Difred Colina retratando el ballet en Caracas

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En la capital venezolana, un joven fotógrafo se ha dedicado a captar a bailarines y deportistas en emblemáticos espacios de la ciudad y en lo alto de las zonas más pobres.

Con cada disparo del obturador de su cámara, Difred Colina, se esfuerza por lograr una armonía entre la luz, el espacio y el sujeto. Desde hace seis años ha captado a bailarines, acróbatas, gimnastas o deportistas frente a las congestionadas estaciones del Metro de Caracas, al borde de las principales autopistas o en las peligrosas barriadas, sin importar lo hostil que pueda ser el entorno.

“Me crié en un barrio que años atrás era muy, muy violento. ¿Qué pasa? Quiero dar como que un mensaje de que no solo en los barrios se ve la violencia, también hay personas que están trabajando y venimos del mismo barrio”, dice Colina en entrevista con la Voz de América.

Durante la soleada tarde de nuestro encuentro, retratará a la bailarina de ballet, Samara Moratinos, en la terraza de una casa en Petare, la barriada más grande de Venezuela.

“Trato de buscar siempre los mejores en cada disciplina. ¿Por qué? Porque la fotografía que yo hago en la calle se necesita que cada quién sepa lo que tiene que hacer. Las fotogs que yo estoy haciendo, no solamente es una foto. Es como un show que nosotros hacemos en la calle”, explica.

Pero no sólo busca dejar grabados la destreza y el movimiento perfecto de cada uno de los personajes que posan frente a él.

“Yo quiero que el arte conviva con las comunidades, con las personas que día a día están cruzando hacia una avenida”, detalla Colina.

Su galería es su cuenta de Instagram, acumula unos 48.000 seguidores. “Me di cuenta de que a la gente le estaba gustando, porque normalmente no veían su zona fotografiada y colocada en un lugar público y como que: mira, oye, acá es donde yo me crié y están resaltando un poco el lugar y así comenzó todo “, relata.

Para el joven, de 31 años, la fotografía ha sido una fuente de aprendizaje y de reconciliación con su ciudad.

“Este trabajo que yo estoy haciendo lo estoy haciendo con mucho cariño. No tengo ningún tipo de remuneración económica, simplemente porque amo esto, porque amo a mi país, porque amo lo que hago y porque sé que la gente está valorando y lo está compartiendo muchísimo”.

Dice no sentir miedo de llevar su cámara a zonas peligrosas de la capital venezolana, pues confía en que su experimentado ojo y la atención que ponen en él los transeúntes son su mejor equipo de seguridad.

Voz de América

 

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