Enrique Alí González Ordosgoitti: Adán y Eva eran Negros

Compartir
 

 

En este artículo queremos hablar acerca del origen del ser humano y el papel de África en el proceso. Para tal fin pensamos seguir el siguiente orden: partir de la pertenencia del hombre al reino animal como primate; luego, cómo dentro de los primates va surgiendo lentamente el Hombre (Homo en latín); su evolución dentro de los Homo hasta llegar al Homo sapiens sapiens; el papel de la invención de las herramientas, del fuego y de la construcción de las viviendas, en los momentos iniciales de la vida de los primeros seres humanos.

El Hombre como Primate

El Hombre como parte del Reino Animal, pertenece a los mamíferos y dentro de los mismos, a los mamíferos placentarios:

“Los mamíferos representan la más evolucionada de las 5 clases de vertebrados. Los mamíferos placentarios son los más evolucionados de los mamíferos; disponen de un órgano nuevo, la placenta, destinada a la respiración y a la nutrición del feto.” (Coppens, 1982: 431)

Dentro de los mamíferos placentarios el hombre pertenece a los Primates, quienes se caracterizan:

“(…) por el desarrollo precoz del cerebro, el perfeccionamiento de la visión que ha llegado a ser estereoescópica[ii], la reducción del rostro, la sustitución de zarpas por uñas planas y la oponibilidad del pulgar a los otros dedos.” (Coppens, 1982: 431)

Los Primates se dividen a su vez, entre Prosimios y Simios, el Hombre forma parte de los Simios:

“(…) quienes se caracterizan por el aumento de la estatura, el alejamiento de las órbitas a partir de la frente, la mejora consecutiva de la visión y la independencia de las fosas temporales.” (Coppens, 1982: 431)

La familia de los Simios, a la que pertenece el Hombre, comienza a diferenciarse hace 30 millones de años (30.000.000), evolucionando hacia nuevas formas, una de ellas –la que nos interesa- será hacia el género Homo –nosotros mismos-. Esa evolución hacia lo Humano se caracterizará por:

“(…) bipedia con todo lo que eso implica de transformaciones del pie, la pierna, la pelvis, la orientación del cráneo, las proporciones de la columna vertebral; y desarrollo de la caja craneal, reducción del rostro, redondeamiento del arco dental, reducción de los caninos, hundimiento del paladar, etc.” (Coppens, 1982: 431-32)

Esa diferenciación entre los Simios se expresa, como Simios Platirrinos, o monos del Nuevo Mundo, con tabique nasal grueso y 36 dientes y Simios Catarrinos, o monos del Antiguo Mundo, con tabique nasal delgado y 32 dientes, esta será la rama de donde descenderán los humanos.

Resumiendo tendríamos que, el Humano es un vertebrado, mamífero placentario, primate y simio catarrino o mono del Viejo Mundo.

La evolución dentro de los primates comenzó desde al menos 30 millones de años, por lo que se torna difícil conocerla, salvo por el análisis de los restos fósiles que se puedan haber encontrado en la actualidad. ¿Pero dónde habrá suficientes restos fósiles, para poder comprender todo el proceso evolutivo? Es evidente, que habrá mayor cantidad de fósiles en aquellos lugares donde hayan vivido los primates desde más antiguo. ¿Y dónde queda ese lugar? En África:

“Sea cual sea el diseño de los parentescos, e interés de ese período está en mostrar al nordeste de África, hace 30 millones de años, una gran variedad de pequeños primates que anuncian a todos los primates de hoy: Cercopitecos, póngidos, hilobátidos y homínidos: las orientaciones fundamentales están tomadas.” (Coppens, 1982: 433)

Recordemos esta primera conclusión: es en África en donde se han encontrado los fósiles más antiguos, que testimonian la evolución de los primates.

De los Primates al Australopiteco y al Hombre

La aventura de la evolución que llevó a una rama de los Primates (los Simios Catarrinos o monos del Viejo Mundo), a convertirse en el humano actual, fue larga y el mejor sitio para reconstruirla, es África.

Alrededor de 20 millones de edad tiene uno de los fósiles descubierto en Kenia y Uganda y 14 millones de años, el otro desenterrado en Kenia:

“L. S. B. Leakey ha descubierto, en Kenia y Uganda, los restos de un pequeño primate, el Kenyapithecus africanus, que él clasifica como homínido…En Kenia, L. S. B. Leakey ha encontrado asimismo, en Fort Ternan, lo que él cree que es otra especie del mismo género, el Kenyapithecus wickeri, fechado esta vez en 14.000.000 de años” (Coppens, 1982: 435)

Entre los 11 y 20 millones de años, la evolución de los Primates simios se desarrollará de manera muy diversa, pero desde hace 10 millones de años comenzará un proceso especial, que llevará al humano actual. Lentamente surgirán dos especies: el Australopiteco[iii] y el Homo:

“Los fósiles de los tres últimos millones de años han propiciado la identificación de al menos dos tipos y varias especies de homínidos, lo cual nos permite comprender mejor el origen de nuestra especie…Los restos fósiles humanos de África revelan en su análisis dos grupos principales. Vamos a considerarlos como dos líneas evolutivas; la primera, representada por el tipo Homo, puede seguirse hasta nuestros días, mientras que la otra, representada por el tipo Australopiteco, aparentemente está extinguida hace un millón de años.” (Leakey, 1982: 473)

Estas dos especies; el Australopiteco y el Homo, convivirán en el mismo territorio:

“La muestra bastante importante de los especimenes de que disponemos, procedentes de yacimientos fechados en tres millones de años, e incluso menos, indica que existían dos grupos distintos de homínidos primitivos que ocupaban a veces la misma región. Esas dos formas, Homo y Australopithecus, frecuentaban probablemente entornos diferentes y, aunque sus territorios podían superponerse, la competencia por los alimentos no era aparentemente suficiente como para que una forma pudiese excluir a la otra.” (Leakey, 1982: 475)

Los primeros Primates Australopitecos, aparecieron en el sur y luego en el oriente de África:

“En 1924, el profesor R Dart describió y bautizó al primer australopiteco; se trataba del cráneo de un pequeño de cinco a seis años descubierto en África del Sur, en el tajo de una cueva de Bechuanalandia llamada Taung.” (Coppens, 1982: 438)

Al igual que los fósiles de australopitecos, los fósiles más antiguos del género homo han sido encontrados en África:

“Los restos atribuidos a la línea Homo, pero que son más antiguos que el Homo erectus, están actualmente limitados al África oriental.” (Leakey, 1982: 478)

Los Australopitecos aparecieron hace 6 o 7 millones de años y convivieron con varios tipos de homínidos (antecesores de los humanos actuales), de acuerdo a los fósiles encontrados en los yacimientos arqueológicos:

“Qué se ha descubierto en esos yacimientos? Varios homínidos, a veces contemporáneos. A uno se le llama australopiteco robusto o parántropo, o zinjántropo, y al otro, australopiteco grácil, o australopiteco en sentido estricto, o plesiántropo, o paraustralopiteco. Otro es llamado Homo habilis o Australopithecus habilis. Por fin el cuarto se le llama Homo erectus o Telanthropus, o Meganthropus.” (Coppens, 1982: 445)

El Australopiteco inventa las herramientas, el fuego y construye las primeras viviendas

¿Cuál es la importancia de los Australopitecos? El que los mismos inventaron las herramientas y es el uso creativo de las herramientas, lo que se convierte en un indicio indiscutible de la aparición del ser humano, es decir, si algo nos va a separar de todos los otros simios catarrinos, es esta utilización cada vez más perfeccionada, de los útiles de trabajo. ¿Dónde se encontraron estos fósiles con herramientas? En África por supuesto:

“En los yacimientos del Omo, la misión francesa descubría en 1969 algunas herramientas de piedra y hueso de más de dos millones de años; al año siguiente la misión keniata del este del lago Turkana encontraba in situ, en un nivel volcánico datado en 2.000.000 de años, una industria de piedra y hueso comparable a las herramientas del Omo.” (Coppens, 1982: 450)

 

A la par de la invención de las herramientas, se inventa el fuego:

“Se inventan los utensilios, que dan forma a la inteligencia, al mismo tiempo que ésta les da forma, y entre las invenciones, la más prestigiosa es el fuego.” (Ki-Zerbo, 1980: 63)

Y por el fuego nace la “hoguera” y de ella nos viene el “hogar”, la idea de familia, de sociedad, de reflexión:

“El fuego, robado a los dioses según la leyenda, fue quizá un don del cielo, es decir, un rayo[iv]. Sea como sea, su presencia en las cavernas sirvió para iluminar ulteriormente, y para proporcionar calor a la conciencia reflexiva embrionaria y al sentimiento humano que despertaba. El fuego contenía, en un principio, una idea de defensa. Entre las manos del hombre brillaba como el cetro de su nueva realeza sobre el mundo. Gracias a sus reflejos que danzaban sobre las paredes de las cuevas, que hacían desaparecer el miedo animal. Además, estimulaba la vida social, tan esencial para el surgimiento e incluso para la eclosión de la inteligencia y del lenguaje, verdadero sistema convencional. Simultáneamente, desarrollaba la voluntad de poder.” (Ki-Zerbo, 1980: 63)

A la invención de las herramientas y del fuego, se inventa la casa que habrá de contener la “hoguera/hogar”. ¿Dónde están los vestigios más antiguos de construcción de viviendas por parte del hombre? Nuevamente en África:

“Excavando el nivel más antiguo de Olduvai, el doctor Leakey observó un día una gran acumulación de cantos de basalto; a medida que la excavación progresaba, advirtió que esos cantos, lejos de estar esparcidos de cualquier modo, se ordenaban en pequeños montones marcando un círculo. Es posible que cada montoncito representase las piedras de calce de un poste. Si imaginamos un círculo de estacas o arcos y de pieles o follaje tendidos entre esas estacas, estamos evidentemente tentados de ver allí los restos de una construcción. ¡Estaríamos, pues, en presencia de una estructura de vivienda de hace unos dos millones de años!” (Coppens, 1982: 450)

Las invenciones de las herramientas, del fuego y de la construcción de las viviendas, son señales inequívocas de la aparición del ser humano:

“El hombre aparece, pues, al final de una larguísima historia, como un primate que un día perfecciona la herramienta de la que se sirve desde hace ya mucho tiempo. Herramientas fabricadas y viviendas revelan de pronto un ser reflexivo que prevé, aprende y transmite, y construye la primera sociedad a la que dota de la primera cultura.” (Coppens, 1982: 452)

Y ahora bien, ¿dónde ocurrió por primera vez este suceso? Adán y Eva eran africanos Negros

Para responder a la pregunta de: ¿dónde apareció por primera vez el ser humano? Debemos asentar, que ya es aceptado por los científicos que estudian nuestro muy lejano pasado, que el ser humano tiene un solo origen, es decir que surgió un solo tipo de ser humano –no varios- y luego, ese mismo tipo de humano se expandió por toda la tierra, es lo que se llama la teoría del monogenismo (un solo origen). En base a esa teoría, el famoso prehistoriador L. Balout, afirma:

“La teoría del monogenismo, al ser universalmente aceptada, presupone que África es considerada actualmente como la cuna de la Humanidad. Esa “cuna con ruedas”, según la ocurrencia del sacerdote Breuil…de momento se ha fijado en el África oriental, lo que habría ocurrido hace unos 3.000.000 de años por lo menos.” (Balout, 1982: 454)

En la misma dirección señala el Paleontólogo Y. Coppens:

“(…) en el estado actual de nuestros conocimientos, y por el número e importancia de sus revelaciones de una remotísima antigüedad, África sigue siendo la vencedora en esa competición. Digamos, para concluir, que todo ha ocurrido como si, hace 6 o 7 millones de años, naciese en el cuadrante sudeste del continente africano un grupo de homínidos llamados australopitecos. Hace dos millones y medio a tres millones de años, de ese grupo polimorfo emergía un ser, australopiteco, o ya Hombre, capaz de tallar la piedra y el hueso, de construir chozas y de vivir en pequeñas sociedades, representando así, por todas sus manifestaciones, el origen propiamente dicho de la h

[i].-Enrique Alí González Ordosgoitti 

-Poeta

-Doctor en Ciencias Sociales, Sociólogo, Folklorólogo, Filósofo, Teólogo, Locutor, Profesor Titular de la UCV, de la Facultad de Teología de la UCAB (2000-2016) y del Instituto de Teología para Religiosos-ITER (1991-2016). Miembro del Comité Directivo del Centro de Estudios de América (CEA), Vicerrectorado Académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

-Co-Creador y Coordinador General -desde 1991- de la ONG Centro de Investigaciones Socioculturales de Venezuela-CISCUVE.

-Co-Creador y Coordinador -desde 1998- del Sistema de Líneas de Investigación Universitaria (SiLIU) sobre Sociología, Cultura, Historia, Etnia, Religión y Territorio en América Latina La Grande.

-Co-Creador y Coordinador -desde 2011- de la Página Web de CISCUVE: www.ciscuve.org

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com; @ciscuve; ciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35,

[II].-Capacidad para mantener la vista fija sobre un objeto, precisando mejor sus contornos, hasta percibirlo como algo sólido

[III].-Australopiteco, de austral=sur y piteco=primate, por lo que significaría primate del sur, en alusión a que fue en África del Sur, donde se encontraron sus restos por vez primera

[IV].-Al analizar el papel del fuego y de haber sido este otorgado por un rayo venido del cielo, tal vez podamos comprender mejor el papel del Orisha Changó en la Santería Cubana; de Thor en la Mitología Escandinava y de Prometeo en la Mitología Griega

-ivoox-Enrique Alí González Ordosgoitti

-ivoox-Ciscuve

-YouTube-Enrique Alí González Ordosgoitti

-YouTube-CISCUVE

-Linkedin-Enrique Alí González Ordosgoitti

-Linkedin-CISCUVE

-Si desea conocer otros Artículos, Audios, Álbumes de Fotos Etnográficas y Videos de Enrique Alí González Ordosgoitti, entre en la siguiente URL: http://ciscuve.org/?cat=4203

-Para contactarnos: ciscuve@gmail.com; @ciscuve; ciscuve-Facebook; @enagor;  enagor2@gmail.com; Skype: enrique.gonzalez35

 

 

Compartir
Traducción »