Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Rafael Fauquié: Cometer menos tonterías

Rafael Fauquié: Cometer menos tonterías

Compartir

 

Repetiré algo que escribí hace algunos años: “El papel central del hombre ha sido consecuencia de una serie de circunstancias accidentales, y ese rol protagónico no altera una realidad innegable: todo seguirá existiendo después de que hayamos desaparecido. A partir de esta conciencia efimeral, los seres humanos deberíamos recuperar una humildad perdida. Por siglos, el hombre fue arrogante, demasiado arrogante. Esa arrogancia carece, hoy, de cualquier vestigio de sentido. Es extemporánea y es irracional. La última y necesaria sabiduría del hombre deberá ser la de una humildad que postule, juntas, la sencillez y la imaginación.”

He recordado estas palabras en estos días, cuando nos rodea una pandemia que pareciera salida de alguna película de catastrófica ciencia-ficción. Un escenario capaz de recordarnos que la humanidad es necesariamente compañera de esa naturaleza de la cual forma parte.

Ante el enfrentamiento con lo amenazador o lo irremediable, los hombres debemos responderle al tiempo aferrándonos a nuevas prioridades, a verdades poseedoras de un nuevo sentido de vida, a una mayor solidaridad en las acciones y en los propósitos.

Es muy frecuente escuchar a quienes, acompañados de una larga memoria, miran hacia atrás y, contemplando el tiempo transcurrido, acompañan su recuerdo con una lapidaria frase: “Si volviera a vivir haría muchísimas menos tonterías”. Enfrentados a su pasado, ya hacia el final del camino, es una conclusión que suele repetirse: “si volviese a vivir haría menos tonterías, cometería menos errores, no me apartaría, como tantas veces lo hice, de lo esencial, de eso que de veras cuenta”.

Estas sencillas declaraciones acaso pudieran proyectarse hacia un sentimiento colectivo traducido como: “si logramos superar esto” -o “una vez superado esto”- no deberemos volver a olvidarnos de lo necesario, de lo humanamente central. En suma: si logramos atravesar estos sombríos nubarrones, muchas cosas deberán cambiar para la humanidad; y, al igual que las tonterías reconocidas por tantos individuos una vez terminado el tiempo de su camino, obligarnos los hombres a admitir demasiados errores colectivos, comprometiéndonos con recuperar nuevas prioridades y definiendo lo realmente importante: un significado del tiempo humano apoyado en mayor solidaridad, mayor mesura y mayor armonía.

 

Compartir
Traducción »