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No se puede seguir pagando nómina, impuestos y alquileres, sin generar ingresos con regularidad

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Cumplido ya un año de haber comenzado la cuarentena a nivel nacional, Venezuela continúa sumergida en una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes. Vemos un repunte en la tasa de contagios a nivel nacional, pero especialmente en la región capital, sin ningún elemento aliciente que permita sugerir que ya pasamos lo peor de la pandemia. Es evidente que en el país, el aumento de casos tiene que ver principalmente con el relajamiento de las normas sanitarias durante la celebración del carnaval.

En medio de este panorama, el sector empresarial sigue contra viento y marea en su intención de producir y comercializar productos, bienes y servicios tan necesarios por parte de la población. A pesar de la pandemia y las restricciones que ella conlleva, los empresarios tratamos de no rendirnos ante las dificultades y desafíos que enfrentamos a diario. Luego de más de un año de tropiezos, aciertos y errores en el manejo de la pandemia, podemos afirmar lo siguiente: la aplicación por parte del sector privado nacional del protocolo sanitario sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que consiste en el uso de la mascarilla, desinfección de las manos y distanciamiento social, ha sido exitoso en la contención y disminución de la propagación del COVID-19. Prueba de ello es que no se han producido brotes significativos en las empresas prioritarias (alimentos y medicinas) que siempre estuvieron autorizadas a trabajar.

Debido a ello, vemos con sorpresa el anuncio hecho por el Gobierno Nacional el pasado domingo 28 de marzo, donde se notifica que se está evaluando un nuevo método “7+14”, siete días de flexibilización y 14 de cuarentena, que sustituiría al “7+7” después de Semana Santa. Allí se aseguró que la Comisión Presidencial contra el COVID-19 analizará si después de los 14 días de cuarentena vigentes, que culminan el 4 de abril, se aplicará el nuevo método de “7+14”.

Ante dicho anuncio, la Cámara de Comercio de Maracaibo quiere dejar constancia ante la opinión pública nacional que la gran mayoría de los sectores de la economía, no soportan más la actual situación. No pueden seguir pagando nómina, impuestos ni alquileres, sin generar ingresos con regularidad. Al mismo tiempo, el sesenta y cinco por ciento (65%) de la población laboral del país forma parte del sector informal de la economía, el cual debe trabajar todos los días en función de poder cubrir sus necesidades básicas. ¿Puede esta inmensa masa laboral estar sin trabajar ni generar ingresos por 7 o 14 días continuos?

De allí que proponemos al Gobierno Nacional autorizar un proceso de flexibilización permanente en todos los sectores de la economía, especialmente en las regiones con bajas incidencias de contagio. De esta forma, ponemos en marcha el aparato productivo mientras las autoridades nacionales y regionales enfocan todos sus esfuerzos en supervisar la aplicación de los protocolos sanitarios preventivos por parte de las empresas y en la atención hospitalaria de los enfermos graves de COVID-19, hasta tanto la pandemia sea derrotada mediante la vacunación que empieza a llegar.

O nos reactivamos por completo, aplicando estrictamente las medidas sanitarias preventivas, o ya no habrá nuevas oportunidades para la mayoría de las empresas de la región zuliana y del resto del país.

Para ello y en el marco de la flexibilización permanente, proponemos al Gobierno Nacional reforzar la prevención del contagio y la lucha contra el COVID-19 mediante la aplicación de las siguientes medidas:

1) Continuar y profundizar las campañas de prevención y concientización en medios de comunicación masivos a lo largo de todo el país, destacando la importancia de la aplicación del protocolo sanitario propuesto por la OMS, el cual ha sido llevado a cabo exitosamente desde el inicio de la pandemia por el sector formal empresarial nacional.

2) Evitar acumulaciones de grupos de personas en festividades, celebraciones o concentraciones públicas significativas o de temporada.

3) Nadie puede hacer uso del transporte público sin portar la mascarilla. Las unidades de transporte deben tener una capacidad limitada para que los usuarios practiquen el distanciamiento social mínimo requerido dentro de ellas. Finalmente, todas las unidades de transporte público y el metro deben tener dispensadores de desinfectante para las manos en las puertas de acceso.

4) Enfocar todos los esfuerzos en acelerar la campaña nacional de vacunación. Se deben traer lo antes posible las vacunas previamente probadas y autorizadas por la OMS para así poner fin a la fase aguda de la pandemia y comenzar con la reconstrucción de la economía nacional. Aprovechar la iniciativa COVAX, así como apoyar las gestiones de FEDECAMARAS para traer 6 millones de vacunas en el corto plazo y ser distribuidas y aplicadas fundamentalmente por la red privada de salud. No importa de dónde salgan los recursos para la adquisición de las vacunas.

Es la vida y salud de los venezolanos lo que está en juego, por lo que no hay cabida a diferencias políticas, económicas ni sociales que justifiquen obstrucciones ni retrasos. Asimismo, deben tener prioridad los sectores de mayor riesgo, como lo es el gremio de médicos, enfermeros(as) y técnicos de la salud. Una vez vacunado el 100% de los médicos y trabajadores de la salud, empezar con el resto de la población de riesgo siguiendo el criterio de la edad e ir descendiendo en la escala etaria.

La Cámara de Comercio de Maracaibo seguirá haciendo aportes para la discusión, especialmente cuando sea para el beneficio del país y su población. Con estas recomendaciones, el interés que nos mueve, además del económico, es mantener a las empresas de todos los sectores funcionando y operativas en este entorno tan difícil, para así poder proteger el trabajo del cual viven tantos venezolanos y sus familias. Recordemos que es una lucha colosal mantener una empresa abierta en un entorno donde no hay gasolina, no hay gasoil, no hay agua, no hay gas, no hay efectivo ni financiamiento bancario, inflación sin control, servicio eléctrico precario e inestable, no hay garantías de seguridad, el transporte público es deficitario, sistema de salud pública frágil, infraestructura vial deteriorada, servicios de comunicaciones en franco deterioro, por solo mencionar algunos. Venezuela no aguanta más. Sigamos hacia adelante, pero aprendiendo de los errores del pasado para no volverlos a cometer. De lo contrario, estaríamos condenando a las generaciones futuras de venezolanos a una vida de penurias y escasez.

Nota de Prensa

 

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