La comida callejera se expende sin inspección sanitaria

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Perros calientes, hamburguesas, raspados, hasta frutas picadas son los “resuelves” de muchos sancristobalenses que consumen alimentos en la calle sin conocer su procedencia, y en qué condiciones de salud se encuentran las personas que los preparan. Para poder vender comida se amerita el certificado de Manipulación de Alimentos, requisito con el que cuentan pocos puntos de venta de comida callejera en la ciudad, algunos de ellos optaron por comenzar a vender comida como un sustento, sin tomar en cuenta las normas de salubridad.

La evidente falta de inspección por parte de Contraloría Sanitaria, ha fomentado que los vendedores no le tomen importancia el tener este certificado. Bárbara Vázquez, quien es vendedora de comida en la calle, explica que ninguna autoridad se le ha acercado a su puesto a solicitarle el permiso, en virtud de la falta de exigencia, tampoco ha considerado necesario sacarlo. Al igual que Marbella Villarreal, que también es vendedora, comenta que “sé que en algún momento debo sacarlo, pero mientras no lo pidan esperaré otro tiempito más”.

La irresponsabilidad abunda en este tipo de puestos, que a pesar de saber que al tener este permiso evitan una multa ante Contraloría Sanitaria, igualmente no consideran necesario tenerlo, además de la falta de la exigencia de la supervisión.

Según Jenni Bustamante, coordinadora del ambulatorio del Centro en San Cristóbal, la mayoría de las personas que asisten al lugar para solicitar el certificado de Manipulación de Alimentos, es porque van a trabajar en grandes establecimientos comerciales donde les exigen este requisito. “Vienen porque les exigen sacar el certificado para trabajar, no por voluntad propia”, dijo.

Matracas

Algunos vendedores que pidieron no ser identificados, manifestaron que por no tener este certificado han sido objeto de matracas por parte de funcionarios policiales, que les piden mercancía a cambio de no ser “multados”.

Importancia del requisito

Para detectar o descartar que el solicitante no posea ninguna infección que sea contagiada a través de la comida, debe realizarse una serie de exámenes, los cuales son grapados al certificado de manipulación de alimentos. En el caso del examen de heces, es para descartar que la persona tenga parásitos, el de VDRL es para detectar si tiene sífilis, y el exudado faríngeo es la prueba que demuestra que no posee ningún microbio que pueda ocasionar una infección. Luego que tenga sus exámenes, el solicitante debe someterse a una revisión médica para verificar que no tenga hongos en la piel.

Nueva directiva

El órgano encargado de inspeccionar estas ventas de comida callejera es el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (SACS), el cual hace unas semanas cambió su directiva y apenas los nuevos coordinadores tomaban sus cargos, por lo cual no emitieron ningún tipo de información sobre el control que ejerce y maneja la contraloría en este tipo de ventas.

Holiancar Contreras- La Prensa Táchira

 

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