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Román Ibarra: 4F/92 – 29 años después

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El 4 de febrero de 1992 es una fecha fatídica para los venezolanos. Fue la noche del inicio de la tragedia monumental que hoy vivimos los venezolanos.

Un milico trasnochado, populista, y megalómano, encabezó junto a otros comandantes a un importante grupo de sus compañeros de armas para violentar el sistema democrático, y al gobierno legítimo de La República, con un golpe de estado cobarde, el cual tenía como justificación, ¨la redención del pueblo venezolano por la traición de los protagonistas de la democracia¨, encarnada en ese momento por Carlos Andrés Pérez.

Violaron su juramento, y utilizaron las armas que La República les confió para atentar contra el poder legítimamente constituido; escaramuza de la cual, resultaron cientos de muertos que los asesinos golpistas jamás resarcieron, con el añadido de haber herido de muerte al sistema democrático civil diseñado por el Pacto de Punto Fijo.

La fuerza de la acción criminal demostró que la intención era asesinar al Presidente Pérez, quien venía llegando de la Conferencia Económica de Davos en Suiza, en un ataque sorpresivo, y con ello acceder al poder por asalto.

Con relación a los preparativos del golpe, hay dos personajes a quienes vale la pena rendir tributo por su claridad y valentía para defender el sistema democrático. Uno de ellos es el recientemente fallecido dirigente político; periodista, y entonces Ministro, Pastor Heydra, alertó al Presidente Pérez, y acusó al entonces Ministro Ochoa Antich de estar de alguna manera involucrado con la intentona por su dudosa actuación al frente de sus responsabilidades. El otro a quien se le debe reconocer como gran defensor del sistema, es al Almirante Ivan Carratú Molina, quien con su arrojo personal contribuyó en la preservación de la vida del Presidente.

No puedo dejar de mencionar a otra figura estelar de la democracia civil, a quien desgraciadamente, no solo no se le reconoce su lealtad al sistema, y su valentía para enfrentar al golpismo irresponsable de aquella hora oscura, sino que ha sido sometido injustamente al desprecio de la sociedad, a pesar de su servicio a la democracia. Me refiero a mí querido amigo, Eduardo Fernández, el ¨mejor Presidente que Venezuela jamás tuvo¨, como sentenció el 18 de octubre de 2020, otro de mis queridos amigos, Carlos Raúl Hernández, prestigioso intelectual, y político venezolano.

Largo tiempo tenían los golpistas preparando el zarpazo, tal como luego en el poder confesaron, y ello contó con el celestinaje de importantes personeros de la vida nacional, entre quienes figuraban el ex presidente Caldera, los Notables de Uslar Pietri; Escovar Salom; Mayz Vallenilla, y Burelli Rivas, entre otros, así como algunos medios de comunicación impresos y radioeléctricos.

No importa cuántos intentos hagan sus prosélitos por justificar la conducta de Caldera, pero los hechos son incontestables. Su discurso del 4 de febrero de 1992 en el Congreso, convirtió a los felones en ¨super héroes¨. Pasaron de militares mediocres; golpistas y asesinos, a una suerte de estrellas del rock, venerados por amplios sectores sociales. Hasta las madres disfrazaban a sus hijos de militares para el carnaval.

Luego en el poder en una segunda presidencia que nada dejó a los venezolanos, otorgó el sobreseimiento al criminal golpista, convirtiéndolo en un súper candidato para que destruyera como ha hecho con nuestro país, en 22 años de gobierno ininterrumpido; de rasgos claramente dictatoriales, violador de la Constitución mediante la destrucción del estado de derecho, y la cooptación del poder judicial.

Hoy todo es destrucción, también gracias –aunque en menor grado- a una dirigencia mediocre de la oposición, incapaz de crear alternativas.

Futuras reformas de la Constitución deben eliminar de manera absoluta la reelección, y producir instituciones que preserven la democracia de aventureros. ¡Muera el golpismo!

@romanibarra

 

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