En América Latina el problema del Ómicron es más grande que el de Europa, dijo Felix Drexler

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También en América Latina es cada vez más evidente el vertiginoso avance de la variante ómicron del coronavirus. Por ello, Chile empezó a aplicar la cuarta dosis de la vacuna. Al respecto, DW consultó al doctor Drexler.

Argentina viene registrando más de 100.000 casos diarios de coronavirus. Por eso, cientos de personas acuden a hacer pruebas anticovid.

DW: Dr. Drexler, al igual que en Europa, los casos de COVID-19 en América Latina se están multiplicando rápidamente, registrando récords de contagios. ¿Hay que preocuparnos o es ese el camino que marca el inicio del fin de la pandemia?

Felix Drexler: Ambas cosas. Sí es preocupante, pero, aparentemente, la posibilidad de desarrollar una enfermedad grave por ómicron es bastante baja, así como la tasa de mortalidad, en comparación con las otras variantes. Ómicron se está transmitiendo muy fácilmente porque es lo suficientemente distinta para que la inmunidad por vacunación o una infección previa no nos proteja del contagio. Sin embargo, las vacunas parecen proteger bien contra un curso grave de la enfermedad. Creo que todavía habrá una cocirculación sustancial de delta y ómicron durante un buen tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también había dicho que este 2022 sería el fin de la pandemia. ¿Cuándo se podrá hablar de un fin definitivo?

Siempre hay que tener cuidado con las predicciones. No esperábamos algo como ómicron. Las proyecciones actuales dicen que alrededor del 50 por ciento de la gente en Europa se habrá infectado con ómicron en dos meses. Esta proyección es compatible con el número de casos que estamos viendo en todo el mundo. Y es posible que esta nueva inmunización con ómicron sea tan amplia que lleve al coronavirus a ser una enfermedad endémica. Si bien ómicron representa un riesgo más bajo, las hospitalizaciones demuestran que tiene un riesgo considerable.

Por eso, hay que evitar que todo un país se infecte al mismo tiempo, porque generaría un caos en la infraestructura sanitaria como estamos empezando a ver, y eso traería más muertes por distintas enfermedades. Mucha gente vacunada preferiría contagiarse, pero tienen que tener en cuenta que hay muchas razones para seguir evitándolo.

¿Se terminará contagiando también una gran cantidad de latinoamericanos como en Europa? ¿En qué lapso de tiempo?

Por lo que estamos viendo estos días en América Latina creo que es, más o menos, un espejo de lo que ocurre en Europa. En un par de meses, el escenario será igual al europeo y muchos contraerán ómicron. El problema en América Latina es mucho más grande debido a su débil infraestructura sanitaria.

Francia, por ejemplo, acaba de reportar más de 300.000 casos en un día, lo que es impresionante. Pero tiene más capacidad para hacer pruebas anticovid, en general, que los países de América Latina. Ante el avance de ómicron, se debe seguir vacunando, la gente debe seguir cuidándose y los gobiernos deben desarrollar estrategias para mantener al país funcionando.

Chile ha empezado a administrar la cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus, siendo el primero en la región y el segundo en el mundo, después de Israel. ¿Es esa también una buena estrategia a seguir?

No estoy seguro, porque parece que los primeros datos de Israel están indicando que la ventaja es menor de la que se esperaba. Todavía hay que monitorear esto de cerca. Siempre es fácil recomendar un refuerzo para personas inmunodeprimidas o con comorbilidades, como ha empezado a hacer Chile. Pero todavía no recomendaría a los demás países empezar a aplicar una cuarta dosis a todos. Especialmente porque todavía hay muchos países de la región que no tienen vacunas suficientes. Por ejemplo, en Bolivia la tasa de vacunación con las dos dosis todavía no llega al 50 por ciento, y no es porque no quieran vacunarse, sino porque no las tienen.

¿Qué más hace falta para controlar a tiempo la pandemia en la región? ¿Quizá agilizar la vacunación de los niños?

Creo que la vacunación de los niños es una buena idea. Los datos que estamos obteniendo de BioNTech/Pfizer son muy optimistas. No hubo casos de efectos secundarios graves. Parece realmente bastante seguro y protege también a la sociedad en general. Pero la vacuna aún está limitada para los niños mayores de cinco años. Para los menores nos falta optimizar un esquema de inmunización.

Ante el incremento de los contagios, expertos han urgido actualizar las vacunas. ¿Es ese otro factor que pondrá fin a la pandemia?

Hay que tener en cuenta que en algún momento todos los casos en el mundo serán de ómicron y que tal vez tengamos en un futuro cercano vacunas contra distintas variantes. Estoy seguro que todos los fabricantes de vacunas están trabajando en la actualización de sus preparados biológicos, no solo las de ARN mensajero, que son más fáciles de adaptar contra nuevas variantes. Ojalá se pueda hablar del fin de la pandemia después de ómicron.

España quiere volver a la normalidad y planea abandonar la “notificación exhaustiva de casos” de COVID-19. ¿Es esa una estrategia acertada o muy apresurada?

Creo que tiene un cierto riesgo, pero todo depende del número de casos. Hacer pruebas siempre es bueno para saber lo que está ocurriendo, pero idealmente cuando lleva a una consecuencia, como una cuarentena. El testeo tiene que ser una parte de la infraestructura, pero no es la solución si después de hacerse la prueba no sigue nada.

Además, todo depende de la situación de cada país. Por ejemplo, no se puede comparar a España con América Latina, porque la capacidad para atender a un paciente grave de COVID-19 allí es mejor que en muchos países latinoamericanos. Por eso, puedo entender esta medida para España, Francia o Alemania, porque tienen una buena estructura sanitaria pública, pero no para América Latina por ahora.

Por otra parte, ¿hay nuevos estudios sobre “flurona” o la variante “deltacron”, que habría sido un error de laboratorio? ¿Cómo ocurrió esta última?

Sobre “flurona”, que obviamente siempre puede ocurrir, no tenemos novedades ni cuánto agravaría el curso clínico. En el caso de “deltacrom”, lamentablemente sí podría ser un error de laboratorio. Esto puede ocurrir, por ejemplo, por contaminación de la máquina de secuenciación. Pero parece que no ha habido transmisión. Tenemos que aclarar todas las dudas sobre “deltacron” antes de generar alarma. A la gente le diría que, en este momento, mucho más importante que el alarmismo por “deltacron” o “flurona”, son el aumento de casos de ómicron y el acceso a las vacunas.

DW

 

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