Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Alejo García: Evitemos un sacudón colectivo como el sucedido

Alejo García: Evitemos un sacudón colectivo como el sucedido

Compartir

 

Alrededor de 1970, la economía venezolana atravesaba una crisis aguda, como consecuencia de una serie de acontecimientos, no estudiados ni evaluados por los gobiernos de Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi. La economía del país presentaba una serie de dificultades originados por el boom petrolero de la época, lo que originó una recaudación desordenada, incremento de gastos y otras erogaciones no vitales para mantener una economía viable. Aunado a ese desorden en el manejo de las finanzas se produjo una reducción de los precios del crudo, que llevó a la economía a una caída paulatina de grandes proporciones y consecuencias. Tal situación produjo una devaluación de la moneda en 1983.

En las administraciones de los presidentes Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi, las políticas económicas diseñadas y aplicadas, no detuvieron las espirales inflacionarias originadas por los desaciertos cometidos, lo cual produjo desconfianza y preocupación en el acontecer nacional. Entre las medidas aplicadas se destacaron: controles de cambio, mediante Recadi, en la gestión de Luis Herrera Campins y controles de precios en el mandato de Jaime Lusinchi. Tales decisiones ocasionaron serios problemas, tales como: corrupción administrativa, mercado negro de divisas y bienes, así también otros inconvenientes provenientes de los gobiernos sin sapiencia en la cosa pública. Además, se generan unos cuantos asuntos de interés vital para una economía integral y armónica, entre ellos sobresalieron: quiebra estructural del mercado interno, falta de soberanía económica y alimentaria e improvisación, imposición de políticas y medidas contrarias al devenir de un sistema económico sano y con proyección futurista.

El inicio del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, el 2 de febrero de 1989, encontró una situación económica que se agravaba por los desaciertos gubernamentales anteriores cometidos. Frente a esa coyuntura, la reacción de los diversos sectores de la sociedad se desató inmediatamente, el nuevo gobierno en lugar de buscar y ejecutar acciones en pro de mejorar lo que anunciaba peores condiciones de vida para la población, lo que hizo fue regular la economía y aplicar un programa de ajustes macroeconómicos, liderados por el fondo monetario internacional (FMI), denominado “paquete económico” y de manera informal se le llamo “El Gran Viraje”. Algunas medidas decididas y aplicadas fueron: sometimiento del paquete supervisado por el FMI, eliminación de la tasa de cambio preferencial, unificación cambiaria, incremento no inmediato gradual de las tarifas de los servicios públicos, liberación de las tasas de intereses activas y pasivas, exención de los precios de los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica, incremento inicial de las tarifas de transporte público en un 30%, aumento anual en el mercado nacional dentro de un periodo de 3 años, de los precios de los productos derivados del petróleo, con un acrecentar promedio del 100% en el valor de la gasolina, elevación de los sueldos de los empleados públicos entre el 5 y el 30%, así como engrandecer el salario mínimo; anulación progresiva de los aranceles de importación, congelación de los cargos en la administración pública, resolución de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y la realización de todas las transacciones con el exterior apegada a la nueva tasa flotante y rebaja del déficit fiscal que no sobrepasara del 4% del producto interno bruto (PIB)

Frente a ese cumulo de medidas draconianas impuestas al colectivo nacional por el régimen vigente, lo cual trajo serios problemas a su bienestar, la reacción con todos los hierros del soberano, no se hizo esperar como secuela del tamaño y variedad del reajuste económico, social y político realizado por la gestión de CAP. Desde diversas partes de los alrededores de Caracas surgieron protestas de los sectores de menores ingresos, inmediatamente se desataron saqueos a las casas comerciales, sitios públicos y algunas viviendas. El zarpazo inicial se da en Guarenas enel estado Miranda, el 27 de febrero de 1989 en horas de la mañana. Luego se prendió la violencia en Caracas en las zonas del Valle, Coche, Catia, Antimano y sitios circunvecinos, semejante sacudón social fue catalogado coloquialmente como el caracazo cuya consecuencia inmediata fue una gran inestabilidad política y social en el país. Ante ese caos el gobierno reaccionó para contrarrestar los hechos acaecidos, los cuales presagiaban se iban a extender en todo el territorio nacional y con consecuencias peligrosas para los diferentes sectores del acontecer de la república. Entre otras, aplicó corrección a las medidas establecidas: modificación inmediata del programa de gobierno, liberación de precios, lo que ocasionó elevación abrupta del costo de los alimentos, así como establecer un proceso de descentralización con la primera elección directa de gobernadores y alcaldes de Venezuela, realizada en diciembre de 1989, lo que para el argot político de entonces era como un aparente respiro democrático.

Sin embargo, la situación del país para ese tiempo no era estable ni saludable. En 1992 hubo dos intentos de golpes estados fallidos. A continuación el gobierno de CAP sufre una fuerte desaprobación, escaza legitimidad y descontento popular mayoritario. Todo esto llevó al mandatario de ser acusado de corrupción y a lo último apartado del cargo de presidente de la república.

Al comparar el clima de estabilidad política de aquel tiempo y la incidencia del paquete económico en el bienestar colectivo, con el horror de la profunda e incontrolable crisis que padecemos los venezolanos actualmente y con síntomas de profundizarse cada día más, sin observar esfuerzos para mejorar nuestro sistema de vida, existe una enorme diferencia entre ayer y hoy en el devenir político de nuestra patria.

Exhortamos a los sectores gubernamentales y a sus gobernados a que evitemos un sacudón colectivo, como el sucedido con el estallido social del 27 de febrero de 1989.

 

Compartir
Traducción »