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Alirio Pérez Lo Presti: Darwin y las vendettas

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De los todos los paradigmas desarrollados en el curso de la civilización, quizá el de mayor peso, solidez y trascendencia es el darwiniano. Charles Darwin plantea su tesis fundamentalmente en el texto El origen de las especies (…), siendo múltiples las influencias que han tenido las teorías desarrolladas por el pensador inglés, modificando hasta el presente desde la biología hasta la sociología. A manera de ejemplo, voy a señalar dos de estas influencias y su repercusión en la América Latina del presente.

Adaptación y mundo interior

Profundamente influenciado por la teoría evolucionista, el psiquiatra infantil londinense John Bowlby, consolidó su creencia de que la psicopatología se origina en las relaciones del individuo con su ambiente temprano. Su principal interés era el estudio de la naturaleza y las vicisitudes del vínculo fuerte y duradero que se desarrolla en la temprana infancia entre el sujeto y sus cuidadores. En años posteriores mostró una preocupación acerca de los efectos nocivos de la separación temprana, la pérdida y la privación de los cuidados maternos. Los trabajos de Bowlby crean lo que se conoce como Teoría del Apego, la cual hace énfasis en:

A) La importancia primaria y las funciones biológicas que tienen los vínculos íntimos y emocionales entre los individuos (particularmente en la relación entre el niño y sus padres, pero también a lo largo de toda la vida).

B) La enorme influencia que tienen las tempranas relaciones de “apego” en el desarrollo de la personalidad y, en algunos casos en el origen de la psicopatología. Estas ideas están desarrolladas en mi libro Los cambios psicológicos. 2013. Consejo de Publicaciones ULA.

El estudio de la Teoría del Apego es de suma importancia en sociedades como las latinoamericanas, donde la privación afectiva es una condición lamentable que marca a conciudadanos contemporáneos, hijos de madres adolescentes-solteras, forzadas a trabajar para proveer un mínimo de recursos a sus hijos, provenientes de los estratos más pobres de la población, en donde las carencias afectivas y educativas suelen ser la norma. En otras palabras, donde el apego es débil, surge la necesidad de crear formas íntimas de afectos derivados de figuras protectoras. Lo hemos visto con el surgimiento de fuerzas políticas donde el elemento afectivo (por carencia) es lo que predomina en el vínculo emocional entre “el ciudadano” y “el político”.

Darwinismo, supervivencia y populismo

Empero, la influencia de Darwin no sólo ha condicionado e influenciado profundamente el pensamiento psicológico moderno, sino que una de las bases esenciales del marxismo, proviene precisamente de los trabajos del científico inglés, siendo enorme la influencia de Darwin sobre los trabajos de Marx. El Manifiesto del Partido Comunista (1848), parte de la siguiente premisa: “La historia de las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”. En la edición alemana de 1883 Federico Engels se la atribuye ilusoriamente a Marx al señalar que la idea de lucha de clases “(…) fundamentalmente pertenece única y exclusivamente a Marx”. Luego Engels aclara, en la edición inglesa, que esta idea (atribuida inicialmente a Marx) “es para la historia lo que la teoría de Darwin ha sido para la biología”. Marx toma ideas de Darwin y las incluye en su obra, constituyendo un pilar fundamental de su ideario. Es una modificación de las tesis de Darwin con fines estrictamente políticos a efectos de llevar a cabo un método que permita la confrontación entre pares. A mi juicio es la receta básica que hace del marxismo un instrumento de fácil aplicación entre conciudadanos y pocas cosas son tan efectivas como exaltar los odios contenidos y las rivalidades solapadas, al punto de que funciona entre coterráneos, independientemente de su origen socio cultural.

Darwinismo y poderío

Al mezclar la idea (y la praxis) de crear apego hacia figuras representativas de poder (afecto por carencia) con exaltación de lucha entre conciudadanos, se generan algunos fenómenos latinoamericanos. Pueden surgir padres simbólicos que sensiblemente suplen los vacíos emocionales de todo un colectivo y se les empareja con la premisa de que existen pares hostiles a los cuales hay que adversar. Estas proposiciones, con fincas darwinianos explican gran parte del fenómeno social que ha ocurrido en nuestra región. No es casual que se use el eslogan en el cual se nos asignan protectores a quienes habitamos estos confines.

Paradójicamente, es posible aplicar similar solución para tratar de conseguir la siembra de valores en un colectivo ávido de referentes ciudadanos mínimos. Usar la misma fórmula, siendo la prédica de la verdad el sustrato de base puede generar islas de ciudadanía. Mientras tanto, seguiremos en una confrontación estéril bajo la dinámica propia de sociedades en las cuales prevalece la ausencia de un norte común. En definitiva, repetimos experimentos fallidos.

@perezlopresti

 

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