Zoé Valdés: ¿Qué postura adoptará la UE ante el regreso de la Guerra Fría?

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A los que venimos denunciando y demostrando con pruebas que se ha ido retrocediendo a períodos oscuros de la Guerra Fría y de un poder oculto (ahora menos) del comunismo mundial, enmascarado en social-comunismo del siglo XXI, de ninguna manera nos toma por sorpresa lo que está maniobrando el mandatario Vladímir Putin con Ucrania y su decisión de usar Cuba, como sucedió durante la época de la Crisis de los Misiles (1962), añadiendo ahora a Venezuela a este eje del mal, para sus fines junto al PCCh.

Durante los sucesos del 11-J del 2021 en Cuba, fecha en la cual gran cantidad de manifestantes pacíficos salieron a las calles por primera vez de forma masiva a protestar contra el régimen totalitario que impera en la isla desde hace más de 63 años, uno de los primeros mandatarios que alzó su voz en contra de los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, y que expresó que Rusia no permitiría una invasión militar en Cuba, fue Vladímir Putin, exoficial de la KGB que, reciclado después del derrumbe del Muro de Berlín, gobierna en su país con mano de hierro.

La Unión Soviética sin embargo invadió Cuba desde todos los ángulos, militar, económica y culturalmente, durante más de treinta años. El mundo –a la expectativa de una posible invasión norteamericana, como anunciaba en cada discurso el tirano Fidel Castro para amedrentar al pueblo y ganarse la simpatía de los antinorteamericanos planetarios– jamás hizo nada en contra de esa invasión soviética real que empobreció culturalmente a Cuba y que la sumió en un período gris y sombrío de absoluta dependencia económica por más tres décadas.

Nos encontramos en este instante en el mismo punto que cuando se produjo la mayor crisis mundial provocada por la URSS y por Fidel Castro: la Crisis de los Misiles de octubre de 1962, cuando Nikita Jruschev y Fidel Castro decidieron enfrentar a John F. Kennedy y a la primera potencia mundial entonces, Estados Unidos; una crisis política que estuvo a punto de provocar la Tercera Guerra Mundial.

Los cubanos somos los únicos en la región que sabemos lo que implica el férreo dominio comunista soviético y ruso-comunista transformista. Lo hemos padecido en carne propia mediante una de las peores invasiones que se han cometido en la historia bajo el silencio cómplice mundial. Es una de las razones principales por las que los cubanos libres debemos situarnos del lado de Ucrania, amenazada una vez más por Vladímir Putin.

Los cubanos, la Cuba de dentro y de fuera, no podemos permitir otra vez la invasión militar rusa en nuestra tierra con fines bélicos contra Estados Unidos. Aunque, todo hay que decirlo, quizás sea la oportunidad para que el Gobierno de Joe Biden y Kamala Harris, un Gobierno mucho más débil que el de JFK en el año 1962, se convenza y por fin decida invadir Cuba, y acabar de una vez con esa tiranía que amenaza al pueblo norteamericano y con la posibilidad de que siempre nos utilicen como el punto clave, debido a la cercanía geográfica y a la lejanía ideológica, para lanzar ataques reales contra el único sistema que ha triunfado humana y socialmente en el planeta: el capitalismo norteamericano.

Como no podía ser de otra manera, Putin suma a Venezuela, ya invadida por sus tropas, como a Cuba, invadida también por debajo del tapete por sus nostálgicos técnicos-militares rusos convertidos en turistas reciclados; nos suma a sus planes y objetivos de invasión y destrucción de Norteamérica, Ucrania mediante.

El Movimiento Republicano Libertario Martiano, del que soy voz delegada fundadora, acompaña a Ucrania en su deseo de libertad frente a Vladímir Putin y a la Rusia totalitaria y oligárquica, muestra además su apoyo a Venezuela contra el dictador Nicolás Maduro y el uso por parte de Putin de su territorio nacional y denuncia y se opone firmemente a que Cuba sea usada igualmente como en tiempos de la Guerra Fría en principal exponente de desequilibrio geopolítico para destruir la libertad, la república y la democracia en América del Norte.

La Dra. Marta Barandiy, presidente de la ONG Promote Ukraine, Patricia Betancourt, presidente de VenEuropa, ASBL, y yo misma, por el MRLM (movimientomartiano.com), hemos enviado la siguiente carta a los eurodiputados:

Como representantes de una parte de la sociedad civil ucraniana, cubana y venezolana y ante la amenaza de la Federación Rusa de enviar soldados a Cuba y Venezuela –a modo de extorsión para la no aceptación de Ucrania en la OTAN– nosotros, líderes de asociaciones civiles con sede en la UE, nos dirigimos a usted para manifestarle nuestra inquietud por lo que entendemos que significa el simple hecho de que esta amenaza haya sido proferida.

Con absoluta independencia de la trascendencia global de esta contienda geopolítica hay un hecho indiscutible y es que la población de los tres citados países va a ser la víctima segura, sea cual sea la resolución del conflicto. Rusia está fabricando pretextos para la invasión de Ucrania, utilizando su ya conocida presencia militar en Cuba y Venezuela para volver a la retórica de la Guerra Fría y a la arquitectura de Seguridad que imperaba antes de la Cumbre de Madrid de 1997.

Europa ha permitido la injerencia rusa en América Latina y ha desoído el clamor de quienes, como nosotros, han denunciado en reiteradas ocasiones esta intrusión ilícita. Las recientes, amenazadoras y descaradas declaraciones públicas del vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, no han hecho sino confirmar que nuestras denuncias estaban bien fundamentadas.

¿Qué postura va a adoptar la UE respecto al evidente problema que supone la permanente presencia de efectivos militares rusos en América Latina? Esta perversa triangulación de la guerra con Ucrania sienta un precedente extremadamente peligroso y deja para siempre una puerta abierta a la extorsión terrorista de una potencia armamentística como Rusia, de la que puede llegar a ser rehén cualquier país del mundo, como lo son ahora Ucrania, Cuba y Venezuela.

Estamos a su disposición para concertar un encuentro en el que tratar más ampliamente este tema y colaborar en el esbozo de las posibles acciones a emprender.

A la espera de conocer su opinión al respecto, reciba nuestros más considerados saludos.

Sí, a la espera, como siempre… La espera en nuestro caso cumple más de 63 años.

 

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