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Gloria Cuenca: Del caos al orden

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Los que saben de física cuántica y demás aspectos relativos a esa especialidad, señalan: antes del orden está el caos. En estos días complejos y bastante desordenados no me queda sino apegarme a esos pensamientos para conservar la esperanza de que, en algún momento el orden se impondrá al caos y entraremos en una nueva etapa de vida mucho más coherente, ordenada, libre y democrática. La teoría señala que antes del orden está el caos. Mientras esperamos que el orden se suceda, tenemos que tener paciencia y aceptar, que en efecto, estamos prácticamente, en el caos. El desorden supera todo lo inimaginable. Esto conduce a una especie de anomia en donde cada quien hace lo que le da la gana y hay medalaganarios por doquier. Sí es una tendencia muy clara y manifiesta entre los ciudadanos: actuar y vivir como si no hay normas, reglas y principios. Observamos la actitud de la gente y resulta que justamente, buena parte del desorden proviene de allí, estimulado, por supuesto por las altas esferas del régimen que no saben poner orden sino reprimir y agredir a los opositores. El caos ciudadano se les escapa de las manos de la peor manera y en algunos momentos lo estimulan. Se puede dar cuenta, por ejemplo en materia del tráfico, con las motocicletas y sus acciones en medio de la calle, nunca una reconvención, ni menos una llamada de atención para que haya orden. Notemos, por otra parte, lo que ocurre con el proceso de vacunación. Algo elemental y que siempre se hizo en nuestro país como campaña sanitaria desde el Ministerio de Sanidad, sin tantos apellidos. Se efectuaron no se cuantos procesos de vacunación: la viruela, la polio, la anti tuberculosis, la triple, (sarampión, lechina, tosferina) entre las muchas campañas que recuerdo desde el colegio; en la primaria, hasta los liceos, sin que hubiese ningún tipo de contratiempo. ¿Qué ocurre ahora? Como todo lo que tocan lo hacen de manera desordenada y logran sacar de sus casillas a muchos ancianos que ocurren pacíficamente a vacunarse. Colas, desinformación y caos. Como si esto fuera poco, hay quien logra ponerse la primera dosis, pero no  la segunda dosis, por cuanto supuestamente: “no ha llegado”. ¿Quién entiende esto? ¿Cómo es posible tal desorden? ¿Qué envíen las primeras vacunas y no, las segundas dosis? Luego anuncian una tal vacuna cubana. Pero, ¿de qué se trata? Si los cubanos por una vez se han alzado-después de tantos años- por razones de la Pandemia que los mantiene en una situación crítica, ¿por qué no se las ponen a ellos?   ¿serían tan generosos que nos mandaron las vacunas a nosotros? ¿Y, ellos como quedan? ¿Solidaridad proletaria? Sí como no. No se si los dirigentes de este desastre se creerán esas mentiras que les dicen y que ellos repiten, sin pensarlo. ¿Será así? Tienen 22 años gobernando y todavía no han aprendido nada. Les digo, perdí la esperanza no aprenderán nunca. Otro aspecto, que señalo, tiene que ver con la ciudadanía y las prácticas del régimen -en materia de orden- refiere a que casi nadie respeta los semáforos. En una oportunidad le dije a un alcalde de la oposición que pusiera luces amarillas desde las 6 de la tarde en adelante. Nadie, en su sano juicio en Caracas, espera en un semáforo después de esa hora. Me informó que era muy difícil, por no decir imposible hacer lo que le pedía. Mientras yo creía que eso debía hacerse con facilidad: los semáforos del Municipio, que se pusieran en luz amarilla, de prevención, a las 6 de la tarde hasta el día siguiente. Imposible, fue la respuesta. Así el caos urbano cada vez es peor. Cada uno tiene que poner de su parte, el caos nos representa a todos y el orden- si es que llega algún día- será de todos. El otro caos refiere a las fallas de Internet, es un suplicio combinado con angustia, del que escribiré en otra oportunidad.

 

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