizamos la crisis de Ucrania en tanto guerra comunicativa, al servicio de intereses geopolíticos específicos.

En esta ocasión, en la misma línea analítica, abordamos la “telenovelización” de la guerra, a la cual  asistimos pasivamente en calidad de audiencia. Proceso donde la comunicación política se funde y confunde con la narración de historias y la construcción de relatos. Desde esa perspectiva,  se imponen formas narrativas melodramáticas, personalizadas que le colocan nombre y dan rostro a la noticia…Contexto informativo donde hay buenos, malos y héroes; dramas, pérdidas materiales y humanas; dolor, sufrimiento  y pasión. Políticos, buenos o malos de acuerdo al bando donde se ubica el periodista-narrador.    Quien, en calidad  de “gran sacerdote del nuevo discurso”, hurga historias y biografías, sermonea, exorciza, confiesa y absuelve.  Desde esa posición comunicacional-bélico-religiosa,  en tanto  narrador relata el proceso de transformación y redefinición de un nuevo equilibrio del poder mundial. Así, de acuerdo al bando desde donde informan, devienen en héroes o villanos mediáticos.   En cuanto audiencia, se nos pone en situación de escoger un bando, héroes y heroínas, villanos y villanas, victimarios y víctimas e igualmente periodistas buenos y malos.   Suerte de construcción de un melodrama bélico sometido a una plantilla de telenovelización de la guerra.  Tratamiento mediático que,  en casos extremos,   transforma los eventos políticos o geopolíticos en verdaderos culebrones o melodramas bélicos.

Pasivamente entramos al mundo del espectáculo político o más bien de la espectacularización de la política, suerte de  fusión entre información y entretenimiento,  que se rige por sus propias leyes. En el tratamiento de la información destaca el incremento del peso de la espectacularización, el uso y abuso de  nuevas narrativas y estéticas sustentadas en el protagonismo de las emociones. Se fortalece una tendencia mediática predominantemente audiovisual en detrimento de la escrita,  que arrastra inexorablemente  a la simplificación del discurso político.

En el tratamiento de la guerra ruso-ucraniana es obligante evitar narrativas y estéticas basadas en el peso de las emociones que conducen a melodramas  bélicos.

@maryclens

 

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