Rafael Ramírez: De insurgente del 4F a policía de Maduro

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El día de ayer, Diosdado Cabello, en su programa semanal de instigación al odio, arremetió en mi contra, ofendiéndome, insultándome y mintiendo, como ya es costumbre del madurismo, respondiendo a mis opiniones expresadas en una entrevista con la periodista Karla Salcedo, en el medio Impacto Venezuela, donde califiqué de “fascista” el anuncio hecho por él mismo, de que solicitarían la lista de los peticionarios del Referéndum Revocatorio ante el CNE, en ejercicio de un derecho fundamental consagrado en la Constitución de 1999.

Sus declaraciones ofensivas las hizo desde un “set” televisivo donde se observa al Comandante Chávez al fondo con el crucifijo en la mano, como testigo silente de la agresión y el ataque desbocado, artero en mi contra, su ministro de petróleo y estrecho colaborador durante 12 años. Con su agresión y andanada de ofensas, Diosdado, insiste en asumir el papel del policía de Nicolás Maduro, deslizándose, irremediablemente al fascismo.

Diosdado –para que sepas– cuando se reprime, se censura, se persigue, se controla y se instala el miedo en todo un país, cuando se actúa con la violencia, como lo ha hecho este gobierno, en contra de los que opinamos distinto o criticamos lo que está sucediendo, cuando se usa la hegemonía monopólica de los medios de comunicación para acusar, difamar y hacer linchamientos mediáticos, como los que tú haces desde tu programa, se está actuando de manera fascista. Te guste o no, eso es lo que están haciendo, ese es el patrón de conducta de ustedes; y, en algún momento, el odio que han estimulado y que consume a todo el país, tarde o temprano, se volcará contra ustedes mismos.

El gobierno de nicolás Maduro que tu sostienes, ha convertido la Constitución en letra muerta, barriendo con las garantías y los derechos consagrados en ella, así como con aquel ambiente de discusión y participación democrática que existía durante el gobierno del Presidente Chávez, quien nunca temió la crítica, ni asesinó personas, menos aún, por razones políticas, pues siempre creía en el debate de ideas, como un mecanismo genuino de ejercicio de la Política con “P” mayúscula. Chávez, a diferencia de ustedes, no tenía nada que temer.

En tus cobardes acusaciones, te preguntas de manera cínica, por qué me encuentro en Europa y no voy a Venezuela a luchar por el Referéndum Revocatorio. La respuesta la conoces bien, pero para que estés claro, estoy exiliado en Italia, junto a mi familia, no he podido volver al país, porque, como sabes, nicolás Maduro a quien tú defiendes, tan pronto ponga un pie en la patria, daría la orden de ser secuestrado por el SEBIN o DGCIM y enterrado en vida, como tienen al Mayor General Rodríguez Torres, al Comandante Martín Chaparro y cientos de trabajadores, oficiales militares y dirigentes políticos y sociales a quienes se les vulnera de forma masiva y permanente sus Derechos Humanos en el país. Muy probablemente, terminaría muerto en La Tumba o en otro de los centros de detención y tortura del gobierno, tal como sucedió con el General –Héroe del 13 de abril– Raúl Isaías Baduel; con el ex Presidente y ex Ministro de Petróleo, el Ingeniero Nelson Martínez; con el dirigente político y concejal Fernando Albán; con el dirigente social indígena Sabino Romero, como con el Capitan de Navío Rafael Arévalo, o desaparecido como el profesor Carlos Lanz.

En Venezuela, se ha instaurado un gobierno de derecha, de corte facista Que Ha Convertido La Violación De Los Derechos Humanos, En Una Política De Estado, que ha cometido miles de ejecuciones extrajudiciales en los barrios y sectores populares, detenciones masivas por razones políticas; un gobierno que tortura y niega los Derechos Fundamentales a los venezolanos, entre ellos, la presunción de inocencia y el debido proceso, ejerciendo una permanente y continua persecución selectiva contra aquellos dirigentes políticos y sociales que nos oponemos a las actuaciones de este gobierno.

Pero ésto, no lo digo yo, Diosdado, esto lo dice, nada más y nada menos que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la ex Presidenta Michelle Bachelet –a quien ya ofendiste en su momento–, la Comisión Internacional Independiente de Determinación de Hechos la “Fact-finding” del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, emitidos ante el Máximo Organismo Internacional –la ONU–; pero, además, la Corte Penal Internacional creada con base al Estatuto de Roma, del cual Venezuela forma parte gracias a la adhesión al mismo por parte del Presidente Chávez, dio inicio al procedimiento, Por Primera Vez En Latinoamérica, contra los altos funcionarios del gobierno que tu representas, acusados de cometer Crímenes De Lesa Humanidad contra el pueblo venezolano.

Lo que tú haces en tu programa de instigación al odio es parte del mecanismo de Persecución Política Instalado En El País, violatorio de los Derechos Humanos. Por cierto, ya sancionado por la CPI con ocasión del Genocidio de Ruanda, cuando los medios de comunicación del gobierno de la mayoría Hutu instigaba al odio y la persecución de Tutsis. O, un poco más atrás en la historia, lo que tú haces en el programa y la jauría de twitters, “bots” y palangristas que inmediatamente te secundan, es lo mismo, que hacía el fascismo Goebbeliano en contra de sus oponentes políticos.

El recurso que tú utilizas es el de la opresión. Cada vez que actúas de esta manera, agregas elementos probatorios a las distintas acusaciones y procesos de investigación por la Violación de los Derechos Humanos que tienen curso ante la Justicia Internacional.

Diosdado, a pesar de la permanente campaña de descalificación y persecución jurídica en el exterior, donde el gobierno ha pagado millones de dólares de todos los venezolanos –esos reales, sí se perdieron– yo no tengo ninguna causa criminal en mi contra en el exterior, he enfrentado el único proceso, como el Caso Harvest, en tribunales de Houston, con resultados que demuestran mi inocencia. Pero, en tu caso, y como el de otros altos funcionarios del gobierno de Maduro, sí enfrentas graves acusaciones ante la Justicia Internacional; e, incluso ÓRDENES DE CAPTURA Y SANCIONES, donde se te acusa de delitos Muy Graves, entre ellos, narcotráfico y corrupción.

Arremetes contra el Referéndum Revocatorio, y sales con la estupidez de decir que yo he financiado esta iniciativa. No tengo los recursos para hacer tal cosa. Tratas de descalificar y criminalizar la iniciativa, que te recuerdo, fue promovida por el propio Presidente Chávez en la Constitución. El gobierno de Maduro pretende convertir en delito el ejercicio de los Derechos Humanos y Políticos, Fundamentales de los venezolanos. Ésta es la paradoja del madurismo.

Te jactas, envalentonado, de que solo se recogieron 44.000 firmas y amenazas de una vez de que vas a buscar los nombres, cuando, ustedes mismos, con las decisiones del CNE y los obstáculos insalvables que colocaron para el proceso en un ambiente de amenazas y miedo, bloquearon el ejercicio de este derecho de los ciudadanos. La decisión del CNE, al generar Indefesión de los ciudadanos, es otro elemento probatorio de la violación de los Derechos Humanos en el país.

En tus palabras, tratas de endosarle a Chávez y a mí, lo ocurrido luego del Referéndum Revocatorio de 2004, con la llamada “lista Tascón”, tu sabes que mientes. Eso fue instigado e impulsado desde la Asamblea Nacional, por los diputados de entonces que ahora tienen los más altos cargos en el gobierno de Maduro. Para tu información, Diosdado, ni Chávez, ni nosotros fuimos responsables de este hecho, que, efectivamente fue un grave error, que contribuyó a la intolerancia política en el país.

Me acusas de “racista”, paradójicamente desde una postura racista de tu parte, justamente por mi color de piel y fisonomía, instigando el odio en mi contra. No entiendes nada de lo referente a lo afirmativo venezolano, nuestra idiosincrasia ni la calidad de nuestro pueblo.

Al referirte a mi gestión al frente de PDVSA, me acusas de haber perseguido a los militares, mintiendo descaradamente. Como lo pueden atestiguar los oficiales chavistas de nuestras Fuerzas Armadas, los que estaban al lado de Chávez, la FANB siempre contó con mi apoyo y el de la institución, como lo demuestran las cientos de obras y acciones que contribuyeron decididamente a mejorar su apresto operacional para la defensa nacional.

Pero fue Chávez quien sacó a los militares de PDVSA. Yo, como comprenderás, no tenía posibilidad de hacer eso por mi cuenta, porque el Comandante Chávez, que no era ningún pendejo como tu intentas hacer creer en tu programa. El presidente estaba muy claro de que los militares debían concentrarse en su misión de defensa del país y de la Constitución, en el ejercicio de una activa unidad cívico-militar, donde ambos grupos nos complementamos de acuerdo con nuestras capacidades en el concepto de garantizar la construcción de la soberanía y el Vivir Bien del pueblo venezolano.

El desastre de Maduro, lo hecho con los militares y la economía, la destrucción de PDVSA luego de que se la entregaran a tu amigo el General Quevedo, le da la razón a lo que Chávez pensaba. PDVSA hoy en ruinas, está siendo rematada en pedazos y en “secreto” por las leyes que tú aprobaste desde la ANC.

La verdad es que, durante nuestra gestión en la industria petrolera, nuestra empresa pasó de 50.000 trabajadores a 100.000 trabajadores, se acabó la tercerización o contratados permanentes, se restablecieron plenos legales y laborales de todos y se garantizó la mayor suma de beneficios económicos y sociales posibles a los trabajadores, que gozaban de plena libertad de acción y opinión. Los trabajadores de la Nueva PDVSA vivían de manera digna, orgullosos de ser trabajadores de la industria petrolera.

Hoy día, durante la gestión de Nicolás Maduro, hay cientos de trabajadores petroleros presos, como el caso de Eudis Girot, Dirigente de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV); desviaron los recursos presupuestarios y los Fondos de pensiones y ahorro de los trabajadores. A partir de 2017 han salido de la empresa más de 30.000 jóvenes profesionales, técnicos y especialistas. Durante la gestión de Quevedo en la empresa se desató la persecución y represión interna, militarizando todas las estructuras de dirección, arrasando con las conquistas contractuales y beneficios sociales, a la vez que colapsaron las capacidades operacionales de PDVSA.

Tú dices que estás dando una “batalla”, pero es otra batalla, no es chavista, lo triste, es que has pasado de ser un insurgente del 4 de febrero a un policía del madurismo. Lo que haces es sostener un modelo impuesto por el madurismo que es lo opuesto al que propugnaba el Presidente Chávez, al Plan de la Patria y al socialismo. Han entregado la economía y empresas del Estado a los agentes privados, han entregado nuestro territorio Esequibo, PDVSA y la soberanía petrolera, el arco minero a las nuevas transnacionales y lo que ustedes llaman la “burguesía revolucionaria”, imponiendo al país, el peor paquetazo económico de nuestra historia, sumiendo al pueblo en la pobreza, la desesperación y la angustia y el miedo, que ha provocado que más de 6 millones de venezolanos hayan salido del país, los más pobres arriesgando su vida para no terminar sus días, muertos de mengua, como la triste situación de los profesores Pedro Luis Salinas y su esposa Isbelia Hernández, que son sólo una muestra de la difícil y trágica realidad de las mayorías, más allá del espejismo y “milagro” que quiere mostrar el gobierno de “Las Mercedes”.

Diosdado, ojalá yo tuviese garantías para volver a la patria, recorrer campos y ciudades, llevando la esperanza a nuestro pueblo empobrecido, triste y desmovilizado, a los trabajadores, poder reunificar a la patria descuajada, restablecer la Constitución y los Derechos Políticos, donde cada quien exprese sus ideas, sin temor a ser perseguido, atacado o secuestrado por un organismo policial del Estado, poder luchar otra vez por el Plan de la Patria, por rescatar el sueño, el futuro, por volver al camino de Chávez, a la Esperanza. Pero todo esto pasa por cambiar a este gobierno, remover a Maduro, siempre con la Constitución, con el RR, Elecciones o el artículo 350, todo para volver al ejercicio de la Política, de todos nuestros derechos y garantías, devolver la soberanía al pueblo. ¡Nosotros venceremos!

 

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