Maryclen Stelling: La oposición en su laberinto

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La fragmentada oposición atrapada entre su rol político y contradicciones internas, transita un tortuoso, confuso y rebuscado camino. Perdida en una suerte de laberinto político autodestructivo, de carácter tanto simbólico como real.

Fracturada, sin discurso unitario y descoordinación de los liderazgos, sobrevive malamente en un contexto de inestabilidad y conflictos internos, en desmedro de su propia permanencia y del proceso democrático. Incapaz de construir alianzas, renuente a conformar una gran coalición, así sea con fines político-electorales, se encuentra entrampada en un perverso juego laberíntico que la paraliza e inhabilita. Aunado a ello, dirige su energía a enfrentamientos internos con miras a destruirse las facciones entre sí, en menoscabo de sus funciones de control, limitación, contrapeso del Gobierno y, además, de alternativa de poder. Riesgoso comportamiento que la conduce a abandonar la política, fortalece al Gobierno y, debilita la democracia.

Desconectada del país, centrada en promover y enfrentar guerras intestinas, la oposición suspende en consecuencia la política. Así, voluntaria e intencionalmente, se construye una verdadera trampa político-simbólica de la que, hasta el momento, no ha podido o querido escapar. Intrincado lugar, de fácil acceso y del que es muy difícil salir. Enigma sin puerta de salida que le impide actuar como una oposición real.

Inmersa en sus luchas intestinas, la oposición vive en un universo paralelo, atrapada en ese laberinto político autodestructivo, cárcel voluntaria. Este perverso desempeño resulta en una suerte de realismo mágico opositor, que pretende incidir en la realidad a través de lo mágico que hay en ella. Eliminado el monstruo que anida en su seno, ¿emergerá una nueva oposición?

Recientemente el CNE aprobó tres solicitudes para iniciar el procedimiento con miras a un posible referendo revocatorio del mandato del presidente. Primer paso que induciría a la oposición escapar de la muerte simbólica que supone el laberinto.

¿Hasta cuándo se podrá aguantar este vacío en el juego democrático? ¿Despertara la actual oposición? ¿Emergerá una nueva? ¿Desde cual espacio político?

La democracia, el país y la ciudadanía reclaman una verdadera oposición.

 

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