Enrique Meléndez: Nada con los Chávez

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La verdad es que yo dí por descontado el triunfo de Sergio Garrido; puesto que, como decía Diosdado Cabello la víspera de esta elección regional, el triunfo en Barinas del oficialismo se trataba de una cuestión de honor. He allí el primer elemento que aparece en esta historia. La sangre de una familia, que se hace dueña de una región; como decir, un feudo. En consecuencia: los Chávez son los dueños de Barinas. De hecho, alguien que estuvo a finales de diciembre en esa región llanera, dice que las propiedades de los Chávez se distinguen a leguas en lo que se refiere a bienhechurías y maquinarias y eso sólo en sus fincas, a diferencia de las que invadieron, a la cabeza del entonces ministro de Agricultura y Tierra, supuestos agricultores, que se volvieron unos peladeros; cuando por el momento estaban en plena producción:

“Desde Barinas -dice la copla que canta la señora barinesa-, mi Venezuela te quiero pedir perdón; porque sabemos que aquí comenzó el desastre. Aquí nació el comandante, que destruyó mi nación”. He allí lo que llegó por las redes sociales mucho antes, de que se produjera incluso el triunfo de Freddy Superlano en la primera oportunidad: el video de una señora en una calle de Barinas; cantando que ella sabía que sí se podía “con el voto de mil hombres y mujeres derrotar a los traidores”, que es lo que ahora se toma como una premonición, y lo que da lugar a pensar que ese caudillismo de los Chávez, al mismo tiempo, iba generando como un lastre en la epidermis de la población; porque el paso de este hombre por la jefatura del Estado, ha significado eso: la destrucción de Venezuela, y en tanto que región siente vergüenza ante todo el país. Aquí uno pudiera decir que comete el primer error el oficialismo: la estrategia era no abanderar para esta justa a un integrante de la familia Chávez; visto que el pueblo barinés se ve que rechaza ese vínculo, mejor dicho, quiere quitarse de encima ese lastre de su epidermis, en este caso, gentilicia. No hay que pasar por alto que Chávez es nuestra otredad: grosero, confianzudo, embustero, malcriado, arrogante, es decir, el venezolano que tenemos contenido a base de la educación de nuestros padres y de nuestros maestros.

Obsérvese que tuvo varias interpretaciones, lo dicho por Argenis Chávez el día de la elección; cuando le recomendó al pueblo barinés votar por el candidato, que considerara más adecuado; lo que significa que para él Jorge Arreaza no lo era; puesto que lo hubiera reconocido; pero, además, porque su olfato le decía que en su tierra, ya la gente estaba harta de esa sangre hegemónica. Es por eso que se explica el hecho, de que habiendo perdido este hombre frente a Superlano, por muy poco margen, ahora haya perdido su sobrino Arreaza con más de cuarenta mil votos. Repito: el pueblo barinés tenía a la familia Chávez en la piel, y se quería quitar esa costra. Incluso, hay la sospecha de que estas cifras están maquilladas, que el margen de diferencia entre Garrido y Arreaza es mucho mayor. Porque ya en las vísperas de la elección se hablaba, de que lo que le venía a esta gente era un tsunami; que aquí iba a salir a votar a favor de Garrido hasta la abuelita en sillas de ruedas, y quienes habían visto la elección del 21 de noviembre con una cierta indiferencia o no se pudieron movilizar.

 

Por lo que entonces se puede observar otro fenómeno, y es que aquí sí se vino a manifestar al famoso voto castigo, y era a ese al que le huía Arreaza, a propósito del contenido de su campaña, y el que consistía en descalificar al gobierno de su tío político, mientras le prometía a la población enderezar esos entuertos, que éste había dejado sueltos; que, quizás, fue lo que propició más la diferencia entre ellos; lo cierto del caso, es que aquí se resaltó que, asimismo, el oficialismo fue dividido en esta oportunidad, y que el gran derrotado fue Diosdado Cabello; siempre dando trastazos. El estuvo en el escenario de los hechos desde el primer día; cuando se decidió repetir dicho proceso; junto a la llegada de los televisores, las neveras, las lavadoras, que repartían entre la población, a manera de cebo; seguido del tren ejecutivo; más atrás de Cabello, 25 mil soldados, para ser desplegados en los diferentes municipios, y, finalmente, cierta cantidad de milicianos, que recogieron de los estados fronterizos, y a quienes movilizaron para que votaran a nombre de personas muertas y de aquellos abstencionistas crónicos.

Por supuesto, el pueblo barinés recogió todos estos artefactos, sin agradecimiento alguno, y salió a votar en contra de los Chávez, y que fue el desaire mayor que sufrió esta gente. Porque, por lo demás, si hubo una participación de 51%, quiere decir que hubo una abstención de 49%, que no es de la oposición, sino que es del gobierno, es decir, agarraron esos artefactos, que el gobierno les colocaba en sus manos, pero no salieron a votar por Arreaza o, en última instancia, por Claudio Fermín, de quien se pensó que le iba a restar votos a la oposición, y que es por donde se mide el grado de polarización, a que se llegó en esta oportunidad, a propósito de esa insignificante cifra de votos, que sacó Fermín: un dirigente de alcance nacional; dos veces candidato presidencial, etcétera. Aparte de que tampoco les valió el arrastre de todos esos milicianos, que trajeron en condición de electores; como se pudo comprobar a través de los videos, que llegaban por las redes sociales, de los autobuses donde los transportaban, lo que demuestra, asimismo, que la voluntad del voto era inquebrantable en esta ocasión. Claro, en un momento en que ya el gobierno no puede llevar a cabo un arrebatón, como el que le hicieron a Andrés Velásquez en Bolívar; pues le hubiera quedado muy descarado, habiendo trajinado los hechos, que dieron lugar a la repetición de estos comicios; tomando en cuenta, además, que todo el mundo tenía puesta la mirada en ese evento, y la prueba fue que EEUU manifestó su beneplácito con este triunfo de Garrido.

 

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