La realidad del consumo en Venezuela

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Se acaba el año 2021 y tal parece que la caída de la economía se detuvo. Los expertos vaticinan crecimiento para 2022 y altos precios del petróleo. Ya a principios de este año, el analista Daniel Varnagy advirtió a medios locales que habría mayor menudeo de dólares, incluso hacia la provincia, por lo cual tal vez la cosa no sería tan color de hormiga.

El cerco draconiano que impuso el Covid19 durante 2020 hizo que todo fuera una verdadera pesadilla, pero este año hay consenso en que el cobre se batió de manera menos dolorosa. Entonces, cabe preguntarse: ¿Cómo se comportó el consumo en 2021? ¿Realmente se incrementó? Y si así fuera, ¿en qué medida lo hizo? La caída interanual en 2020 y 2019 fue de 20%. Se han ido 6 millones de personas y eso también impacta la demanda de bienes y servicios en el país.

Luis Vicente León es presidente de la encuestadora Datanálisis, especializado en las áreas de prospectiva económica, política y social, investigación de mercados y análisis sectorial. Es economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), con maestría en Ingeniería Empresarial en la Universidad Simón Bolívar (USB).

“Con respecto al consumo interno, debo decir que el consumo es un concepto agregado, y lo medimos como consumo total, en el cual no encontramos variaciones significativas durante 2021. El mercado se mantuvo relativamente estable, con un crecimiento máximo de 1%, pero lo que hay es una estabilización del consumo agregado en Venezuela”, echa por la borda el experto la tesis de que haya habido un crecimiento del consumo.

Y va más al detalle: “Esto es una buena noticia porque en el pasado hemos tenido contracciones brutales de consumo, el cual se ha parecido –en esta oportunidad- al comportamiento del PIB. La gente lee esa estabilización como una mejora, pero no lo es todavía desde el punto de vista macro. Lo que pasa es que –al no caer- y estar acostumbrados durante 8 años a procesos de decrecimiento significativo, mantener los volúmenes genera impactos positivos perceptuales y en la actividad económica”, justiprecia León.

Luis Vicente León (Datanálisis): «Hay un pérdida de valor de compra, no obstante: 100 dólares de diciembre de 2020 valen hoy 64 dólares».

– La mirada por sectores –

Sin embargo, expone que cuando se mira el consumo por sectores, es otra historia. Hay áreas particulares que tuvieron subidas mucho más importantes. Por ejemplo, alimentos registra un crecimiento de alrededor de 3%. Para un país en crisis es una buena noticia, opina el economista. “No quiere decir que se resolvieron los problemas de alimentación en Venezuela. En carne, el crecimiento ha sido importante, pero los kilos per cápita son muy inferiores a los recomendados”.

“Cuando se tienen incrementos de consumo agregado, se puede conseguir –de todas maneras- sectores nacionales que no lo registran. No significa que la producción interna está en crecimiento, porque las importaciones crecieron este año, alrededor de 5%, en lo que tiene que ver con demanda de bienes. Hubo un desplazamiento del consumo de productos nacionales a importados, legales e ilegales; buena parte de las importaciones no son registradas”, despacha por la calle del medio.

– Así se gastan los dólares –

De su lado del tablero, Alexander Cabrera es Ingeniero de Sistemas, egresado de la Universidad de Oriente, con un master en la UCV, y especializaciones en Negocios en el IESA y Negociación por Harvard de Cambridge International. Es socio y director comercial de Atenas Consultores. También ofrece sus consideraciones en exclusiva para Banca y Negocios.

“Cuando hablamos de consumo hay que verlo desde varios puntos de vista. Nosotros sí estamos viendo una recuperación importante del mercado venezolano. De cada 100 dólares que se consumen en Venezuela, 52 se van para alimentos básicos y 16 dólares para el resto de los alimentos. En cuidado personal se van 10 dólares, bebidas no alcohólicas son 6 dólares, 5 para lácteos, 5 para impulsivos, 2 para licores, 3 para mantenimiento del hogar y 1 dólar para misceláneas”, no escatima en su data dura.

A decir de Cabrera, de un gasto promedio de un hogar venezolano, constituido por 4.5 personas, dedica casi 85% al ticket promedio. Estamos viendo una recuperación en el último trimestre del año, garantiza el experto. “Viene dada por muchos factores: hay mucha más oferta, la demanda está tratando de cubrir –de una u otra manera esa oferta-, pero sobre todo hay que entender que la prioridad hoy del consumidor es alimentos, cesta básica”.

Alexander Cabrera (Atenas Consultores): «De cada 100 dólares que se consumen en Venezuela, 52 se van para alimentos básicos».

“La necesidad del consumidor venezolano sigue siendo alimentación, pero hay un cambio importante porque la prioridad sigue siendo alimentos básicos. Para dar una idea: un hogar promedio de 4.5 personas está gastando al mes casi 7.7 dólares en harina de maíz, y está consumiendo 8 kilos de la misma al mes”.

Ese mismo hogar –avanza el portavoz- está pagando casi 5 dólares en arroz, y está consumiendo casi 4.6 kilos del mismo. Azúcar remonta a 3.4 dólares al mes, consumiendo 3.5 kilos; en pasta está pagando casi 3.8 dólares al mes, y consume 3 kilos; harina de trigo son 2.6 dólares, con un consumo de 2.6 kilos; aceite casi 4 dólares al mes y consume 1.8 litros. Cesta básica sigue siendo la prioridad y desplaza a otras categorías.

-¿Cómo ha variado el tipo de consumo durante este año 2021?

-Eso es un punto de vista importante, el cambio de hábitos de consumo, porque hay que partir del cambio de la definición de clases sociales. En años anteriores ingreso, nivel educativo y estructura de la vivienda era lo que definía el estrato social. Hoy en día pesa mucho el gasto. En nuestros sistemas de autoría un hogar ABC+ puede estar gastando entre 300 y 450 dólares al mes. Estamos hablando de un hogar de 4.5 personas. Un estrato C está gastando entre 150 y 300 dólares mensuales. Y estratos D y E entre 80 y 150 dólares al mes.

«Pero cuando a ese mismo hogar le preguntas cuál es su ingreso te dirán que es salario mínimo más la pensión. Ahí estamos hablando de casi 4 dólares al mes y ese número no cuadra. Entonces, en 66% de los hogares, entre 2 y 3 personas están contribuyendo con el gasto. Pero es un ingreso no declarado, porque es la señora María que hace las uñas, cobra 20 dólares por manos y pies, el señor Manuel repara lavadoras por 50 dólares, entre otros. Juancito hace delivery y Carmencita vende tortas y pone sus publicaciones en Instagram; pueden tener un ingreso de entre 800 y 900 dólares y vivir en Petare», apunta Cabrera.

Lo anterior indica que el vasto mundo de la economía informal es el mercado laboral más dinámico y el que más recursos genera para los estratos más pobres, e incluso medios, de la población venezolana.

Dolarización: 54% de los hogares venezolanos dice que sus ingresos son mixtos (bolívares y dólares); 4% apunta que recibe fijo moneda extranjera.

– La dolarización de facto –

De acuerdo con Alexander Cabrera, socio de Atenas Consultores, 54% de los hogares venezolanos dice que sus ingresos son mixtos (bolívares y dólares); 4% apunta que recibe fijo moneda extranjera; 42% dice que el ingreso es solo bolívares.

Pero, ¿Qué pasa si lo vemos por estratos sociales? Los hogares ABC+ dicen que están recibiendo 67% de manera mixta, 7% moneda extranjera, 45% sólo bolívares. Entre 2 y 3 personas están contribuyendo con el ingreso.

En el ticket promedio de una compra en ABC+, el 28% hay harina de maíz, 21% galletas, 15% azúcar, 14% margarina, 14% refrescos, 13% pasta, 13% café, 12% arroz, 11% papel higiénico y 11% aceite comestible.

Pero si vemos ese ticket promedio en el otro extremo, es decir, estratos D y E, en 33% hay harina de maíz, 19% azúcar, 18% margarina, 14% arroz, 14% pasta, 12% café. Se puede ver cómo los estratos sociales apuestan a diferentes segmentos, pese a la dolarización, pero D y E sobre todo es cesta básica.

-¿Podría hacer una comparación de promedios históricos de consumo?

-Lo que pasa es que al comparar diferentes años está el tema de la tasa de cambio. Entonces, ¿qué tasa de cambio vamos a usar para hacer la comparación? Pero, de cada 100 dólares que se consumen en Venezuela, 50 se van para el canal tradicional; los otros 50 dólares se van a autoservicios. Esto hace que tengamos una oferta y una demanda bien atomizadas en un consumidor hoy día que es de reposición y de ocasión.

Ya ese consumidor de hacer compras principales y hacer grandes compras, no existe. Sólo 5% de la población, que es el ABC+, se puede dar el lujo de hacer una compra principal. Pero el resto de los compradores venezolanos, que es el otro 95%, hace compras de reposición y de consumo específico. Y es el consumidor del día a día, que sabe que hoy va a comer arroz con pollo, pero no sabe qué va a comer mañana.

– Consumo nacional e importado –

El consumo de productos importados es importante: en galletas 41% es nacional y 51% importado; papel higiénico es 50-50; aceites 20% nacional y 80% importados; chocolate 67% nacional y 33% importado. Cremas dentales, son 37% nacional y 67% importado. Lo que sí es verdad es que 77% del valor vendido en el mercado sigue siendo nacional. Sí hay muchos productos importados, pero el peso del valor lo sigue representando la producción nacional, señalan los datos de Atenas Consultores.

Luis Vicente León también mueve sus piezas, y hace algunas precisiones. Las cifras de Datanálisis son hasta octubre, pero hay una variación importante hacia el cierre de cada año, lo cual puede marcar una diferencia. De diciembre 2020 a octubre 2021 no pasó mayor cosa, porque la Navidad del año pasado fue pálida, si bien la de 2019 fue bien severa. Diciembre podría verificar un crecimiento relevante porque será mucho más activo, e incluso arrastrar al PIB.

Consultado sobre los productos más demandados dice que cambian en magnitud, pero siempre son los mismos: en el tope estará alimentos y bebidas. Poco más de 40% del presupuesto familiar es para esta categoría. Son partidas inelásticas, aunque suban los precios, y la dolarización, la familia tiene que mantener la alimentación, y sustituye de alguna manera.

Ha crecido de manera especial la demanda de tecnología, explica el analista. ¿Por qué? Porque las empresas han tenido que aumentar su demanda de equipos y software para atender a sus clientes, la dolarización obliga a que haya tecnología en medios de pago nuevos.

“Alrededor de 60% de los movimientos en moneda extranjera se hacen con medios de pagos, que requieren  tecnología. A eso se suma la demanda de Internet, que es indispensable, y ha habido un incremento en la oferta, porque han surgido diversos servicios satelitales, fibra óptica, que son privados, no solo en Caracas. Maracaibo es una ciudad que tiene una evolución importante en este mercado”, revela un dato interesante, al tiempo que se refiere al auge de las aplicaciones.

Centros comerciales: en 2021 se ha reactivado la ocupación.

– Regreso a las calles –

Hay otros factores que afectan el consumo como el crimen. La gente no quiere salir de noche, por ejemplo. Pero León opina que hay una percepción en el ciudadano de que hay menos inseguridad que hace 3 años. Los últimos dos años –dice- hubo una recogida de la gente en casa, y surge el delivery. “Hubo un desplazamiento importante hacia envíos, la gente no iba a la tienda, o restaurantes; se veían locales vacíos pero eso no quería decir que no estaban vendiendo”, relata, mientras indica que en los últimos 6 meses se ha regresado a las calles.

“En los centros comerciales clásicos, con servicios, y todo lo demás, hay un récord de ocupación. El Sambil, por ejemplo. Adicionalmente tienen visitas”, da cuenta de cómo ha vuelto un poco el alma al cuerpo en el país. Ese regreso a las calles impacta el consumo.

Sobre la dolarización dice que Venezuela tiene actividad gracias a ese fenómeno. “Al mercado no le interesa el bolívar. Esa sería la tendencia natural, eliminar el bolívar. Pero no puede haber una dolarización 100% por varias razones, entre ellas porque el gobierno es un player. Luego, al estar sancionados el gobierno, el BCV, Pdvsa, no se puede hacer una dolarización formal”, indica León. Opina que no hay estructura para que el país funcione en dólares porque habría que tener un acuerdo con la Reserva Federal de EEUU.

“No se pueden llevar las cuentas en bolívares, porque aunque ha bajado la inflación, sigue siendo muy importante”, añade sal y pimienta, ya para ir cerrando su declaración. “El bolívar no funciona como un mecanismo de cuenta. El dólar ha permitido que todo esto se resuelva. Hay un pérdida de valor de compra, no obstante: 100 dólares de diciembre de 2020 valen hoy 64 dólares”, echa sus números.

Esta pérdida de poder de compra tiende a desacelerarse en la medida en que baja la inflación.

Alejandro Ramírez Morón -Banca y Negocios

 

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