Inicio > Opinión > Enrique Meléndez: Durmiendo con el hampa

Enrique Meléndez: Durmiendo con el hampa

Compartir

 

Con motivo de los sucesos, que vienen acaeciendo en la Cota 905 de Caracas, se comprueba ese dicho de que cría cuervos y te sacarán los ojos. He allí la consecuencia de haber entrenado a estas bandas de malhechores, que lo que se dedican es al atraco a mano armada, al hurto de vehículos y al tráfico de drogas, a través de los llamados colectivos, y de los cuales han formado parte; de modo que lo que se maneja es que el enfrentamiento con los cuerpos policiales, que ha habido en estos últimos días en ese sector caraqueño, es que ha habido un ajuste de cuentas entre estas bandas, que ha implicado una balacera de lado y lado; así que ha habido guerra, y donde se ha demostrado que nuestras fuerzas policiales, en ese sentido, están en desventaja frente a esta gente; producto, precisamente, de que el gobierno malversa los recursos; pues, en lugar de dotar a estos cuerpos de seguridad de armas y equipos sofisticados; capaces de sofocar la violencia de estos grupos de delincuentes, prefiere comprarle chatarra a los rusos, a los fines de ganar su apoyo en la geopolítica mundial; que es lo que explica el hecho de que algunos de los agentes que conformaron el destacamento policial, que trató de penetrar en la zona, fueron impelidos con férrea resistencia; aunque esta vez no hubo heridos de las fuerzas policiales, de la sociedad civil se registraron 44 muertos entre malandros y personas inocentes; en otras oportunidades del lado de los bandidos sí han propinado muertes entre los gendarmes del orden público, como les han confiscado equipos.

Esta vez el hampa sí está desatada. En efecto, por las redes sociales ruedan imágenes de cadáveres de gente abaleada, y donde los que se ven son jovencitos, a quienes el propio gobierno, cuando los ha adiestrado para sofocar las rebeliones del pueblo, les ha sembrado en la cabeza la idea de que la vida no vale nada. Eso nos viene a nosotros desde la época de José Tomás Boves; quien ponía a las tropas a admitir que ellos eran lo más vil, que se pudiera encontrar en el cuadro de la miseria humana. He allí lo que les exalta la gente del gobierno, cuando los incita a llevarse por delante cualquier manifestación de protesta, que se suscite en el territorio nacional, y esto como parte de la estrategia, que tiene esta gente para perpetuarse en el poder.

-¿Verdad que ustedes son unas ratas inmundas?- Eso le fascina al malandro que le digan.

Precisamente, en el ámbito castrense se maneja mucho el término honor: nuestra divisa es el honor, dice el lema de la Guardia Nacional, y que en la fase de descomposición, en que se encuentra nuestro Estado, lo que da lugar a la ironía: nuestra divisa es el deshonor; a propósito de la forma como sus agentes actúan entre el delito y la legalidad, y donde ha venido a relucir la figura de la matraca, aunque ya ese es otro tema. El hecho cierto es que algunos de los miembros de esas bandas, también forman parte de algún cuerpo policial o de la Guardia Nacional; de modo que allí cada quien sabe quién es cada quién, están ubicados, e incluso se habla que muchos de estos agentes, sobre todo, los policiales les alquilan las armas a estos malandros, para que perpetren los delitos, y esto porque este gobierno no ha sido capaz de fomentar una ética en la sociedad; aun cuando, esta era una de las banderas de Hugo Chávez, cuando se asomó a la palestra pública, y entonces se decía que en este país se robaba, porque no había motivos, para dejar de robar; sólo que Chávez no tenía ni un grado de conciencia, con respecto al fomento de esa moral ciudadana en el seno de la sociedad, que entonces prometía; de modo que todo lo que decía no era sino de la boca para afuera, a propósito de este resultado, que estamos viendo, de absoluta descomposición social, y que se manifiesta en este tipo de estallidos de violencia, que se ha suscitado en la Cota 905, y de modo que ese vendría a ser el legado suyo.

Un Estado dentro de otro Estado: he allí lo que han venido conformando estos grupos, y a los que se no se les puede reducir, por la forma como se mueven en ese intrincado mundo de favelas, que se extiende desde El Paraíso, el Valle, la Vega, y así que esta gente huye por todos estos vericuetos; cuando no, le presenta combate a los cuerpos policiales. Incluso, se señala que estas bandas han venido construyendo unas especies de torreones en las cumbres de las colinas de los sectores menciones que, no sólo les permiten visualizar, cuando llegan los enemigos, y desde allí disparar hacia ellos, sino también de salas de fiestas, para festejos que con mucha frecuencia hacen. He allí los 60 mil hombres que dice la diputada Iris Varela, que tiene para comenzar a invadir las casas de los venezolanos, que se han tenido que marchar al exterior; porque, por lo demás, muchos de estos sujetos pagan pena en alguna cárcel; sólo que al gobierno le conviene tenerlos sueltos, sobre todo, a los principales pranes, por razones de jerarquía, en lo que atañe a la conducción de estas hordas de sujetos, casados con la malandrería, que es la filosofía que profesan, esto es, la ratería. No se olvide aquella famosa foto de la diputada Varela con el pran principal de una prisión en la habitación de recibo conyugal de la misma. Lo que significa que nosotros marchamos por el camino del diablo. ¿Hay una conciencia en este medio de la actual clase gobernante de fomentar una ética basada en el bien común? Esta pregunta se cae por inocente. Chávez nunca abrigó ningún tipo de conciencia; puesto que de lo que se trataba era de un aventurero lleno de ambiciones.

En ese sentido, hemos llegado al caos primitivo; la sociedad de la naturaleza y no de las leyes, y lo demuestra el hecho, de que no es que estas bandas resultan inexpugnables, sino que el gobierno las tolera. Las aplaca cuando el caso se presta, como en esta oportunidad, cuando el hecho lo suscitó un enfrentamiento entre la banda del Coqui y la del Tren de Aragua.

melendezo.enrique@gmail.com

 

Compartir
Traducción »