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Alfredo Michelena: La doble peste

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Venezuela se nos muere. Como si padecer la peste chavista no fuera poco ahora nos asaltó la peste china – y digo china como se dijo “peste española” a una que ni siquiera se originó por esos lares-. Y no es solo que están juntan sino que se repotencian. El chavismo en el poder aprovecha la china para aumentar el control sobre la población, y aunque suene cruel, para diezmarla o al menos debilitarla en sus aspiraciones de cambio, así como para jugar a la política internacional, mostrando en ambos casos la poca importancia que los venezolanos no chavistas y no enchufados tienen para ellos. Los demás, que somos una abrumadora poción de la población,  sobramos pues no aportamos nada a la revolución -léase: no la queremos y la repudiamos-.

Mientras los demás gobiernos tratan de solucionar el asunto buscando alguna maneara de obtener las vacunas salvadoras para sus ciudadanos, Aquí la tesis es mantener las cuarentenas, cuando es bien sabido que dichas cuarentenas  solo compran tiempo para una solución definitiva. Ella  sería la consecución de la  llamada “inmunidad de rebaño”, es decir que la mayoría de la población sea inmune al COVID-19, pues ya la ha pasado, y así se ralentice su trasmisión al mínimo. Claro que esto tardaría años y no se evitarían miles de muertes. Por esto la solución a esto es lograr lo más rápidamente posible vacunar a la mayoría de la población.

Lo que ha hecho el régimen hasta ahora es: pelear con el gobierno interino, cuando este ofreció movilizar fondos internacionales para acceder a las vacunas de la Organización Mundial de la Salud, asunto medianamente resuelto ahora; poner condiciones sobre las vacunas que aceptarían – rechazan la AstraSeneca y exigen la de Johnson and Johnson-  cuando en esto el tiempo y el precio son factores mortales, literalmente hablando; y empezar vacunado, con las pocas vacunas que han llegado, a los suyos.

Primero vacunó al cogollo en el poder, es decir a Maduro y su ‘corte’,  cuando en la mayoría de los países los presidentes no se vacunaron hasta que su grupo etario fuera llamado. En este lote entraron militares, funcionarios de alto nivel y los diputados chavistas. Anunció que vacunaría a sus operadores políticos en los barrios populares y al personal de seguridad, es decir los represores.  Luego vendría el “perraje” como se dice despectivamente en Venezuela. Claro que anunció que vacunaría al personal de salud y a los maestros, pero este proceso como la mayoría de sus anuncios aunque ha empezado se lleva muy, pero muy lentamente, entre otras cosas pues las vacunas llegan de a poquito.

Como si eso no fuera poco, se da el lujo de rechazar vacunas como la AstraSeneca, que es la más barata de toda  y fácil de manipular, y se decanta por las rusas, las china y las cubanas. Esta última aún en período de pruebas, pruebas que por cierto se hacen en Venezuela; los venezolanos de nuevo conejillos de indias, como lo fuimos con la vacuna rusa.  Así las vacunas llegarán cada vez más tarde.

Así, mientras Juan Guaidó está padeciendo de la enfermedad encerrado en cuarentena, los chavistas se divierten y fiestean.  Así sucedió recientemente cuando festejaron un par de matrimonios en el oriente del país a todo lujo y sin, por supuesto, mantener las medidas de distanciamiento y  el uso de tapabocas. Y allí estaban altos dirigentes   como el usurpador fiscal general Tareck Willian Saab, a quien una cámara indiscreta  grabó en pleno “bonche”.  Y el broche de oro (?) fue que la escritora y periodista Milagros Mata Gil, miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y el poeta Juan Manuel Muñoz fueron hechos presos por el artículo “La Fiesta Mortal”, donde se relata el incidente. Fueron acusados de incitación al odio. ¿Qué tal?

Así las cosas, Venezuela es un caos, un sálvese quien pueda. En lo personal a mí ya no me da el estómago para seguir leyendo en Twitter la cantidad de solicitudes de camas, oxígeno,  medicinas, que la gente hace desesperadamente por esa vía, para sus seres queridos. Los cientos de ‘gofundme’, abiertos para contribuir con la salvación de muchos, cuyos seguros médicos – si es que los tienen- no cubren su recuperación. Es inaudito. Venezuela se nos muere en “vivo y en directo” mientras unos bailan y gozan. Esto que se hace dantesco, ha sido siempre así  desde que el chavismo llegó a Miraflores.  Primero ellos y los demás que se… Frieguen.

 

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