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Falleció Porfirio Torres la voz de “Nuestro Insólito Universo”

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A los 81 años su recia voz se apagó hoy en Porlamar, estado Nueva Esparta donde residía

Tenemos el sentimiento de comunicar el sensible fallecimiento; Porfirio Torres, el 13 de octubre 2021, en la ciudad de Porlamar, estado Nueva Esparta. Era el locutor venezolano de “Nuestro Insólito Universo” desde Costa del Sol FM 931. Hacemos extensivas nuestras más sinceras; a sus  familiares, amigos y compañeros, en este difícil momento.

Nuestro insólito Porfirio (Reseña)

De joven me desempeñé como operador de audio y musicalizador en el Centro Audiovisual de la Universidad Nacional Abierta (UNA) de Venezuela, institución en la que laboré por 25 años, hasta mi jubilación (año 2000).

Por la cabina de grabación pasaron destacados locutores venezolanos, que fueron la voz oficial de la institución. De los que recuerdo estaban: Iván Loscher, Porfirio Torres y Néstor Brito Landa, éste último por corto tiempo. Mucho más adelante “toma el testigo” otro maestro de la locución, Don Luis Ochoa.

Con todos llegué a compartir de manera profesional y amistosa. Pero fue con Porfirio Torres  que me unieron lazos de amistad mas profundos, llegando a ser,  mi compadre de sacramento, ya que es el padrino de bautizo de mi hija Aguasanta.

Porfirio Torres nació en  San Juan de los Morros, estado Guárico, en el año 1940. Es  Investigador de la historia patria, especialmente la relacionada con Simón Bolívar. También columnista de prensa, escritor, poeta, locutor, productor radial y lo más importante, un gran ser humano.

Antes de siquiera soñar con trabajar a su lado, admiraba su potente voz, manejada con una perfecta dicción e inflexión. Infinidades de comerciales de Radio y TV llevaban insertas su inimitable voz, aunque confieso que en un principio llegaba a confundirme cuando escuchaba a otro gran locutor y actor de Radio y TV, me refiero al recordado tocayo Héctor Mayerston . Su timbre vocal se me asemejaba mucho al de Porfirio, sin embargo con el tiempo aprendí a diferenciarlos.

Porfirio Torres comenzó a laborar en radio a la edad de 20 años. Los estudios de Radio Tropical le abren las puertas al 2.291, número que identifica su certificado de locutor. De allí pasa a Radio Capital.

Estando yo de visita en los estudios de Radio Difusora Venezuela, lo vi por primera vez,  le salude a través del cristal y él amablemente me correspondió con el mismo gesto.

Luego de Radio Difusora Venezuela, Porfirio continúa su periplo por otras tantas  emisoras radiales  a nivel nacional.

“Nuestro Insólito Universo”

En el año 69  se comienza a radiar, uno de los programas más escuchados en Venezuela,  “Nuestro Insólito Universo”.

Más de seis mil grabaciones de estos micro programas creados por Rafael Silva Moreno, quien nos dejara el pasado año 2018, complementan la consagración total de Porfirio Torres como narrador.

Fue una combinación  imbatible la de Torres y Silva, claro, sin restarle méritos al colega Francisco Mijares, quien fue uno de los operadores  técnico de estas exitosas capsulas que hoy se escuchan por diferentes circuitos radiales nacionales y foráneos.

Porfirio, la voz del Tigre

No fue precisamente la voz de una emisora del interior con nombre de felino, no, sino la voz de la campaña electoral del candidato copeyano  Eduardo Fernández, conocido como “el tigre”. Yo realmente nunca entendí como mi compadre aceptó ese trabajo donde su voz quedó plenamente identificada en esa campaña política. Considero que a él no le hacía falta eso, porque su  prestigio profesional y su solvencia económica estaban muy por encima de cualquier color o partido político, pero en fin, esas eran sus decisiones. Aunque reconozco que Porfirio también fue un gran conocedor de la política nacional. Sin embargo tiempo después se desliga  de Fernández y los copeyanos, al ver que las intenciones para con el país no eran las que se imaginaba.

Tiempo después aparece su voz e imagen en mensajes televisivos del gobierno actual venezolano.

Anécdotas

En nuestro andar conjunto ocurrieron mucha anécdotas, aquí solo  comparto unas pocas…

¡Dale Carajito!

Porfirio era un fenómeno, apenas le pasaba el libreto del programa o documental que grabaríamos, se acomodaba sus lentes, agarraba el lapicero y comenzaba a hacer velozmente marcas y a corregir palabras o frases, incluso de guiones escritos por productores y profesores universitarios. Al finalizar me hacía una seña y me decía con su potente voz: ¡dale carajito, vamos  grabando!   Y como decimos en el ambiente: “el hombre mataba eso en una sola toma”.

¡Mira, la voz del  insólito universo!

En una oportunidad le acompañe a cobrar un cheque al banco de Venezuela de Sabana Grande ( por un trabajo que habíamos hecho en conjunto). El lugar estaba lleno de personas y nosotros estábamos a la espera. Con el cheque en la mano el cajero le llama “¡El señor Porfirio Torres!”, y dice mi compadre desde el fondo: “¡Sí, aquí, soy yo!”, aquella voz retumbo por todo el recinto e Inmediatamente todas las personas que estaban en el banco dirigieron la mirada hacia él y más de uno comentó: “¡Mira la voz del insólito universo!”.  Bueno, del  fulano banco salimos como una hora después, porque el hombre tuvo compartiendo con la clientela y algunos empleados del banco quienes le pedían autógrafos y le preguntaban sobre el afamado programa. Ya fuera yo le decía. “Viste Porfi, esa es la desventaja de trabajar en radio, que hasta que no hablas nadie te reconoce”.

La silla de barbero

Una vez me invitó a un fundo que tenía por Parapara –Edo. Guárico. La casa estaba en una colina y desde allí se divisaba todo el sembradío que tenía. Me dijo: “si quieres ver todo el fundo siéntate aquí”. Era una antiquísima silla de barbero montada en un pedestal de cemento y verdaderamente de allí se divisaba todo. Me decía a manera de broma, “yo me siento en esta silla y de aquí veo si los carajos que trabajan aquí están echando carro”.

El Cassette con música llanera

Un dia me dijo que le grabara un cassette con música llanera, y que lo pasaba buscando el viernes que era el día de su cumpleaños. Yo se lo grabé y como un regalo personal le copié en otro cassette una serie de improperios dichos por él. Cuando él estaba en el estudio de grabación yo siempre la daba casquillo para que hablara de algún tema nacional que lo incomodaba, entonces, desde la cabina de control grababa en el “rell” todo lo que decía y el no se daba cuanta.

Extrañamente se pelaba leyendo un texto, y cuando ocurría seguidamente soltaba una palabrota, entonces me decía, “¡borra eso, borra eso!” Yo hacía que borraba pero no, lo guardaba, así lo hice durante un año, más o menos. El viernes llegó el hombre corriendo a buscar su cinta  porque se iba a Parapara. Le dije: “Mira Porfi, aquí tienes estos dos cassettes en este está grabada la música que me pediste y este otro, que es mi regalo de cumpleaños para ti. Allí están editadas una  serie de “sandeces” y palabrotas que yo te recopilé  durante un año”. A petición de él se las puse y gozó un mundo, y se llevó sus dos cintas. El lunes llegó y me dijo: “¡Que bolas! El viernes yo pasé a recoger a mi mujer y le dije que escuchara el cassette con música criolla mientras me bajaba en la estación de servicio de la autopista  a comprar un aceite para el Jepp y resulta que equivocadamente le dejé puesto el de las groserías. Qué pena con mi mujer, estuve pidiéndole perdón durante  todo el viaje”.

En una oportunidad, Porfirio me dedicó un libro que publicó en 1982, llamado: San Juan de los Recuerdos, Voces e imágenes de mi ciudadEn sus páginas están las descripciones de aquellos lugares y personajes de su “ciudadita”, como decía cuando se refería a San Juan de Los Morros. En cada narración va implícita toda la sensibilidad y amor y respeto del autor por su ciudad.

Finalmente, con estos cortos relatos y anécdotas, que hoy por primera vez comparto públicamente, he querido rendir tributo, en vida, a este ejemplar personaje de nuestro país. Porfirio Torres, una voz única, universal,  un maravilloso y sensible ser humano, que sin mezquindad alguna, envidia o maldad ha compartido siempre con cualquier persona, sin distingo de color, raza, o posición social.

Entre Música y Relatos – Héctor J Márquez / 19 mayo de 2019

 

 

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