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Hay que refundar la República mediante un proceso constituyente, dijo Egildo Luján

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Egildo Luján, miembro del directorio de la Alianza Nacional Constituyente, considera que la solución al extremo deterioro de la compleja y actual situación venezolana, debe partir de la refundación de la República, mediante un proceso constituyente; pues, a su modo de ver, el país no está para soluciones parciales.

Se apoya en un artículo de monseñor Ovidio Pérez Morales, para quien en el país se ha llegado a una situación, según la cual pareciera no haber otra salida concluyente a la que plantea la corta y lapidaria frase de “sálvese quien pueda”, a propósito del malestar, que se siente, como consecuencia del  extremo deterioro de la compleja y actual situación venezolana.

-Venezuela, un país en donde hace poco más de dos décadas los análisis y estudios económicos y sociales evidenciaban la disposición de, en relación a su población, la clase media más grande y poderosa de Suramérica, sólo necesitó ser sometido a una gestión político administrativa de 22 años para pasar a ser lo que se aprecia actualmente.

Considera que ese es el resultado de  un desastroso régimen gubernamental; bajo el cual sus administradores, entonces, han convertido al otrora gran país en una integral y dolorosa caricatura en el que  hoy se exhiben los niveles más bajos de pobreza, miseria y ruindad, sin poder evitar que gran parte de su ciudadanía rompa todos los récords de protestas diarias, mientras sus ciudadanos productivos, por miles,  huyan a diario fuera de las fronteras del territorio donde nacieron, en procura de la materialización de alguna esperanza reivindicadora.

Destaca Luján, que lo importante del artículo de monseñor Pérez Morales es cuando se refiere a lo que llama “la regla de oro”, concepto al que apelan las grandes religiones, como clave de un recurso para una buena marcha social, y que no es otro que el amor como el mandamiento máximo del género humano.

-El hambre, la miseria, la inseguridad, la injusticia y el deterioro han sido tierra fértil para el odio y desesperación del pueblo venezolano. Es una población en la que, tristemente, casi el 80% de los 30 millones de ciudadanos, la principal preocupación al inicio de cada día es: ¿cómo podré comprar hoy el alimento para mi familia?

Según Luján, el deterioro es muy grande; que todo anda mal y la solución no es un asunto de creer que los cambios son apenas un tema  de elecciones o de un referéndum revocatorio a un Presidente, Gobernadores, Alcaldes o cualquier cargo público, y que la gran verdad es que, con ello, solamente se  estarían propiciando encarnizadas luchas por el control del poder, sin lograr ir al verdadero tema de fondo.

-El país está destruido y arruinado. Hay que refundarlo, como lo plantea la Iglesia Católica. Y ya no se trata de imitar lo que, en su momento, fue y significó la Cuarta República del pasado, ni la Quinta del presente. Ambas Repúblicas, sin entrar necesariamente en comparaciones, ya no se ajustan a los conceptos modernos de la administración, del desarrollo, del progreso y de la justicia ciudadana.

-Tales propósitos políticos con conceptos constitucionales presidencialistas, centralistas o caudillistas, con Constituciones hechas a la medida del Presidente o del  caudillo de turno, no han permitido un desarrollo progresivo de las regiones o provincias en el país, con autodeterminación, autoridad local, administración propia y una verdadera participación ciudadana. Tampoco han  permitido que los ciudadanos hayan podido  pasar de ser simples habitantes a verdaderos ciudadanos, integrados al desarrollo y al progreso del país en su conjunto.

-El país está en el momento preciso de lograr su rescate y de, unitariamente,  alcanzar su refundación integral. Los venezolanos tenemos que olvidarnos de soluciones parciales. Es imperativo ir al fondo. También hay que olvidarse de mezquindades, de rencores, de odios y de venganzas. Quien tenga causas judiciales, que se defienda,  y que se le garantice la oportunidad de acudir a un auténtico sistema honorable de justicia, para que pueda dirimir sus causas. “Todo ciudadano es inocente, hasta que se le demuestre lo contrario”.

A su juicio, hay que olvidarse de egoísmos, de fanatismos y de ambiciones personales; cuando hay que recordar siempre la regla de oro,  y que la meta de los venezolanos no sea otra  que recuperar al país; de hacerlo unidos y en paz; que nadie quiere invasiones ni intervenciones extranjeras; mucho menos pleitos entre los venezolanos y dirigidos o estimulados  por quienes promueven dichas diferencias. Sólo es a los venezolanos a quienes les corresponde superar el problema de las diferencias entre venezolanos.

-En México, o en cualquier escenario de diálogo, la solución integral y constitucional para Venezuela debe darse a partir de acercamientos en los que participen todos los sectores, todas las corrientes políticas y en un ambiente de paz. Y lo ideal debería ser que se produzca  con base en un proceso constituyente para refundar la República,  como acertadamente recomienda la Iglesia Católica, única institución que, hoy por hoy,  conserva el respeto, la confianza y la credibilidad del soberano para acordar decisiones de este alcance.

Enrique Meléndez

 

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