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Elecciones presidenciales 2021 en  Ecuador

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13 millones de ecuatorianos concurren el 7 de febrero a las urnas para elegir presidente de entre 16 aspirantes. El alto nivel de indecisos y pronósticos de votos nulos indican que la elección se decidirá en el balotaje.

En las primeras elecciones del año en América Latina, en Ecuador, el mayor desafío de los candidatos será vencer la indiferencia y la indecisión. Hasta enero, un 44% de los electores no había definido su voto, según una encuesta de Click Research.”En Ecuador se vive un ambiente electoral de apatía, escepticismo y hartazgo”, dice a DW Ximena Zapata, investigadora del Instituto GIGA de Estudios Latinoamericanos. Esto, debido a la mala gestión del gobierno en materia macroeconómica y fiscal, endeudamiento, pandemia, corrupción y retrocesos en democracia, enumera. “No hay perspectivas ni esperanzas en la población de que las elecciones traigan un cambio positivo”, señala, y observa que, con menos del 10 por ciento de aprobación, el presidente Lenin Moreno, “ni siquiera fue capaz de postular un candidato de continuidad”.

Los ecuatorianos eligen binomio presidente-vicepresidente, 137 miembros de la Asamblea Nacional y seis del Parlamento Andino. 16 aspirantes a la presidencia, entre ellos solo una mujer, prometen hacer frente a la crisis por la pandemia, que ya ha dejado cerca de 15 mil fallecidos y un fuerte desempleo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), hay un 6,6% de desempleo y un 23,4% de subempleo. El Banco Mundial indica que el PIB cayó 9,5% en 2020, dejando a Ecuador en el tercer lugar de las economías más afectadas de Sudamérica y con bajas expectativas de crecimiento, alrededor del 3,5% para 2021. “Hay una situación económica muy grave y un incremento de la pobreza de 10 puntos porcentuales.

Es un retroceso de más de una década”, dice a DW Ana Patricia Muñoz, directora ejecutiva de Grupo Faro, un centro de investigación en políticas públicas de Ecuador.

Sobreoferta de candidatos

La indecisión se debe también, según Zapata, a “la sobreoferta de candidatos con propuestas de carácter populista, que no lograrían resolver las necesidades más urgentes de la población, como empleo, estabilidad laboral y salud en medio de la pandemia; ni problemas más estructurales: inestabilidad política, corrupción o el modelo económico dependiente”.

A eso se suma la falta de confianza en las instituciones a cargo del proceso electoral y varias irregularidades. El voto es obligatorio hasta los 65 años y podría verse un ausentismo algo mayor al habitual, debido al COVID, estima el profesor de Ciencias Políticas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Ecuador, Santiago Basabe. “El margen de votos nulos seguramente también va a crecer un poco. Históricamente ha sido del 10% y estará entre el 12% y el 15% en esta ocasión”, agrega en diálogo con DW.

Esto, sumado al elevado número de candidatos, hace pensar que el próximo presidente ecuatoriano se decidirá en el balotaje, el 11 de abril. “Esto es un reflejo de lo que está viviendo la sociedad ecuatoriana: polarización, descontento y falta de estructura partidista que permita tener propuestas a largo plazo. Solo el 55% de las 1501 propuestas de todos los candidatos indica algo de cómo se van a implementar. El resto son solo enunciados. Ahí vemos vacíos muy grandes”, señala Muñoz.

Es lo que muestra la plataforma Ecuador Decide,del Grupo Faro, al comparar las propuestas. En opinión de Muñoz, más que programas, “en Ecuador sigue pesando mucho la persona, porque no hay estructuras partidarias fuertes. Es difícil catalogar incluso ideologías. Hay propuestas populistas en diferentes candidatos y se ven contradicciones”. Al respecto, Zapata advierte que “las propuestas de los candidatos no son lo suficientemente coherentes para dar respuesta a las necesidades más urgentes de la población y de la economía ni a las cuestiones más estructurales”. Aunque con diferencias, las encuestas prevén que los candidatos más votados serán Andrés Arauz (25% a 39% de los sufragios), Guillermo Lasso (20% a 35%) y Yaku Pérez (alrededor del 15%). Quienes pasen a segunda vuelta enfrentarán una definición muy estrecha. ¿Cuáles son sus propuestas?

Andrés Arauz, el candidato del correísmo

El político y economista Andrés Arauz, de 35 años, representa al izquierdista Movimiento Centro Democrático y la Unión por la Esperanza. Fue Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano del presidente Rafael Correa. De ganar, se convertiría en el presidente más joven que ha tenido el país.

“Arauz es claro en que su propuesta es el retorno del modelo del ex presidente Correa, en que el Estado es muy importante y el sector privado tiene un papel secundario. En el plano internacional, el Ecuador volvería al distanciamiento de Estados Unidos y los organismos multilaterales de crédito, y a observar a China y Rusia como aliados comerciales importantes”, indica Basabe.

Arauz recorre el país con una figura de cartón tamaño natural de Correa y anuncia que éste será asesor, de llegar al gobierno. Promete reactivar el gasto social y las obras públicas y ha ofrecido un polémico bono de mil dólares a un millón de familias, que algunos ven como compra votos. De izquierda conservadora, no reconoce los errores del correísmo y recicla sus principios y programas, observa Zapata: “Un Estado fuerte regulador, transformación de la matriz energética del país, infraestructura, integración regional, repatriación de capitales que están en el extranjero”.

Guillermo Lasso, por tercera vez

El candidato del movimiento CREO y el partido Social Cristiano representa la opción conservadora de centro derecha. Guillermo Lasso, empresario, banquero y político, ha dirigido varias empresas y esta es su tercera postulación a la presidencia. En 2013 perdió en primera vuelta ante Correa y en 2017 pasó a segunda ronda y fue vencido por Moreno, con 48.84% frente al 51.16% de los votos.

“La propuesta de Lasso es más aperturista hacia el mercado, de reestructurarlo hacia el sector privado, lo que implica un achicamiento del Estado y dar más espacio hacia la generación de trabajo y riqueza desde lo privado”, señala Basabe. En su programa promete una economía libre, competitiva y solidaria, renovar infraestructura física y tecnológica en escuelas, crear empleos y fuentes formales de trabajo, elevar el salario mínimo, potenciar el turismo, apoyar emprendimientos y fomentar inversión en infraestructura.

Según Zapata, “Lasso sigue impulsando la vieja agenda neoliberal que incluye privatizaciones, reducción del tamaño del Estado, eliminación de instituciones públicas, incremento de producción petrolera y minería e inversión extranjera, combinado con millones de empleos y créditos”.

Yaku Pérez, desde el movimiento indígena

El candidato de Pachakutik fue presidente de la confederación de pueblos indígenas ECUARUNARI. Abogado con estudios en justicia indígena y derecho ambiental, Yaku Pérez estuvo al mando del gobierno de la provincia de Azuay y se declara opositor tanto de Moreno como de Correa. “Es una candidatura intermedia entre Arauz y Lasso, calificada por muchos como ambigua. Una propuesta de izquierda, desde un movimiento indígena fuerte como lo es Pachakutik, que el candidato define como de “izquierda ecológica y comunitaria”.

Promete un gobierno ambientalista, pero al mismo tiempo la continuación de subsidios a la gasolina”, dice Zapata. En opinión de Basabe, “si bien Pérez viene de una izquierda radical, ha sido esquivo a definirse económica y políticamente. Es una propuesta centrada en el Estado y temas ambientales, de buscar mecanismos alternos de desarrollo económico que no sea la explotación del petróleo o la minería”.

Propone entregar créditos blandos, promover emprendimientos comunitarios, agrícolas y textiles, apoyar a las trabajadoras, combatir los efectos del cambio climático y asegurar el derecho al agua. También considera impuestos a grupos económicos con grandes fortunas y a la salida de divisas y rechaza el pago de la deuda externa.

La “marioneta de Correa” y la corrupción en Ecuador

La prensa en alemán analizó esta semana el panorama político en Ecuador ante las elecciones del 7 de febrero, haciendo hincapié en la sombra de Correa y en la corrupción.

El diario alemán TAZ entrevistó a Alberto Acosta, antiguo ministro de Energía de Ecuador, con motivo de las elecciones del 7 de febrero. Acá un extracto de la entrevista:

“TAZ: Señor Acosta, el domingo se presentan 16 candidatos a las elecciones presidenciales, más que ninguna otra vez. ¿Por qué no se han formado alianzas en torno a una candidatura común?

Alberto Acosta: Todavía sigue reinando una extrema polarización entre los seguidores y los oponentes del antiguo presidente Rafael Correa. En realidad, ambos bandos se han atomizado políticamente en los últimos años. Las razones residen en antiguas contradicciones patriarcales y coloniales. A ello cabe añadir las actuales disputas sociales y la polémica por el modelo extractivista, es decir, la explotación de los recursos naturales y la protección de la naturaleza.

En ese sentido, el presidente Lenín Moreno prometió menos polarización y más consenso. ¿Palabras vacías?

Moreno nunca trató de lograr un consenso social amplio contra las desigualdades sociales y económicas. En lugar de ello, cerró un pacto no escrito con los grupos de poder económicos, que ya durante el mandato de su predecesor, Correa, salieron beneficiados. Con Moreno todo se hundió aún más en el neoliberalismo, sobre todo desde las concesiones que hizo al FMI. (…)

Elecciones en Ecuador: ¿regreso a la izquierda?

El estilo de gobierno de Rafael Correa era extremadamente autoritario. ¿Fue Moreno algo más moderado?

Moreno lideró un Gobierno con “buenas maneras”. Con limitaciones, puede reconocerse que al menos observó la libertad de expresión. Esas limitaciones tienen que ver con el ya mencionado pacto, del cual también forman parte las grandes empresas de medios. Pero durante los disturbios de octubre de 2019, Moreno apostó por el autoritarismo y la represión. Y eso continuó durante la pandemia.

Las encuestas confirman que Correa sigue teniendo el respaldo de un 30 por ciento de la población, que ahora apoya al joven Andrés Arauz. ¿Con él logra Correa su vuelta?

Arauz es realmente solo una marioneta de Correa, y ya es la segunda. La primera fue Lenín Moreno, pero aquello no funcionó durante mucho tiempo. (…)”.

Alejamiento del leninismo

La publicación Neues Deutschland analiza el perfil de los tres candidatos con más posibilidades de conseguir una victoria el 7 de febrero:

“Tras cuatro años con Lenín Moreno, quien una vez fuera vicepresidente con Rafael Correa, poco queda de la  ‘revolución ciudadana’ que defendió el ‘correísmo’, ya que Moreno dio un giro brusco. En marzo de 2019 llegó a un acuerdo con el FMI y llevó a cabo políticas económicas y administrativas neoliberales, que con Correa habían quedado eliminadas.(…) Ecuador se encuentra desde hace dos años en una crisis política permanente. La pandemia solo vino a agravarla.

Aunque la campaña de vacunación arrancó en Quito y Guayaquil, no lo hizo sin escándalo. El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, se hizo vacunar a sí mismo y a toda su familia. “Noticias como esta y otras sobre corrupción y nepotismo hacen que la política pierda credibilidad”, dice desde Quito Carlos Mazabanda, de la ONG Amazon Watch.”

El regreso de Correa

El diario suizo Neue Zürcher Zeitung analizó, por su parte, la presencia ausente del expresidente Correa en las elecciones presidenciales:

“Muchas cosas indican que el antiguo presidente de Ecuador, Rafael Correa, trata de volver indirectamente al poder con el nombramiento de su protegido, Andrés Arauz, como candidato de su alianza de izquierda Unión por la Esperanza. El joven economista Arauz ascendió rápidamente a los círculos de poder durante el período de Gobierno de Correa entre 2007 y 2017.

¿Gobierno ambientalista para Ecuador?

Con 24 años se convirtió en director del Banco Central, seis años después asumió el ministerio de Conocimiento y Talento Humano y con 35 se presenta como candidato presidencial del ‘correísmo’. (…) Arauz rechaza la condena de su mentor y dijo en una entrevista que llegaría a ser presidente de Ecuador y Correa su asesor más importante. En noviembre de 2020, Arauz expresó su deseo de que Correa volviera a Ecuador si él ganaba las elecciones, al igual que hizo Evo Morales después de que ganara el MAS en Bolivia. Según él, la Justicia ecuatoriana podría revisar la condena contra el expresidente libre de presiones políticas y dictaminar a su favor”.

DW

 

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