Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Ramón Guillermo Aveledo: Modo

Ramón Guillermo Aveledo: Modo

Compartir

 

Los nuevos billetes de doscientos mil, quinientos mil y un millón de bolívares son otro síntoma de una enfermedad profunda, tanto que juntos no suman el valor de un dólar que es la moneda en la que cualquier vendedor te da precio. La pulverización del signo monetario del país es una de las terribles secuelas de esta hiperinflación ya larguísima que se atraviesa como un derrumbe en cualquier previsión económica personal, empresarial o nacional. La producción de cualquier bien o servicio, el financiamiento, la remuneración y seguridad social de los trabajadores, la inestabilidad normativa y las prácticas corruptas asociadas a ella y a los mercados signados por la escasez y la irregularidad, todo contamina el agua pantanosa de nuestra economía estancada en la cual emergen esfuerzos empresariales heroicos y también fortunas súbitas que aprovechan o especulan con el momento.

Fedecámaras y otros gremios han decidido hablar cara a cara con el poder para tratar estos problemas y sus soluciones. Puedo imaginar que hubo discusiones fuertes en la dirigencia para dar ese paso valiente. Comprendo la desconfianza privada aprendida en años y la que en el mundo gubernamental brota del prejuicio. Pero esa vía, si bien incierta, la encuentro sensata. Espero que entre quienes toman las decisiones públicas, haya receptividad y sincera disposición a buscar alternativas. Hace falta, muchísima falta. Asumir la realidad sería un buen comienzo.

Cualquier mejoría en la economía traerá alivio a una población que está sufriendo y eso no es poca cosa. Mis votos son porque se den acuerdos y éstos produzcan resultados que la gente pueda sentir. Serán modestos pero eso no les quita importancia en un cuadro general tan crítico como prolongado.

Sé también que las verdaderas mejoras implican giros mayores y que más temprano que tarde toparemos con la importancia decisiva de la seguridad jurídica, de las reglas claras, de la vigencia efectiva de los derechos, por ejemplo el de propiedad. Todos sufrimos su precariedad.

Lograr recuperar la confianza perdida, dentro del país y en el exterior, va a ser crucial y en ese objetivo, el funcionamiento institucional del Estado de Derecho es requerimiento universalmente admitido.

Hay ese diálogo y de seguro, habrá otros en otras esferas. ¿Es difícil? Por supuesto, dificilísimo, pero “Con modo todo se puede” escribió alguna vez Bolívar y quienes tanto lo nombran, aunque ahora menos, podrían (deberían) al menos intentarlo.

 

Compartir
Traducción »