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Efraín Valenzuela: Unidad en la resistencia cultural

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El año que culmina con la segunda década del siglo XXI, fue el 2020, y fue un año bisiesto. Comenzó un día lunes del calendario juliano. En consecuencia, se asomó un día más de los 365 del año, el día 29 de febrero, llamado el día intercalar. Cada cuatro años hace su aparición el año bisiesto. El decir popular afirma que la gente nacida en esa fecha cumple abriles cada 4 años. Todos los años divisibles por 4 son bisiestos. De tal manera, que esos años tienen 366 días. Así sucedería con el 1532, que comenzaría un día lunes. Sería, también, un año bisiesto. Desde entonces han transcurrido 489 años. En tal fecha se suceden algunos hechos históricos: uno manifiestamente importante e histórico: la sublevación en Coro de 200 indígenas, con la particularidad de que eran indígenas evangelizados. O sea, indios cristianos católicos, los cuales tuvieron como líder al cacique Bacoa, que la cultura de la dominación bautizó con el nombre católico de Marcos, nombre masculino de origen latino, Marticus, en este caso asociado a Marte, dios romano de la guerra. También el nombre de uno de los cuatro evangelistas y además discípulo de Pedro.

Hasta la forma de nombramiento en la Colonia tenía su tremenda carga de clase social, su discriminación atroz, su exclusión, incluso su burla, hasta alcanzar formas de desprecio. El nombre Bello puesto a nuestros hermanos negros y negras, era colocado por los invasores-conquistadores para burlarse de esos esclavos por considerarlos demasiados feos. El apellido Trompetero, muy propio de Carache-estado Trujillo, viene del oficio que ejercían los esclavos negros: tocaban la trompeta, eran excelentes músicos de oído. El apellido Herrero, que luego deriva en Herrera, viene también del oficio. El nombramiento de los esclavos y esclavas tuvo su carga de desprecio, su perverso humor y el sello de clase dominante y explotadora. La palabra expresa todo un contexto socio-cultural, históricamente determinado. Por ello decimos, las palabras jamás ni nunca son inocentes. Las palabras inocentes ni en los ángeles.

Cuando se culmina el Santo Rosario, hay una expresión tremendamente sospechosa: luego de culminar los respectivos misterios se dice: Virgen purísima y castísima: antes del parto, en el parto y después del parto; la respuesta es hacednos mansos, humildes y castos. En ese terrible proceso de aculturación evangelizada resultaba fundamental que se fuese manso para no resistir a la invasión; humilde porque los pobres siempre serán pobres. Semejante idea todavía en de nuestra primaria y parte de la primera secundaria se afirmaba: los pobres siempre serán pobres y se pide ser castos porque los únicos castos lascivos y crueles, tal como lo escribió Fernández de Oviedo, cronista de las indias, fueron los frailes, que, en demasiadas oportunidades, acostado en la hamaca con una indígena, obligaba al marido a dormir en el suelo debajo de ellos.

La insurrección fue producto del maltrato de los conquistadores. Se dijo que la reina a instancias de un prelado, con funciones de Obispo, ordena la libertad de los sublevados. Corría el año 1534. Un año antes, en el 1533, el primero de junio muere Alfínger en el valle de Chinacota, en Colombia. Sería el primer gobernador de Venezuela. Las terribles heridas recibidas por la bravía resistencia indígena fueron la causa de su tránsito al infierno. Ese mismo año, los vecinos apoyan al Cabildo de Coro y desconocen a los Welser. 1532, corresponde al Siglo XVI, de los años que transcurrieron entre el 1500- a 1599.

Un año antes, el 1531, un 17 de febrero, la reina Juana, que llamaban, La Loca, dicta la Real Cédula de Organización de las Rentas en Venezuela. Dicen que, de alguna manera, fue el comienzo jurídico de la bajada legal de la mula. El 21 de junio de 1531, el Papa, Clemente VII crea el obispado de Coro. Entretanto, Diego de Ordaz conquistó el territorio de la Península de Paria. De igual manera, emprende una expedición por el Orinoco. La ciudad de Nueva Cádiz-Cubagua- para el 31 de octubre de 1532, contaba con mil habitantes, una iglesia y una fortaleza. Lo que podría significar, a todas luces, una población sometida y dominada, por supuesto con sus rasgos y luchas de resistencia, un poder militar represivo y otro ideológico: las falsas ideas impuestas por la Iglesia explotadora e invasora.

Cuenta la historia que el 16 de noviembre de 1532, durante la cena, Fray Vicente de Valverde, Capellán de Francisco de Pizarro, explicó a un representante inca, Atahualpa, por qué debían rendir tributo a Dios a través del rey Carlos IV de España. El vocero inca respondió con una serie de razonamientos lógicos, que invitan a un intercambio de ideas. En cambio, los españoles presentes se pusieron de pie de un salto, atacaron a sus anfitriones y les robaron oro y plata, (Macdonald,2006). Y es que esa sería, permanentemente, la conducta y la manera de ser de los invasores españoles: el saqueo, intensivo o extensivo, el robo premeditado, el pillaje, en todas sus dimensiones. El desconocimiento prepotente del otro. El desprecio, por la cultura de aquellos hombres y mujeres originarios, que sabían convivir en modos de producción comunitarios y en sintonía con la naturaleza. La historia de las clases dominantes asume la conquista y la dominación imperialista como una proeza increíble y prodigiosa realizada por un montón de osados hombres que, con su sola presencia, en nombre de Dios, la santa Iglesia Católica, y de Castilla dominaron y conquistaron a millares de seres primitivos y salvajes. No hay que olvidar la expresión de Cristóforo Colombo: si el Paraíso existe debe estar por aquí cerca, palabras más, palabras menos. Hombres y mujeres desnudos, puros y simples en el ser y el dar determinan un deslumbramiento y sorpresa en Cristóforo Colón.

No es extrañar que probaran de fugir, (huir), aunque la mayor parte de las veces sin conseguirlo, porque se trataba de los primeros indígenas que al ver el prodigio de la casa flotante se acercaron a la nao del Almirante llenos de curiosidad. Colón se la satisfizo, aprehendiéndolos y guardándolos prisioneros para llevarlos a los reyes junto con otras rarezas tales como papagayos, madejas de algodón y alguno que otro objeto de oro. Ese fue el encuentro… La oposición fue encarnizada y sistemática, a partir del momento en que, pasada la sorpresa y confusión del encuentro, la creencia en la llegada de los supuestos dioses anunciados por la tradición es sustituida por la conciencia de la excesivamente terrenal naturaleza de los invasores, (Oliva de Coll, 1976).

El 23 de agosto de 1503, por Real Cédula se autoriza a los conquistadores-invasores a esclavizar a los indios Caribes. Tres años después, en 1506, el aparato ideológico de opresión espiritual, a través de los primeros religiosos en arribar a esta Tierra de Gracia, se instalan en el Oriente. El 23 de diciembre de 1511, se da en Burgos una Real Cédula por la que se concede licencia a los invasores no sólo para hacerle la guerra a los hermanos originarios caribes, sino también esclavizarlos. Ese año se da inicio oficial al combate contra nuestros indígenas. Alrededor de la explotación de las perlas en Cubagua, su importancia es de tal magnitud y tamaño que el quinto real asciende a 15 mil ducados. La Corona de España ni corta ni perezosa comienza a fundar ciudades y pueblos. Los primeros dominicos y franciscanos, todos religiosos, arriban en el 1514. Al año siguiente se fundan Cumaná, Nueva Toledo y Nueva Córdoba. Ese mismo año, 1515, junto a las fundaciones, Alonso de Ojeda, tiempla el cacho en Santo Domingo. Su frustración: haber fracasado, rotundamente, en sus pretensiones de conquistar el lago de Maracaibo.

La prima sublevación de los negros cautivos en Santo Domingo tiene su inicio en la hacienda propiedad de Diego Colón, vástago del Almirante. A tal insurrección se unieron los esclavos de otras haciendas. La rebelión alcanzó a toda la isla. Los hacendados no obstante atemorizados inician una implacable y sangrienta persecución. La derrota popular de los negros los obligo huir a las montañas. Los conquistadores se encargaron de sembrar los caminos de patíbulos. Sin embargo, la resistencia siguió. Los negros continuaron alzándose. El oro enloquecía a los invasores y a España. Todavía hay una historia de guerrilleros indígenas que es vital y necesaria contar.

La etnohistoria de los pueblos originarios e indígenas de América tiene enormes implicaciones sociales y culturales, étnicas y de vida. Se trata de 40 mil años de historia y de 2.400 formas étnicas-culturales, que podría abordarse desde, incluso, sus lenguas maternas, tremendamente diferentes. Bastaría con citar la dimensión de lo que pudiera significar los 8 millones 500 mil kilómetros de selva amazónica, que actualmente comparten 9 países de Sur América con 50 pueblos y culturas originarias indígenas diferentes y tremendamente distintas. Parece tratarse de la diversidad étnica y unidad en la lucha cultural-histórica. Posiblemente en la Resistencia Cultural nació un principio de la sabiduría Lakota, pueblo norteamericano que, también siendo cristiano, vive al norte del río Misuri, y son parte de la tribu sioux. Su cosmovisión tiene la dimensión social del ser humano en los siguientes términos: “… En el Círculo, todos somos iguales.  No hay nadie delante de ti y no hay nadie detrás de ti.  Nadie está por encima de ti. Nadie está por debajo de ti.  El Círculo es Sagrado porque está diseñado para crear Unidad…”.

 

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