Alfredo Michelena: Nos dejaron solos; Lecciones para Venezuela

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“Nos dejaron solos” es la desgarradora denuncia de un país que enfrenta uno de los ejércitos más poderosos del planeta. Es que occidente, después de repudiar a la Rusia invasora y respaldar a Ucrania esquivó la confrontación bélica con Rusia.

No es que EE.UU. y Europa no refutaron las pretensiones de Putin o que no hayan hecho nada, pues el conjunto de sanciones impuestas a los cosacos son muchas y masivas. Lo cierto es que amenazar con sanciones no bastó para parar la invasión a ese país, que en lo interno se debate entre acercarse a occidente o a Rusia. Y es que el sesgo hacia occidente que representa Volodymyr Zelenskyy (responsable de la lapidaria frase) y a una vasta mayoría de ese pueblo, no convenía a las pretensiones zaristas de Putin, en su afán de reconstruir el imperio ruso.

Podemos hablar mucho sobre lo que se ha debido hacer y no se hizo, y lo que va a pasar. Pero, a la luz de la invasión rusa a Ucrania, es vital preguntarse ¿qué lecciones se pueden sacar para valorar el apoyo internacional a la causa democrática venezolana? Veamos algunas.

Primero, el apoyo de la comunidad internacional llega hasta un límite y ese límite es participar en un enfrentamiento bélico por otros.  Es decir, la cacareada invasión de los marines – aquella que haría Trump- para sacar a Maduro, no fue ni será posible.

Segundo está ese límite, que en el caso de Ucrania son los límites de una Europa y más concretamente de la OTAN,  el cual no fue traspasado. Los rusos conocen de ese límite, como lo saben Maduro y los cubanos. Y ese límite en nuestro caso es poner en peligro real la estabilidad de los EE.UU.; por eso lo de bases rusas en Venezuela o mandar tropas al Caribe no está planteado, más allá de azuzar a los norteamericanos y al mundo.

Por otra parte, así como el mundo ha repudiado la invasión, entre otras cosas, pues es una ruptura del  orden internacional creado, especialmente después de la II Guerra Mundial (Yalta, Naciones Unidas, etc.), la opción de una invasión de EE.UU. a Venezuela, contaría con el mismo repudio.

Finalmente, ese desembarco en Venezuela, colocaría a EE.UU. en la misma posición que la rusa, es decir, sería la comprobación de su carácter imperialista y su abierto atropello al orden mundial; etiqueta que los ha perseguido por años y que quieren sacarse de encima.  Se puede argumentar que los gringos han invadido a Latín América más de una vez, pero la política de las cañoneras de los marines terminó con el fin de la Guerra Fría.

Un corolario de esto último es que, de darse esta invasión, Cuba, Nicaragua e incluso Maduro no podrían criticarla, pues ellos han aceptado la invasión imperialista de los rusos en Ucrania.

En fin, aún con todo el apoyo internacional que hemos tenido los venezolanos tendremos que lidiar solos con el régimen en lo doméstico. Incluso si en algún momento lo que se plantea es el uso de la fuerza, ¡olvídense de los marines!

Por esto, mantener y profundizar las sanciones internacionales y, organizarnos y movilizarnos en lo doméstico para promover la salida de Maduro debe ser nuestro desiderátum.

 

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